Los ombligos saludan a la primavera, los hombros sonríen al sol, las minifaldas dan libertad a las piernas y a la imaginación, la música invade las cornisas, los pechos se asoman al quicio de las blusas, las nubes se van de vacaciones y los rayos se cuelan por la ventana y dejan sin color las camisetas de tirantes. Llega la primavera, el calorcito, el olor a hierba con el viento del Jerte, el aroma de la alergia entre las ramas de los cerezos y alcornoques, llegan los ríos de vida por la calle, el agua en los floreros, las flores en el pelo y el pelo entre los ojos.
Hace un buen día, aunque sólo lo vea por la ventana y parado, perplejo, recuerde como le dimos la bienvenida a la orilla de un río, al son de las brasas, al calor de la compañía de 12 apóstoles y algún mocito feliz por la inquietud de la carta más alta y la tensión de algún inocente asesino suelto que miente ante la atenta mirada de un polícia sin pistola.
Gracias.
martes, 17 de marzo de 2009
viernes, 13 de marzo de 2009
Terapia no sporto: No soporto no tener tiempo para enumerar las cosas que no soporto.
1. No soporto no ver a diario a Patricia.
2. No soporto despertarme y que me metan prisa para hacer mil historias, mi hablen sin parar y mi ordenen. No soporto que no halla café (gracias mamen por el regalo de reyes, me dá la vida) No soporto tener que preparar un cacao del carajo para hacerme unas tostadas. Vamos, básicamente no soporto despertarme y empezar a trabajar como si llevara 2 horas despierto.
3. No soporto calentarme un café o un cola-cao y que quede la taza - vaso esté ardiendo pero el contenido esté ligeramente frío. Soy especialmente sensible con la bebida, pero lo mismo me ocurre con un plato de comida.
4. No soporto tener que esperar.
5. No soporto levantarme los domingos a las ocho de la mañana ¡qué es domingo, cojones! y qué encima no me lo paguen porque levantarte un domingo a las ocho para algunos (precisamente para quienes no lo hacen) es igual que levantarte un lunes.
6. No soporto a los políticos, ni a los que dan las noticias y se enredan en disputas personales y gilipolleces. No soporto la avaricia, el egoísmo y la prepotencia. Que la gente se crea más que nadie porque tenga un trabajo determinado, una remuneración concreta, un pasado familiar o, símplemente, porque sí.
7. No soporto la informalidad de algunas personas ni la falta de compromiso.
8. No soporto que la gente piense que una persona tiene más problemas porque se queja más ni que crean que quien más habla lleva la voz cantante.
9. No soporto que la gente se queje y queje y nunca se pare a pensar las muchas razones que tiene para ser feliz. No soporto que la gente no se pare a pensar.
10. No soporto en lo que se ha convertido Telecinco y estar en casa y no tener nada que ver en la televisión porque es una mierda.
11. No soporto que ropa de mi talla me quede mal porque se pega, o las mangas son raras, o el bajo del jersey hace campana o vete tú a saber qué
12. No soporto irme al campo con mis amigos y tener que volverme pronto.
13. No soporto el Carrefour.
14. No soporto que se denigre al trabajador, se le explote y, encima, se le amenace.
15. No soporto tener que poner un número concreto de cosas que no soporto.
15. No soporto que me manden callar, ni que se lo hagan a otros en forma de amenaza.
15. No soporto que la gente piense que los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo, o que son delincuentes o sucios o peores que nosotros ¿pero tú quien coño te has creído?
15. No soporto ver películas en las que salen padres adoptivos que no quieren a sus hijos porque eso es simplemente mentira y la mentira, no la soporto.
15. No soporto que me hagan la rosca y, por detrás ¡zasca!
15. No soporto el Facebook, ni el messenger ni ninguna forma de comunicación que no sea el bis a bis.
15. No soporto que no haya agua fría en la nevera.
15. No soporto el desorden.
15. No soporto el día de mi cumpleaños (por eso de tener que hablar mucho por teléfono). No soporto que a la gente no le guste cumplir años (peor es si no los cumples. Tienes la edad que tienes y eso es muy bonito
15. No soporto que no pongan deporte femenino en la televisión y que el día 8 de marzo se acuerden de la mujer y el 9 si te he visto no me acuerdo, guapa.
15. No soporto que la gente esté por estar.
15. No soporto ir a las tiendas y que me pregunten, o ir a cualquier sitio y tener que hablar con el tendero, con el de la ITV, con maroto y el de la moto.
15. No soporto que me pregunten por mí y mis cosas (la boda, por ejemplo)
15. No soporto que se acabe la batería del ordenador o del móvil. Ni que se me acabe la gasolina
15. No soporto que pierda el Plasencia de baloncesto.
15. No sopoto a la gente que piensa que si no dices lo que ellos creen es que no eres objetivo ¡tonto!
15. No soporto la música a todo trapo en un coche ni las luces antinieblas con el cielo completamente despejado. Ni el ruido de las motos.
15. No soporto que para un puto día que echo la siesta me despierte el telefonito.
15. No soporto llevar un huevo de tiempo sin jugar a la play.
15. No soporto llevar un huevo de tiempo sin pasear por mi Plasencia ni poder tomarme una caña en el Cáparra.
15. No soporto no soportar tantas cosas y que, además, algunas se me queden en el tintero.
2. No soporto despertarme y que me metan prisa para hacer mil historias, mi hablen sin parar y mi ordenen. No soporto que no halla café (gracias mamen por el regalo de reyes, me dá la vida) No soporto tener que preparar un cacao del carajo para hacerme unas tostadas. Vamos, básicamente no soporto despertarme y empezar a trabajar como si llevara 2 horas despierto.
3. No soporto calentarme un café o un cola-cao y que quede la taza - vaso esté ardiendo pero el contenido esté ligeramente frío. Soy especialmente sensible con la bebida, pero lo mismo me ocurre con un plato de comida.
4. No soporto tener que esperar.
5. No soporto levantarme los domingos a las ocho de la mañana ¡qué es domingo, cojones! y qué encima no me lo paguen porque levantarte un domingo a las ocho para algunos (precisamente para quienes no lo hacen) es igual que levantarte un lunes.
6. No soporto a los políticos, ni a los que dan las noticias y se enredan en disputas personales y gilipolleces. No soporto la avaricia, el egoísmo y la prepotencia. Que la gente se crea más que nadie porque tenga un trabajo determinado, una remuneración concreta, un pasado familiar o, símplemente, porque sí.
7. No soporto la informalidad de algunas personas ni la falta de compromiso.
8. No soporto que la gente piense que una persona tiene más problemas porque se queja más ni que crean que quien más habla lleva la voz cantante.
9. No soporto que la gente se queje y queje y nunca se pare a pensar las muchas razones que tiene para ser feliz. No soporto que la gente no se pare a pensar.
10. No soporto en lo que se ha convertido Telecinco y estar en casa y no tener nada que ver en la televisión porque es una mierda.
11. No soporto que ropa de mi talla me quede mal porque se pega, o las mangas son raras, o el bajo del jersey hace campana o vete tú a saber qué
12. No soporto irme al campo con mis amigos y tener que volverme pronto.
13. No soporto el Carrefour.
14. No soporto que se denigre al trabajador, se le explote y, encima, se le amenace.
15. No soporto tener que poner un número concreto de cosas que no soporto.
15. No soporto que me manden callar, ni que se lo hagan a otros en forma de amenaza.
15. No soporto que la gente piense que los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo, o que son delincuentes o sucios o peores que nosotros ¿pero tú quien coño te has creído?
15. No soporto ver películas en las que salen padres adoptivos que no quieren a sus hijos porque eso es simplemente mentira y la mentira, no la soporto.
15. No soporto que me hagan la rosca y, por detrás ¡zasca!
15. No soporto el Facebook, ni el messenger ni ninguna forma de comunicación que no sea el bis a bis.
15. No soporto que no haya agua fría en la nevera.
15. No soporto el desorden.
15. No soporto el día de mi cumpleaños (por eso de tener que hablar mucho por teléfono). No soporto que a la gente no le guste cumplir años (peor es si no los cumples. Tienes la edad que tienes y eso es muy bonito
15. No soporto que no pongan deporte femenino en la televisión y que el día 8 de marzo se acuerden de la mujer y el 9 si te he visto no me acuerdo, guapa.
15. No soporto que la gente esté por estar.
15. No soporto ir a las tiendas y que me pregunten, o ir a cualquier sitio y tener que hablar con el tendero, con el de la ITV, con maroto y el de la moto.
15. No soporto que me pregunten por mí y mis cosas (la boda, por ejemplo)
15. No soporto que se acabe la batería del ordenador o del móvil. Ni que se me acabe la gasolina
15. No soporto que pierda el Plasencia de baloncesto.
15. No sopoto a la gente que piensa que si no dices lo que ellos creen es que no eres objetivo ¡tonto!
15. No soporto la música a todo trapo en un coche ni las luces antinieblas con el cielo completamente despejado. Ni el ruido de las motos.
15. No soporto que para un puto día que echo la siesta me despierte el telefonito.
15. No soporto llevar un huevo de tiempo sin jugar a la play.
15. No soporto llevar un huevo de tiempo sin pasear por mi Plasencia ni poder tomarme una caña en el Cáparra.
15. No soporto no soportar tantas cosas y que, además, algunas se me queden en el tintero.
lunes, 2 de marzo de 2009
Huy, huy, huy
Hoy he escrito los votos de la boda. No era mi intención, quería hacer una entrada por mi cumpleaños, (otro más en la distancia) pero poco a poco ha salido mi lado más emotivo y, de repente, ¡tenía escrito los votos! Entre los secretos que se pueden revelar, que me he emocionado. Todavía no están terminados. Bueno, están terminados pero pendientes de mejora a realizar cuando pase un tiempo prudencial. De lo escrito, no desvelo detalles, de mi último cumpleaños de soltero, podéis informaros en nuestra página pre-boda.
martes, 24 de febrero de 2009
Buena gente
Aquí estoy, a punto de sumar un año más y mirando a mi alrededor. Repaso las últimas horas con 26 años y me fijo en lo conseguido en este tramo. Pero, al margen de los logros personales, me fijo en lo que me rodea, en lo que me conquista cada día y me dice que todo merece la pena. No sólo por la familia, que no deja de sorprender, o por los amigos más cercanos, que siguen donde los dejaste aunque de vez en cuando te alejes, ni por Patricia, que se desfriza de emeritense en fin de semana distinto, sino por las personas que no pensaba conocer y que se meten en la vida de uno sin avisar y te arrancan o te arrebatan una sonrisa.
Cada día son más las buenas personas que me enorgullece conocer. En los últimos años han aflorado bajo las piedras de las calles que he pateado en las distintas ciudades de mi destino. Enumerarlos a todos y todas sería labor ardua complicada y seguramente injusta, pues alguno quedaría en el olvido de la efímera labor de escribir un post en los últimos minutos de mi trabajo diario. Sólo sé que a diario son muchas las personas que se suman a mi lista de imprescindibles e irrepetibles, ya sea en el trabajo, en mi afición al baloncesto, en la cercanía de los viejos amigos y familiares o en mis otras muchas pasiones.
Ya sabéis de mi gusto por el cine y por la música. No soy un melómano ni un cinéfolo, pero me apasionan aquellas canciones e historias que te atrapan y te hablan directamente a las tripas. Eso lo suelen hacer bien los amigos del Desván que acertaron plenamente en el nombre de su disco.
Dicen que lo pusieron en honor a toda esa buena gente que se han encontrado en el camino de su primer disco (puedo decir primer disco, porque el segundo ya está llegando). Tienen toda la razón. Uno cumple años y no se deja de sorprender de la buena gente que hay por todas partes. También a muchos gillipollas, mucho imbécil y estúpido que te saca de tus casillas, pero en realidad, a mi lado, hay más buena gente que tontos.
Cada día son más las buenas personas que me enorgullece conocer. En los últimos años han aflorado bajo las piedras de las calles que he pateado en las distintas ciudades de mi destino. Enumerarlos a todos y todas sería labor ardua complicada y seguramente injusta, pues alguno quedaría en el olvido de la efímera labor de escribir un post en los últimos minutos de mi trabajo diario. Sólo sé que a diario son muchas las personas que se suman a mi lista de imprescindibles e irrepetibles, ya sea en el trabajo, en mi afición al baloncesto, en la cercanía de los viejos amigos y familiares o en mis otras muchas pasiones.
Ya sabéis de mi gusto por el cine y por la música. No soy un melómano ni un cinéfolo, pero me apasionan aquellas canciones e historias que te atrapan y te hablan directamente a las tripas. Eso lo suelen hacer bien los amigos del Desván que acertaron plenamente en el nombre de su disco.
Dicen que lo pusieron en honor a toda esa buena gente que se han encontrado en el camino de su primer disco (puedo decir primer disco, porque el segundo ya está llegando). Tienen toda la razón. Uno cumple años y no se deja de sorprender de la buena gente que hay por todas partes. También a muchos gillipollas, mucho imbécil y estúpido que te saca de tus casillas, pero en realidad, a mi lado, hay más buena gente que tontos.
lunes, 16 de febrero de 2009
Una noche especial
No sé si era una noche estrellada, si la luna lucía en un cielo despejado, si el tiempo se paró entre las pocas hojas de los árboles y se balanceó en sus ramas, mecido por la suave brisa que corría por las orillas del río. No sé si acabaron las desgracias, si la violencia cesó en Gaza y en México alguien gritó alto el fuego. No sé si alguien se quitó la máscara y brindó por la paz en Euskadi, si el paro descendió unas décimas, si subieron los contratos fijos y los salarios irrisorios e indignantes desaparecieron. No sé si hubo un apagón contra el cambio climático o si las flores cambiaron su ciclo para florecer en tu pelo en pleno invierno.
No lo sé.
Sólo sé que tu silueta dibujó un corazón en la sombra de una pared, que tu sonrisa invadió la oscuridad de la habitación, que tus ojos nadaron en un mar de champagne y que tus caricias encallaron en las playas de mis deseos. Sólo sé que fue fantástico, que fue inolvidable, que el mundo, por un momento fue mejor. Que el mundo, por todos los momentos, debía ser así, en todos sus rincones, en todas sus esquinas. En las arenas de los desiertos más sedientos, en las casas donde la humedad y las grietas dejan escapar las esperanzas y los céntimos, en los barrios donde lucen más las sirenas que las farolas, allá donde no llega la comida y los hombres llegan tarde y las mujeres esperan en las calles, frías, solas, desamparadas.
Sólo sé que fue fantástico, que quiero repetirlo, que nos espera un 25 de julio y mil fechas más en las que cambiar cerdos por patos, en las que compartir el sabor de un bombón o en las que gritar secretos a susurros.
No lo sé.
Sólo sé que tu silueta dibujó un corazón en la sombra de una pared, que tu sonrisa invadió la oscuridad de la habitación, que tus ojos nadaron en un mar de champagne y que tus caricias encallaron en las playas de mis deseos. Sólo sé que fue fantástico, que fue inolvidable, que el mundo, por un momento fue mejor. Que el mundo, por todos los momentos, debía ser así, en todos sus rincones, en todas sus esquinas. En las arenas de los desiertos más sedientos, en las casas donde la humedad y las grietas dejan escapar las esperanzas y los céntimos, en los barrios donde lucen más las sirenas que las farolas, allá donde no llega la comida y los hombres llegan tarde y las mujeres esperan en las calles, frías, solas, desamparadas.
Sólo sé que fue fantástico, que quiero repetirlo, que nos espera un 25 de julio y mil fechas más en las que cambiar cerdos por patos, en las que compartir el sabor de un bombón o en las que gritar secretos a susurros.
viernes, 13 de febrero de 2009
Los sueños se compran con billetes falsos
Día a día observo como el deporte se pudre, como el olor de billetes quemados asfixia a familias enteras que quieren vivir de un trabajo en el que se aprecian las mayores diferencias salariales y sociales de esta corrupta mentalidad capitalista que nos envuelve. Uno pasa de sueldos millonarios a vestuarios óxidados en un trayecto corto, muy corto.
Vida laboral efímera que obliga a grandes salarios, para muchos de nosotros impensables, que no se pagarán. Vidas que se planean en los altos despachos y que se resquebrajan por las alcantarillas de los clubes.
Aficiones que quieren creer en la posibilidad de ver las estrellas, mientras en su firmamento sólo luce el fuego de los demonios que, temporada sí y temporada también, firman con su tridente un contrato que comprará los sueños de tantas personas con billetes falsos. Va a ser un año difícil. Lo va a ser para el deporte, corrupto desde hace lustros, oscurecido por el resplandor de 625 líneas que venden sueños e ilusiones, sueños que se compran con billetes falsos, billetes que no pagan a aquellos que todos los domingos en rojo, como sus cuentas, hacen rodar con su balón las esperanzas de un estadio entero. Billetes que no pagan lo comprado, deudas que se amontonan sin responsabilidad para el que las genera. Unos vienen, otros marcharán, todos pasan y el problema sigue siedo el mismo. Aquí, en Mérida o en Valencia. Algo no funciona cuando existe un mismo mal para distintos enfermos y cuando la epidemia no tiene ni cura, ni vacuna, ni doctor que la investigue.
El año se avecina gris y duro para todos. Bancas multimillonarias que no prestan, a las que sus elevados intereses ya no les interesa, que se encierran en una crisis que a ellos no les ha tocado (8876 millones de euros de beneficio no es mal botín).
Largas colas en el paro en espera de un trabajo mejor que te quite el tiempo libre que te mata, te ahoga en las mañanas, te deja el culo pegado en un sillón mientras tratas de comprender por qué es mejor cobrar por no hacer nada que aceptar un salario mínimo y un contrato temporal que puede ser fulminado con la brevededad que un día lo hizo tu esperanza.
Recibos de la luz engordados por la avaricia de ricachones que aún se atreven a decir que el transporte sigue siendo barato. Precios que no bajan al mismo ritmo que subieron, eso sí, de cara al público, al comprador, al que le animan a salir de la crisis a través de consumir productos que no son de su consumo mientras en la tienda de su esquina, los contenedores abastecen con productos semi-caducados a los olvidados por las encuestas.
Elegantes hombres de corbata, cobardes hombres de despacho, coche oficial y pelo engominado que deciden tu sueldo, o el mío, que deciden lo que es correcto y lo que debe ser, que, desde su tejado, desde su azotea de privilegios, dictan las normas de la casa de la sidra, cuando en su nevera sólo se conoce champagne del caro y la nuestra muestra los restos de un cartón de vino que encierra el poso de esa sociedad que pasea por las calles olvidando a los humildes.
Va a ser un año difícil, repleto de noches frías que siga apagando la luz de eternos personajes de nuestras calles.
Va a ser un año difícil, o eso dicen aquellos que se aferran a la crisis para que nos apretemos el cinturón mientras sus tirantes sujetan su economía.
Vida laboral efímera que obliga a grandes salarios, para muchos de nosotros impensables, que no se pagarán. Vidas que se planean en los altos despachos y que se resquebrajan por las alcantarillas de los clubes.
Aficiones que quieren creer en la posibilidad de ver las estrellas, mientras en su firmamento sólo luce el fuego de los demonios que, temporada sí y temporada también, firman con su tridente un contrato que comprará los sueños de tantas personas con billetes falsos. Va a ser un año difícil. Lo va a ser para el deporte, corrupto desde hace lustros, oscurecido por el resplandor de 625 líneas que venden sueños e ilusiones, sueños que se compran con billetes falsos, billetes que no pagan a aquellos que todos los domingos en rojo, como sus cuentas, hacen rodar con su balón las esperanzas de un estadio entero. Billetes que no pagan lo comprado, deudas que se amontonan sin responsabilidad para el que las genera. Unos vienen, otros marcharán, todos pasan y el problema sigue siedo el mismo. Aquí, en Mérida o en Valencia. Algo no funciona cuando existe un mismo mal para distintos enfermos y cuando la epidemia no tiene ni cura, ni vacuna, ni doctor que la investigue.
El año se avecina gris y duro para todos. Bancas multimillonarias que no prestan, a las que sus elevados intereses ya no les interesa, que se encierran en una crisis que a ellos no les ha tocado (8876 millones de euros de beneficio no es mal botín).
Largas colas en el paro en espera de un trabajo mejor que te quite el tiempo libre que te mata, te ahoga en las mañanas, te deja el culo pegado en un sillón mientras tratas de comprender por qué es mejor cobrar por no hacer nada que aceptar un salario mínimo y un contrato temporal que puede ser fulminado con la brevededad que un día lo hizo tu esperanza.
Recibos de la luz engordados por la avaricia de ricachones que aún se atreven a decir que el transporte sigue siendo barato. Precios que no bajan al mismo ritmo que subieron, eso sí, de cara al público, al comprador, al que le animan a salir de la crisis a través de consumir productos que no son de su consumo mientras en la tienda de su esquina, los contenedores abastecen con productos semi-caducados a los olvidados por las encuestas.
Elegantes hombres de corbata, cobardes hombres de despacho, coche oficial y pelo engominado que deciden tu sueldo, o el mío, que deciden lo que es correcto y lo que debe ser, que, desde su tejado, desde su azotea de privilegios, dictan las normas de la casa de la sidra, cuando en su nevera sólo se conoce champagne del caro y la nuestra muestra los restos de un cartón de vino que encierra el poso de esa sociedad que pasea por las calles olvidando a los humildes.
Va a ser un año difícil, repleto de noches frías que siga apagando la luz de eternos personajes de nuestras calles.
Va a ser un año difícil, o eso dicen aquellos que se aferran a la crisis para que nos apretemos el cinturón mientras sus tirantes sujetan su economía.
martes, 10 de febrero de 2009
Me caso
Por si no lo sabes, por si nadie te lo ha dicho, por si no te lo he comentado, por si se me ha olvidado contartelo... me caso. Sí, en algo menos de 6 meses, en poco más de 5, me caso. Realmente creo que no me he dado cuenta de todo hasta hace dos semanas, en la gala del Ciudad del Jerte. Ahí pasaron los próximos fines de semana de mi vida por mi mente con gran celeridad y sin tiempo para nada: elegir flores (que, cuidadosamente, Isaac ya ha colocado con gran gusto en su cabeza), elegir como pagar el viaje de novios (el destino ya está elegido. Creo que Patricia lo decidió 10 años antes de conocerme. Yo estoy plenamente de acuerdo con ella, de hecho, veté otros destinos paradisiacos llenos de sol, playa, calor, humedad y otras mierdas) elegir invitaciones (simples a la vez que bonitas, elegantes pero informales, ni cursis ni aburridas), elegir chaqué (sí, hermanos, voy a llevar chaqué, me he probado el de Raúl y algo recorrió mi cuerpo -bastantes nervios- así que ya sabéis lo que os toca. No obligo a nadie, cada uno es libre, pero estaría bonito), elegir menú (primero habrá que probarlo), elegir alianzas (con motivos griegos a ser posible)... En resumidas cuentas: elegir, elegir, elegir.
Y entre tanto, fiestas a destacar: Carnavales en Mérida, cumpleaños (en Plasencia, en Mérida y en Jerte o, lo que es lo mismo, Casa Rural!!!!), cumpleaños de Raquel, Despedida de la Cristis (a mi no me toca pero queda como fin de semana inválido para las tareas antes enumeradas), cumpleaños de Carlos y mi padre, Semana Santa, play-off de ascenso, cumpleaños de mi madre... Vamos que ya estamos en mayo y huele a feria.
Lo dicho, me caso. Y si no te lo crees todavía, pasa y opina:
http://www.novios.org/ivanypatricia
Y entre tanto, fiestas a destacar: Carnavales en Mérida, cumpleaños (en Plasencia, en Mérida y en Jerte o, lo que es lo mismo, Casa Rural!!!!), cumpleaños de Raquel, Despedida de la Cristis (a mi no me toca pero queda como fin de semana inválido para las tareas antes enumeradas), cumpleaños de Carlos y mi padre, Semana Santa, play-off de ascenso, cumpleaños de mi madre... Vamos que ya estamos en mayo y huele a feria.
Lo dicho, me caso. Y si no te lo crees todavía, pasa y opina:
http://www.novios.org/ivanypatricia
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