Somos lo que hacemos.
Lo que hacemos nos define.
Lo que callamos nos condena
al olvido
lunes, 6 de mayo de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
Perdón
Te pido perdón. Sé que no lo tengo, sé que no le necesito, pero te pido perdón.
Te pido perdón por no estar, por no saber estar, por no ir, por quedarme en la distancia, por mi miedo. Quiero ir a verte, pero no puedo, no me atrevo a mirarte a los ojos y no ver en esa inmensidad la profundidad de tus pensamientos... O verla y no saber compartirla. O compartirla y no saber apreciarla. Temo no encontrarte, no reconocerte. Temo no saber ver que sigue ahí esa rabia roja, esa revolución contenida, esa vida cargada de arrugas y heridas, esa jaula de puertas abiertas con pájaras cantando a la libertad, volando sin alas ni techos buscando un cielo más azul, un fuego más caliente, un vino más con el que brindar.
Te pido perdón. Ni lo tengo y, contigo, no lo necesito, pero te pido perdón por no saber estar como debería estar, por no ir a verte, por sólo esperarte y, cuando tú llegues, retomar lo que te debo.
Te pido perdón por no estar, por no saber estar, por no ir, por quedarme en la distancia, por mi miedo. Quiero ir a verte, pero no puedo, no me atrevo a mirarte a los ojos y no ver en esa inmensidad la profundidad de tus pensamientos... O verla y no saber compartirla. O compartirla y no saber apreciarla. Temo no encontrarte, no reconocerte. Temo no saber ver que sigue ahí esa rabia roja, esa revolución contenida, esa vida cargada de arrugas y heridas, esa jaula de puertas abiertas con pájaras cantando a la libertad, volando sin alas ni techos buscando un cielo más azul, un fuego más caliente, un vino más con el que brindar.
Te pido perdón. Ni lo tengo y, contigo, no lo necesito, pero te pido perdón por no saber estar como debería estar, por no ir a verte, por sólo esperarte y, cuando tú llegues, retomar lo que te debo.
viernes, 15 de marzo de 2013
Quizá
No tuve más de ti que una mirada. Ni un gesto, ni una caricia, siquiera una sonrisa. Nada. Sólo una mirada, aquella mirada.
¿Qué me querrías decir con aquella mirada? ¿Qué me querrían contar aquellos ojos, esas pupilas palpitantes? ¿Qué buscarían? ¿Qué buscabas?
Quizá fuera sólo un cruce de miradas, quizá fuese sólo una casualidad, quizá fue ese el instante en el que nuestros mundos se detuvieron, en el que el fuego prendía nuestros dedos, en el que nuestros labios ardieron porque no supieron que no se iban a tocar jamás.
Quizá ni siquiera fuese una mirada. Quizá tu mirada preguntaba qué decía mi mirada.
¡Ay, si mis ojos hablaran! Cómo explicarte lo que vieron, lo que sintieron. Cómo contarte que el corazón se aceleró al mismo tiempo que el reloj paró, cómo explicar la pasión de una mirada pasajera, cómo contarte que no duermo desde aquel sueño y que me muero despierto al saber que si no duermo, de mi sueño despierto y que todavía sueño despierto con aquella mirada, sólo con una mirada.
¿Qué me querrías decir con aquella mirada? ¿Qué me querrían contar aquellos ojos, esas pupilas palpitantes? ¿Qué buscarían? ¿Qué buscabas?
Quizá fuera sólo un cruce de miradas, quizá fuese sólo una casualidad, quizá fue ese el instante en el que nuestros mundos se detuvieron, en el que el fuego prendía nuestros dedos, en el que nuestros labios ardieron porque no supieron que no se iban a tocar jamás.
Quizá ni siquiera fuese una mirada. Quizá tu mirada preguntaba qué decía mi mirada.
¡Ay, si mis ojos hablaran! Cómo explicarte lo que vieron, lo que sintieron. Cómo contarte que el corazón se aceleró al mismo tiempo que el reloj paró, cómo explicar la pasión de una mirada pasajera, cómo contarte que no duermo desde aquel sueño y que me muero despierto al saber que si no duermo, de mi sueño despierto y que todavía sueño despierto con aquella mirada, sólo con una mirada.
martes, 12 de marzo de 2013
Lo más puro que he conocido jamás
Te despiertas a mi lado, un año más bella, un día más vieja. Desayunas y olvidas la magdalena, sales como un relámpago, con los ojos encendidos, con la cara prendida, con la sonrisa puesta. Nunca la olvidas. Tu nervio, tus prisas, tu impaciencia. Una tarta esperando, mi beso en la puerta, mi cara de espera. Respiro y suspiro porque ya vuelvas. Es 12 de marzo, pero da igual. Aquí no hay ni santos, ni cumpleaños, ni días de fiesta. La rutina de vivir separadamente juntos, abrazando nuestras distancias.
Ya te estoy viendo, entrando por la puerta, buscando mi mimo, anhelando su siesta.
Candela es lo más puro que he conocido jamás. La miro mientras duerme. Me recuerda a ti. Candela es lo más puro que he conocido jamás. Descansa, por fin, después de una noche en vela. Se acurruca, te busca, me aprieta. Nos acaricia las manos como si supiera... Candela es un relámpago, de ojos encendidos, de cara prendida, de sonrisa eterna. Candela es lo más puro que he conocido jamás ¡Me recuerda tanto a ti!
En estos días de engaños, mentiras, de falsas promesas. En este tiempo de crisis, de recortes, de guerra. En esta época de insultos, de hipocresía, de tristeza ¡ansío tanto tu pureza! Visceral, amable, sincera. Generosa, humilde, pizpireta. Lo más puro que he conocido jamás.
Ya te estoy viendo, entrando por la puerta, buscando mi mimo, anhelando su siesta.
Candela es lo más puro que he conocido jamás. La miro mientras duerme. Me recuerda a ti. Candela es lo más puro que he conocido jamás. Descansa, por fin, después de una noche en vela. Se acurruca, te busca, me aprieta. Nos acaricia las manos como si supiera... Candela es un relámpago, de ojos encendidos, de cara prendida, de sonrisa eterna. Candela es lo más puro que he conocido jamás ¡Me recuerda tanto a ti!
En estos días de engaños, mentiras, de falsas promesas. En este tiempo de crisis, de recortes, de guerra. En esta época de insultos, de hipocresía, de tristeza ¡ansío tanto tu pureza! Visceral, amable, sincera. Generosa, humilde, pizpireta. Lo más puro que he conocido jamás.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Resiste
Hoy, mientras aún duermes, te escucho mejor. Hoy, mientras resistes, te entiendo mejor.
Hoy, mientras luchas, recuerdo mejor. Recuerdo aquel día en el que me enseñaste que lo máximo a lo que se puede aspirar es a ser buena persona, aquel día en el que me enseñaste que a lo único a lo que se puede aspirar es a ser buena persona.
Hoy, mientras duermes, te entiendo mejor. Hoy, mientras resistes, te entiendo mejor. Hoy, mientras luchas, sé. Sé que hay muchas formas de ser buena persona. Hablando, hablando siempre, discutiendo. Así también se es buena persona, aunque muchos sólo vean un poso de amargor, de tristeza, de añoranza.
¿Por qué no te entendimos antes? Espero que no sea tarde, estoy seguro de que no será tarde. Hoy duermes, luchas, resistes ¡Mira que eres cabezón! Ya sabía yo que no te ibas a rendir tan fácilmente. Es parte de tu personalidad, de tu genio, de tu vida de amable gruñón. Tendremos que aprender de ti. Tú, que ya me diste una valiosa lección, que me recordaste que sólo podemos aspirar a ser mejores personas, que los demás sobra, me recuerdas hoy que tenemos que luchar. Te dormiste luchando. No quisiste dormir sin pelear, sin pedir la dimisión de aquellos que nos muestran los demonios de este mundo. Y no te vas a querer irte sin iniciar la revolución, sin verla en marcha, sin ver a la gente en las calles, resistiendo, gritando que un mundo mejor es posible, gente recordando que todos podemos y debemos ser mejores personas.
Hoy, mientras duermes, mientras luchas, mientras resistes, hoy que no te rindes, me pongo en pie para iniciar tu revolución. Aquí te espero, en pie, siempre en pie, para que tú seas el siguiente en seguirme.
Hoy, mientras luchas, recuerdo mejor. Recuerdo aquel día en el que me enseñaste que lo máximo a lo que se puede aspirar es a ser buena persona, aquel día en el que me enseñaste que a lo único a lo que se puede aspirar es a ser buena persona.
Hoy, mientras duermes, te entiendo mejor. Hoy, mientras resistes, te entiendo mejor. Hoy, mientras luchas, sé. Sé que hay muchas formas de ser buena persona. Hablando, hablando siempre, discutiendo. Así también se es buena persona, aunque muchos sólo vean un poso de amargor, de tristeza, de añoranza.
¿Por qué no te entendimos antes? Espero que no sea tarde, estoy seguro de que no será tarde. Hoy duermes, luchas, resistes ¡Mira que eres cabezón! Ya sabía yo que no te ibas a rendir tan fácilmente. Es parte de tu personalidad, de tu genio, de tu vida de amable gruñón. Tendremos que aprender de ti. Tú, que ya me diste una valiosa lección, que me recordaste que sólo podemos aspirar a ser mejores personas, que los demás sobra, me recuerdas hoy que tenemos que luchar. Te dormiste luchando. No quisiste dormir sin pelear, sin pedir la dimisión de aquellos que nos muestran los demonios de este mundo. Y no te vas a querer irte sin iniciar la revolución, sin verla en marcha, sin ver a la gente en las calles, resistiendo, gritando que un mundo mejor es posible, gente recordando que todos podemos y debemos ser mejores personas.
Hoy, mientras duermes, mientras luchas, mientras resistes, hoy que no te rindes, me pongo en pie para iniciar tu revolución. Aquí te espero, en pie, siempre en pie, para que tú seas el siguiente en seguirme.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Te echo de menos
Te echo de menos.
No lo entiendo, pero te echo de menos. Me pregunto por qué te echo de menos. No me explico cómo, pero te echo de menos. Echo de menos acariciarte suave cada noche, besarte en silencio, hablarte a susurros, imaginar tu cara, discutir tu nombre. Te echo de menos.
No te conozco, no te he tocado, ni siquiera te he visto, pero te echo de menos. No he sabido nada de ti, salvo que estabas ahí. Suficiente para echarte de menos.
Para echarte de menos y para amarte. Amarte con fuerza, con mucha fuerza. Te echo de menos.
Te echo de menos y lloro. Son lágrimas, son cristales, son puñales. Son recuerdos. Recuerdos de esperanza, de desesperación. Te echo de menos. Me duele y te echo de menos. Río y te echo de menos. Pienso y te echo de menos. Juego y te echo de menos. Lloro y cuanto más lloro, más te echo de menos. Y el tiempo no lo cura, porque no dejaré de echarte de menos.
Te quiero. Te querré. No te olvidaré nunca, aunque nunca te haya conocido. Recuérdalo siempre.
Te echaremos de menos.
No lo entiendo, pero te echo de menos. Me pregunto por qué te echo de menos. No me explico cómo, pero te echo de menos. Echo de menos acariciarte suave cada noche, besarte en silencio, hablarte a susurros, imaginar tu cara, discutir tu nombre. Te echo de menos.
No te conozco, no te he tocado, ni siquiera te he visto, pero te echo de menos. No he sabido nada de ti, salvo que estabas ahí. Suficiente para echarte de menos.
Para echarte de menos y para amarte. Amarte con fuerza, con mucha fuerza. Te echo de menos.
Te echo de menos y lloro. Son lágrimas, son cristales, son puñales. Son recuerdos. Recuerdos de esperanza, de desesperación. Te echo de menos. Me duele y te echo de menos. Río y te echo de menos. Pienso y te echo de menos. Juego y te echo de menos. Lloro y cuanto más lloro, más te echo de menos. Y el tiempo no lo cura, porque no dejaré de echarte de menos.
Te quiero. Te querré. No te olvidaré nunca, aunque nunca te haya conocido. Recuérdalo siempre.
Te echaremos de menos.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Lunes
No he dormido nada. Candela tiene fiebre. Toda la noche la ha pasado gimoteando. 9.30hs: Se despierta melosa. No quiere andar. Sólo se calma estando en mis brazos. No hay forma de bajarla al suelo así que me siento con ella en el sofá. Me abraza fuerte, tan fuerte como si hiciera 3 días que no está conmigo. Se acurruca en mi pecho y, de vez en cuando, suelta alguna caricia. Se queda dormida en mis brazos.
10.30hs, vuelve a despertar. Esto ya es otra cosa. Ha recuperado esa sonrisa que, sólo regalártela, te convierte en el hombre más feliz de la tierra. Sus ojos denotan cansancio. Unas décimas de temperatura la hacen ser más cálida, más mimosa que de costumbre. Cogiéndome de la mano, me lleva hasta el salón y me señala la televisión. Mientras desayuna -ya en la trono- le pongo los Cantajuegos. "No, no, no, no" me dice con su voz de patito. Cambio de canción hasta 8 veces a ver si encuentro la que le gusta. Nada. Siempre espera unos segundos para comprobar qué suena, algunas veces contonea su cuerpecito mientras desayuna, pero rápidamente me niega con voz y dedo. Pruebo con los Baby Einstein (le encanta el de Papa Noel). Tampoco. En un intento forzado por hacerse entender me dice "mamá". Lleva toda la mañana preguntando por ella. Hasta ha ido a la habitación y me ha afirmado así, con los hombros encogidos, con las manos abiertas hacia arriba, como sólo hace ella "no está". No obstante, entendido lo que quiere decir.
Pongo el vídeo que hicimos por su cumpleaños. Ya es feliz. Menea la cabeza, sonríe, nos llama a todos "Abuuu", grita en un momento dado. A cada plano nuestro "papá, mamá". Sonríe. Termina de desayunar y hoy no quiere plantarse a un palmo de la tele. Según la dejó en el suelo, corre al sofá a subirse conmigo. Allí ha visto tirada en el sofá, abrazándome, el vídeo entero. Ha terminado cantando el cumpleaños feliz y soplando, como siempre. Se ha bajado y ha empezado a enseñarme todos los adornos de Navidad. De repente se ha acordado. Me ha cogido de la mano y ha corrido hacia la cocina. Allí tenemos el CD donde ponemos los Villacincos. Su dedito me señala el camino. Le encanta "la Marimorena". Es sonar los primeros compases y dar palmas. Busca rápidamente la pandereta, la coge y, con más ritmo que yo, la hace sonar. Le falta algo. Poseída por el espíritu navideño corretea hasta el pasillo y señala al árbol. Olvidé encenderlo.
Cuando las luces por fin brilla, ella suelta una de esas carcajadas de satisfacción a boca abierta. Es feliz. Yo, en casa, con ella, también. Contigo, más aún. Y ya los 4, ni te cuento...
10.30hs, vuelve a despertar. Esto ya es otra cosa. Ha recuperado esa sonrisa que, sólo regalártela, te convierte en el hombre más feliz de la tierra. Sus ojos denotan cansancio. Unas décimas de temperatura la hacen ser más cálida, más mimosa que de costumbre. Cogiéndome de la mano, me lleva hasta el salón y me señala la televisión. Mientras desayuna -ya en la trono- le pongo los Cantajuegos. "No, no, no, no" me dice con su voz de patito. Cambio de canción hasta 8 veces a ver si encuentro la que le gusta. Nada. Siempre espera unos segundos para comprobar qué suena, algunas veces contonea su cuerpecito mientras desayuna, pero rápidamente me niega con voz y dedo. Pruebo con los Baby Einstein (le encanta el de Papa Noel). Tampoco. En un intento forzado por hacerse entender me dice "mamá". Lleva toda la mañana preguntando por ella. Hasta ha ido a la habitación y me ha afirmado así, con los hombros encogidos, con las manos abiertas hacia arriba, como sólo hace ella "no está". No obstante, entendido lo que quiere decir.
Pongo el vídeo que hicimos por su cumpleaños. Ya es feliz. Menea la cabeza, sonríe, nos llama a todos "Abuuu", grita en un momento dado. A cada plano nuestro "papá, mamá". Sonríe. Termina de desayunar y hoy no quiere plantarse a un palmo de la tele. Según la dejó en el suelo, corre al sofá a subirse conmigo. Allí ha visto tirada en el sofá, abrazándome, el vídeo entero. Ha terminado cantando el cumpleaños feliz y soplando, como siempre. Se ha bajado y ha empezado a enseñarme todos los adornos de Navidad. De repente se ha acordado. Me ha cogido de la mano y ha corrido hacia la cocina. Allí tenemos el CD donde ponemos los Villacincos. Su dedito me señala el camino. Le encanta "la Marimorena". Es sonar los primeros compases y dar palmas. Busca rápidamente la pandereta, la coge y, con más ritmo que yo, la hace sonar. Le falta algo. Poseída por el espíritu navideño corretea hasta el pasillo y señala al árbol. Olvidé encenderlo.
Cuando las luces por fin brilla, ella suelta una de esas carcajadas de satisfacción a boca abierta. Es feliz. Yo, en casa, con ella, también. Contigo, más aún. Y ya los 4, ni te cuento...
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