Pues no, no actualizo ¿Paso algo?
A lo mejor la semana que viene, a lo mejor el viernes.
¡Hala! Ahí queda eso
sábado, 12 de enero de 2008
jueves, 3 de enero de 2008
Mirar atrás
3 de enero, 22.33hs, esperando que termine el Zaragoza-Pontevedra para cerrar el boletín deportivo y con el tiempo justo para girar el cuello y mirar a un 2007 que, como el día, ha quedado cubierto por una espesa niebla que me impide ver con claridad lo ocurrido.
Uno no sabe si estar triste o contento, si lo que ha pasado es bueno o mano. En datos objetivos, yo creo que gana lo positivo. Pero, a veces, las sensaciones se contraponen a la realidad y uno no valora con la suficiente equidad todo lo acontecido. Entre otras cosas porque quizá sea pronto para saber si estar aquí es bueno o malo, y más si hay veces que te preguntas si es lo que quieres, aunque en ocasiones las respuestas lleguen solas en forma de "acontecimientos especiales".
Lo cierto es que el 2007 empezó con la incertidumbre de si podría hacerme un hueco en la radio y termina con la duda de sí ese hueco será para siempre y aprobaré una plaza que ya tiene fecha, aunque no forma.
Eso en lo laboral, que no es lo importante, pero que te da la tranquilidad de pagarte las cosas que necesitas (una casa, por ejemplo). Además, es el lugar donde ocupas casi un tercio de tu vida, así que significativo será mi paso por Canal Extremadura Radio para mí en el 2007. Entre otras cosas, porque aquí he encontrado a grandes personas y, por lo que yo creo, grandes amigos con los que espero seguir trabajando (si puede ser un poquito menos, jeje).
Eso sí, venir aquí ha significado dejar Plasencia, por mucho que me costara y por mucho que el coche me haya mantenido en equilibrio durante buena parte del tiempo. Dormir allí, trabajar aquí y no vivir en ninguna parte, sensación que a día de hoy sigo teniendo porque no me acostumbro, y más si trabajo a estas horas, y más si los fines de semana se alargan.
Pero ha habido tiempo para todo: para fiestas, conciertos, discos del Desván, Ferias (de Plasencia y Málaga), Martes Mayor, bodas, bautizos (¡Carlotita!) y despedidas (corta, una despedida de hola y adiós, con tarta incluida).
Ha habido tiempo para oposiciones (de Patricia), nuevos disgustos y nuevos proyectos, de mirar adelante, de salir a correr por miedo a lo que viene detrás y de quedarte quieto, pasmado, ante una realidad que todavía asusta como es el de saber que debes ser el referente informativo de la región en materia de deporte (pecaré de orgulloso, pero esto es el ente regional) y que no puedes defraudar, y que la decepción puede tirarte encima el tejado y que los pilares se resienten entre el frío y el sol que se adivina para el 16 y 17 de enero.
Como ves, todo es algo raro. No tengo una idea muy clara del 2007, los recuerdos se alborotan y me resulta complejo dividir por fechas como hizo Patricia.
Entre otras cosas porque no sé que destacar de Enero, salvo la música en los tiestos y macetas de Cáceres y el fin a mi tiempo por Localia. Fue un buen tiempo que dejaron programas para mi recuerdo
Luego llegó Febrero, con el río regando de risas un viejo molino que tenía fantasmas y camaleones, que allí se quedaron aunque les invitamos en numerosas ocasiones a volver. Llegó el nuevo trabajo, un regalo de San Valentín que me permite ser autónomo (ja-ja-ja) y un cumpleaños con tarta en casa y goles en el campo.
Apareció Marzo, con Patricia en la distancia, con cuentakilómetros sin números para repasar tu lejanía, con poco para el recuerdo. Todo empezaba con una sonrisa entre los labios: las primeras experiencias, los primeros minutos 30, los sábados de Chino y Carrefour...
Abril llegó con lluvia en los cristales y bolas de colores que ver en fotografía. Moratones que cuidar y no que sufrir, con una Semana Santa de sábanas pegadas y la alegría del reencuentro con un viejo amigo que se fue en Mayo, cuando el calor y las flores entraron en su casa y con ellas, la alergia al aburrimiento, a hacer lo mismo. Se despidió poco antes de que las elecciones nos dieran la Vara.
Y luego Junio. Joder con Junio. Patricia de exámenes, yo por Mieres, Raúl que se casa (ya hubo post para aquello), Carlota que nace y entre tanto, una cañita por Ferias, una copa por tu boda y un mes que vuela... VACACIONES...
... que no descanso. Tú con Teo, yo con Calderón. Tú de compras, yo que me cuelo en tu fiesta y así, el día de la vuelta al trabajo, pues no me puedo levantar. Y cuando despiertas, ha nacido un disco ¡Y que disco! José que me lo regala, yo con las Manos Abiertas y con el oído atento. No defrauda y lo escucho en el coche, yendo De orilla a orilla (reivindicación, jeje). En medio, el Tour, algún encontranazo, información al detalle y tiempo para sentirte agusto.
La resaca del Desván, un fin de semana largo que te da libre el Martes Mayor te llevan hasta Agosto... Calor en Alaska, cañas con los amigos, un cumpleaños con piscina y un nicaragüense riendo en un Arroyo romano. ¡Qué raro suena todo! Vuelven a llegar vacaciones, paréntisis antes del inicio de temporada. Málaga, su feria, su Cartojal, unos de Toledo a los que al final no les mandé las fotos música: por fin un concierto entero de Delinqüentes.
Septiembre nos mojó la cabeza con el bautizo de una ahijada que te deja la boca abierta, aunque todavía no sepas muy bien por qué. Además, Contador, Barcarrota, Calderón y Villanueva, una plata en un Eurobasket que se ve en la distancia, una llamada durante la comida y unas llaves para vivir en Mérida. Esto va a ser difícil
Y lo fue. Trasnochar, madrugar. Cambios de horas. Tú estás, yo no te veo. Un sofá que compartir por turnos. Muy difícil... pero el tiempo pasa y tomas una decisión.
Quiero esa casa, pero Noviembre deja una nueva revolución y esperas. Esperas a que todo sea normal, a que llegue la rutina. Un examen, muchos gritos, alguna lágrima y decepción y un cumpleaños. Por fin vuelvo a tomar una caña con mi gente y con la sensación de que esta espera se hace demasiado larga.
Y eso que Diciembre ha pasado como un rayo. Madrid no cambia de un año para otro por el puente, yo no cambio eso por nada, y menos si una niña llorosa me coge con fuerzas mi dubitativo índice. El trabajo arrastra lo demás. Un Master, un viaje a Badajoz con gente que te das cuenta que quieres, muchas noticias, la extremeña y Guillermo, cenas a contrarreloj, comidas a tiempo, amigos que -este año- han sido más invisibles que nunca, un último fin de semana para disfrutar y una nochevieja de cocina, uvas en familia y copa de familia y una fiesta inolvidable.
Buen broche para un año de acelerones, complicado y en el que seguro me olvido algo. Tiempo de conocer gente, tanto aquí en Plasencia como en Mérida. Tiempo de disfrutar y de joderte, de echar de menos, echar mucho de menos. Muchas añoranzas que esperon sean menos este año porque yo esté aquí o porque tú me vienes a ver. Un beso y feliz año 2008, aunque sea con retraso.
Uno no sabe si estar triste o contento, si lo que ha pasado es bueno o mano. En datos objetivos, yo creo que gana lo positivo. Pero, a veces, las sensaciones se contraponen a la realidad y uno no valora con la suficiente equidad todo lo acontecido. Entre otras cosas porque quizá sea pronto para saber si estar aquí es bueno o malo, y más si hay veces que te preguntas si es lo que quieres, aunque en ocasiones las respuestas lleguen solas en forma de "acontecimientos especiales".
Lo cierto es que el 2007 empezó con la incertidumbre de si podría hacerme un hueco en la radio y termina con la duda de sí ese hueco será para siempre y aprobaré una plaza que ya tiene fecha, aunque no forma.
Eso en lo laboral, que no es lo importante, pero que te da la tranquilidad de pagarte las cosas que necesitas (una casa, por ejemplo). Además, es el lugar donde ocupas casi un tercio de tu vida, así que significativo será mi paso por Canal Extremadura Radio para mí en el 2007. Entre otras cosas, porque aquí he encontrado a grandes personas y, por lo que yo creo, grandes amigos con los que espero seguir trabajando (si puede ser un poquito menos, jeje).
Eso sí, venir aquí ha significado dejar Plasencia, por mucho que me costara y por mucho que el coche me haya mantenido en equilibrio durante buena parte del tiempo. Dormir allí, trabajar aquí y no vivir en ninguna parte, sensación que a día de hoy sigo teniendo porque no me acostumbro, y más si trabajo a estas horas, y más si los fines de semana se alargan.
Pero ha habido tiempo para todo: para fiestas, conciertos, discos del Desván, Ferias (de Plasencia y Málaga), Martes Mayor, bodas, bautizos (¡Carlotita!) y despedidas (corta, una despedida de hola y adiós, con tarta incluida).
Ha habido tiempo para oposiciones (de Patricia), nuevos disgustos y nuevos proyectos, de mirar adelante, de salir a correr por miedo a lo que viene detrás y de quedarte quieto, pasmado, ante una realidad que todavía asusta como es el de saber que debes ser el referente informativo de la región en materia de deporte (pecaré de orgulloso, pero esto es el ente regional) y que no puedes defraudar, y que la decepción puede tirarte encima el tejado y que los pilares se resienten entre el frío y el sol que se adivina para el 16 y 17 de enero.
Como ves, todo es algo raro. No tengo una idea muy clara del 2007, los recuerdos se alborotan y me resulta complejo dividir por fechas como hizo Patricia.
Entre otras cosas porque no sé que destacar de Enero, salvo la música en los tiestos y macetas de Cáceres y el fin a mi tiempo por Localia. Fue un buen tiempo que dejaron programas para mi recuerdo
Luego llegó Febrero, con el río regando de risas un viejo molino que tenía fantasmas y camaleones, que allí se quedaron aunque les invitamos en numerosas ocasiones a volver. Llegó el nuevo trabajo, un regalo de San Valentín que me permite ser autónomo (ja-ja-ja) y un cumpleaños con tarta en casa y goles en el campo.
Apareció Marzo, con Patricia en la distancia, con cuentakilómetros sin números para repasar tu lejanía, con poco para el recuerdo. Todo empezaba con una sonrisa entre los labios: las primeras experiencias, los primeros minutos 30, los sábados de Chino y Carrefour...
Abril llegó con lluvia en los cristales y bolas de colores que ver en fotografía. Moratones que cuidar y no que sufrir, con una Semana Santa de sábanas pegadas y la alegría del reencuentro con un viejo amigo que se fue en Mayo, cuando el calor y las flores entraron en su casa y con ellas, la alergia al aburrimiento, a hacer lo mismo. Se despidió poco antes de que las elecciones nos dieran la Vara.
Y luego Junio. Joder con Junio. Patricia de exámenes, yo por Mieres, Raúl que se casa (ya hubo post para aquello), Carlota que nace y entre tanto, una cañita por Ferias, una copa por tu boda y un mes que vuela... VACACIONES...
... que no descanso. Tú con Teo, yo con Calderón. Tú de compras, yo que me cuelo en tu fiesta y así, el día de la vuelta al trabajo, pues no me puedo levantar. Y cuando despiertas, ha nacido un disco ¡Y que disco! José que me lo regala, yo con las Manos Abiertas y con el oído atento. No defrauda y lo escucho en el coche, yendo De orilla a orilla (reivindicación, jeje). En medio, el Tour, algún encontranazo, información al detalle y tiempo para sentirte agusto.
La resaca del Desván, un fin de semana largo que te da libre el Martes Mayor te llevan hasta Agosto... Calor en Alaska, cañas con los amigos, un cumpleaños con piscina y un nicaragüense riendo en un Arroyo romano. ¡Qué raro suena todo! Vuelven a llegar vacaciones, paréntisis antes del inicio de temporada. Málaga, su feria, su Cartojal, unos de Toledo a los que al final no les mandé las fotos música: por fin un concierto entero de Delinqüentes.
Septiembre nos mojó la cabeza con el bautizo de una ahijada que te deja la boca abierta, aunque todavía no sepas muy bien por qué. Además, Contador, Barcarrota, Calderón y Villanueva, una plata en un Eurobasket que se ve en la distancia, una llamada durante la comida y unas llaves para vivir en Mérida. Esto va a ser difícil
Y lo fue. Trasnochar, madrugar. Cambios de horas. Tú estás, yo no te veo. Un sofá que compartir por turnos. Muy difícil... pero el tiempo pasa y tomas una decisión.
Quiero esa casa, pero Noviembre deja una nueva revolución y esperas. Esperas a que todo sea normal, a que llegue la rutina. Un examen, muchos gritos, alguna lágrima y decepción y un cumpleaños. Por fin vuelvo a tomar una caña con mi gente y con la sensación de que esta espera se hace demasiado larga.
Y eso que Diciembre ha pasado como un rayo. Madrid no cambia de un año para otro por el puente, yo no cambio eso por nada, y menos si una niña llorosa me coge con fuerzas mi dubitativo índice. El trabajo arrastra lo demás. Un Master, un viaje a Badajoz con gente que te das cuenta que quieres, muchas noticias, la extremeña y Guillermo, cenas a contrarreloj, comidas a tiempo, amigos que -este año- han sido más invisibles que nunca, un último fin de semana para disfrutar y una nochevieja de cocina, uvas en familia y copa de familia y una fiesta inolvidable.
Buen broche para un año de acelerones, complicado y en el que seguro me olvido algo. Tiempo de conocer gente, tanto aquí en Plasencia como en Mérida. Tiempo de disfrutar y de joderte, de echar de menos, echar mucho de menos. Muchas añoranzas que esperon sean menos este año porque yo esté aquí o porque tú me vienes a ver. Un beso y feliz año 2008, aunque sea con retraso.
lunes, 31 de diciembre de 2007
31-12-07
¡Compra uvas! ¿Cuántas vienen en ese paquete? ¡Coge dos, mejor que sobren!
Ponlas en la servilleta, cúentalas, que haya doce. Repasa sobre ellas el 2007, mira a tu lado, date cuenta de que este año para las uvas hay algunos nuevos. Haz balance, pide deseos, no olvides tu ropa interior roja, pon el billete debajo del plato ¿pero dónde has puesto el plato?
¡Qué guapo venís todos! Es fin de año ¿y qué deseas para el año que viene?
Lo de siempre, que lo mejor de este que termina sea lo peor del que empieza.
Típicos tópicos que compartir entre langostinos, corderos y solomillos, entre postres, uvas y cava (extremeño). Copas y barra libre. Canapés y churros con Cutty Shark. Cotillón y un sobrero de Santa Claus Amarillo (este año ha sido negro).
Una bolsa llena de serpentina y de mosaico de colores y recuerdos. Recuerdos y añoranzas de un año que se cierra, que termina como empezó, con cañas, regalos, amigos invisibles, gastos indivisibles y amigos que están y volverán a estar.
¡Vaya año! A mí me resulta más difícil que a Patricia recordarlo todo. Parece que el 2007 ha ido más deprisa que nunca. Una llamada de un nuevo trabajo, una nueva ciudad que pisar con cautela, nuevos compañeros y amigos en la distancia, familia a la que no veo, risas, lágrimas, oposiciones que se oponen al trabajo, trabajos que llegan pese a que no lleguen las oposiciones. Muchos recuerdos y como siempre, poco tiempo. Una llamada que te da los Reyes libres, otra que te destroza el corazón en un día de ilusiones que te recuerda la realidad. Recuento y busco. Mañana te cuento que ahora no puedo.
Feliz Año a todos y a todas.
Ponlas en la servilleta, cúentalas, que haya doce. Repasa sobre ellas el 2007, mira a tu lado, date cuenta de que este año para las uvas hay algunos nuevos. Haz balance, pide deseos, no olvides tu ropa interior roja, pon el billete debajo del plato ¿pero dónde has puesto el plato?
¡Qué guapo venís todos! Es fin de año ¿y qué deseas para el año que viene?
Lo de siempre, que lo mejor de este que termina sea lo peor del que empieza.
Típicos tópicos que compartir entre langostinos, corderos y solomillos, entre postres, uvas y cava (extremeño). Copas y barra libre. Canapés y churros con Cutty Shark. Cotillón y un sobrero de Santa Claus Amarillo (este año ha sido negro).
Una bolsa llena de serpentina y de mosaico de colores y recuerdos. Recuerdos y añoranzas de un año que se cierra, que termina como empezó, con cañas, regalos, amigos invisibles, gastos indivisibles y amigos que están y volverán a estar.
¡Vaya año! A mí me resulta más difícil que a Patricia recordarlo todo. Parece que el 2007 ha ido más deprisa que nunca. Una llamada de un nuevo trabajo, una nueva ciudad que pisar con cautela, nuevos compañeros y amigos en la distancia, familia a la que no veo, risas, lágrimas, oposiciones que se oponen al trabajo, trabajos que llegan pese a que no lleguen las oposiciones. Muchos recuerdos y como siempre, poco tiempo. Una llamada que te da los Reyes libres, otra que te destroza el corazón en un día de ilusiones que te recuerda la realidad. Recuento y busco. Mañana te cuento que ahora no puedo.
Feliz Año a todos y a todas.
sábado, 29 de diciembre de 2007
¡Vaya día!
¡Vaya día! -exclamación positiva-. Fue la primera pregunta, la primera expresión que se me vino a la cabeza para preguntarle al Consejero de los Jóvenes y del Deporte, Carlos Javier Rodríguez. Y es que no hay otra forma de describir lo de ayer. Increible. Quizá sea porque uno hace tiempo que dejó de emocionarse con el fútbol y ayer volvió a vivir algo de ese ambiente festivo, quizó porque nosotros seamos los primeros que nos hemos ilusionado con este proyecto sin más reivindicaciones que las de fomentar el deporte y el ocio saludable y pasarlo bien. No sé porque será, pero ayer era un día importante y para disfrutar.
Y así lo vivimos. Yo me divertí y, quien nos escuchara, supongo que también. Metí la pata en no pocas ocasiones, pero disfruté preguntando con mi mirada en los ojos del entrevistado (el Presidente de la Junta, el Consejero de los Jóvenes y el Deporte, Generelo, César, Soraya, Juan Espino, Tani, personas anónimas, las campeonas de España de fútbol-7,...).
Pregunté lo que quise, paseé por el estadio buscando gente que se protegía del frío, que cantaba por Extremadura. Me reí junto a mis compañeros, junto a Rodri que pedía un "cachito" de manta, junto a Reina que se llevó una porra sin dinero, junto a Miguel y Tinín, que siempre están dispuesto a todo, y junto al público que contestó sincero y sin problemas.
No sé de la repercusión de la retransmisión de ayer pero, ¡qué carajo! Fue divertido. Y además vino con noticias, pronto vendrá la Roja, pero ayer, ayer fue el día de la Verde, del Himno de Extremadura y de esos jugadores que vuelven a casa por Navidad y se ponen a jugar al fútbol.
Ya espero que llegue otra como la de ayer. 3 horas en directo. Eso es radio.
Y así lo vivimos. Yo me divertí y, quien nos escuchara, supongo que también. Metí la pata en no pocas ocasiones, pero disfruté preguntando con mi mirada en los ojos del entrevistado (el Presidente de la Junta, el Consejero de los Jóvenes y el Deporte, Generelo, César, Soraya, Juan Espino, Tani, personas anónimas, las campeonas de España de fútbol-7,...).
Pregunté lo que quise, paseé por el estadio buscando gente que se protegía del frío, que cantaba por Extremadura. Me reí junto a mis compañeros, junto a Rodri que pedía un "cachito" de manta, junto a Reina que se llevó una porra sin dinero, junto a Miguel y Tinín, que siempre están dispuesto a todo, y junto al público que contestó sincero y sin problemas.
No sé de la repercusión de la retransmisión de ayer pero, ¡qué carajo! Fue divertido. Y además vino con noticias, pronto vendrá la Roja, pero ayer, ayer fue el día de la Verde, del Himno de Extremadura y de esos jugadores que vuelven a casa por Navidad y se ponen a jugar al fútbol.
Ya espero que llegue otra como la de ayer. 3 horas en directo. Eso es radio.
viernes, 21 de diciembre de 2007
Sin tiempo para nada
Sin vacaciones ni días libres, sin internet ni casa propia, sin tiempo para mí ni para vosotros. Encuentro un hueco para felicitaros las fiestas, para reinventar este espacio y para limpiarlo de las telarañas que dejé allá por el puente. A ver si mañana viene a visitarme El Gordo y lleno esto de billetes en lugar de letras sin pagar.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Respirar en Madrid
Puente desde el miércoles tarde para muchos, desde hoy a las 3 para mí. Puente para escapar, para recuperar tiempos perdidos, para comidas, encuentros, risas, miradas e historias. Puente para ver a Carlota, para disfrutar de mi ahijada, de mis dos familias, de Patricia. Pero puente sobre todo para respirar, para olvidar las últimas semanas, para tomar carrerilla y descontaminarme de tanta polución laboral. Puente para refrescar ideas sobre lo que ocurre, para minimizar problemas y restar importancia. Puente para recapacitar y volver con otra cara, para valorar lo que tengo, para despejarme respirando el contaminado aire navideño de la capital, recuperar la sonrisa y luego, trabajar, trabajar y trabajar.
Me vendrá bien descansar, desconectar y olvidarme de todo. Hacía tiempo que no me permitía esa lujo. Hacía tiempo que la redacción me absorbía y que los exámenes me daban una sensación de agobio de la que no había podido escapar. Puente de plata para evadirme, para evadirnos, y recargar pilas.
Bendito puente prólogo de las navidades y de lo que queda por venir. Llegarán disgustos, menos importantes de lo que se ven antes del puente, pero espero que sigan llegando en este trabajo.
Me vendrá bien descansar, desconectar y olvidarme de todo. Hacía tiempo que no me permitía esa lujo. Hacía tiempo que la redacción me absorbía y que los exámenes me daban una sensación de agobio de la que no había podido escapar. Puente de plata para evadirme, para evadirnos, y recargar pilas.
Bendito puente prólogo de las navidades y de lo que queda por venir. Llegarán disgustos, menos importantes de lo que se ven antes del puente, pero espero que sigan llegando en este trabajo.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Bajo el perro de Heidi
La niebla se ha instalado en Mérida. A unos 30 kilómetros, el sol aparece, la luz te ciega y te hace olvidar la ceniza fría de esas paredes que queman la pena de pensar que tu voz es caduca y que tu futuro, desde el principio, vaga por la incertidumbre.
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