Recibo mensajes de mi banco,
de mi compañía de teléfono,
de una franquicia de ropa
y otros regalos que no usaré jamás.
Recibo una foto con un plan,
viejas canciones, el desayuno
Y tú en la cama
Hay en mi nevera dos dibujos nuevos
Y guardo un sobre con dos euros
Ya conozco el regalo perfecto
Recibo algún mensaje que me hace sonreír
Un vídeo que agranda el alma y la familia
Hay una niña más por la que soñar
Y crear justicia
Las palabras de alguien que, quizá como yo,
espera el día y la excusa para preguntar qué tal
Gente que me quiere y se acuerda
Gente que me quiere, y se olvida
O que no tiene tiempo
Un día perfecto, entre chocolate y nata helada
Y mermelada
Algo de jamón y saltarse el plan
Siempre me gustó el arroz a la cubana.
Candela baila “La llamada”, Mateo quiere tarta,
Mario corre y ama
Tú sonríes, suena el timbre
Me gustan esos días en los que la mesa se llena
Y nos faltan sillas
La ciudad camina, la radio olvida mis canciones
El mundo tiene prisa
Y yo espero el desastre
He llegado tarde a comer, he olvidado las llaves
Desparramo el café y silencio el móvil
No veo los deportes, nadie habla de los deportes que veo
Hoy no estoy solo
Confío en esa gente a la que no le hace falta
decirme que me quiere.
Yo siento lo mismo
Y me da vergüenza no decírtelo
Me duelen la espalda y las piernas
Achaques de la edad y pañuelos
Picor de garganta y pañuelos,
muchos pañuelos
Este sol de febrero, la manga larga y el cambio climático.
Soy, a mi manera, feliz.
lunes, 25 de febrero de 2019
jueves, 10 de enero de 2019
Déjala que baile
Con mucha frecuencia, he tenido una extraña y desagradable sensación de que los logros alcanzados por las mujeres y el feminismo, que las barreras superadas, más que méritos del propio feminismo eran concesiones, eran espacios que no se habían ganado sino que el machismo había dejado que ocupasen las mujeres. Como el “Déjala que baile”, que ella bailará no por ser libre sino porque él la deja, a veces he pensado que la mujer ha ido superando las barreras que el machismo dominante ha decidido ceder, bien por estrategia o bien porque no les implicaba ninguna cesión (como esa sección de “En Femenino “ de Marca que, en verdad, no resta ni un ápice al protagonismo, al número de páginas ni a los recursos que se dedican a las competiciones masculinas).
Creo esto cuando pienso en el acceso al mundo laboral, a trabajos normalmente de menor remuneración, sin que su incorporación laboral implique la asunción de los hombres a las tareas domésticas y cuidados (con el equivalente problema que esa falta de implicación y equilibrio supone para la conciliación, ya que el hombre no está dispuesto a cubrir las tareas que, hasta entonces, desempeñaba la mujer).
Lo pienso cuando veo que lo más frágil y lo primero de lo que se prescinde a la hora de recortar es, precisamente, esas pequeñas cotas de protagonistas femeninas; también cuando veo el escaso número de mujeres directivas, por las muchas barreras sociales que aún se interponen, en muchos casos vinculados con la ya citada feminización de los cuidados y, las pocas que existen, en muchas ocasiones, están acompañadas de una duplicidad de altos cargos y nuevos lugares para que el hombre siga teniendo presencia y poder, aunque sea (parezca, en muchas ocasiones, con una mujer directora pero un consejo de administración plagado de hombres) compartida. Lugares que estaban prohibidos para las mujeres a los que han logrado llegar teniendo que demostrar más veces que valen para ello (a los hombres se les da por hecha la valía, ellas la tienen que demostrar, de ahí la importancia de las cuotas, que no son elegir mujeres por ser mujeres sino dejar de elegir hombres por el mero hecho de ser hombres, aunque esa elección fuera inconsciente) pero sin que esa llegada suponga un retroceso en la situación de privilegio masculina.
Miro las conquistas y sigo sin ver igualdad. He querido pensar que no, pero siempre ocurre algo que me dice que se ha avanzado hasta donde las han dejado, que toda conquista estaba controlada, que no era progreso sino concesiones “Déjala que baile”. Y, cuando el feminismo era imparable, cuando la voz ha pasado a la acción y ha salido a la calle, cuando además de la libertad se ha pretendido la corresponsabilidad, cuando el machista gobernante ha sentido que peligraba su posición de superioridad, cuando ellas han dicho que mientras bailan, otros tendrán que hacer los que ellas hacían durante sus bailes (porque nosotros nunca hemos parado de bailar) ellos han dicho basta y han frenado el avance diciendo que no más concesiones. Ya no bailáis más.
Pienso muchas veces esto pero no lo he querido expresar porque sentía que es una especie de traición al feminismo y a las mujeres que han peleado por alcanzar estas metas y sin las que sería imposible e impensable los avances conseguidos, por muy controlados que estén esos avances por el patriarcado que hoy se opone sin complejos a que la igualdad sea total.
Otras veces soy más optimista y pienso que es justo al revés, que las conquistas son reales y que son ellos los que creen que todo sucedía bajo su tutela, que las estaban dejando bailar y que pueden ahora obligarlas a parar porque no les gusta el baile, pero ya no hay quien pare y que el camino hacia la igualdad es irrevocable pese a la fuerte contrarrevolución.
Sea como sea, toca más lucha y más feminismo.
Creo esto cuando pienso en el acceso al mundo laboral, a trabajos normalmente de menor remuneración, sin que su incorporación laboral implique la asunción de los hombres a las tareas domésticas y cuidados (con el equivalente problema que esa falta de implicación y equilibrio supone para la conciliación, ya que el hombre no está dispuesto a cubrir las tareas que, hasta entonces, desempeñaba la mujer).
Lo pienso cuando veo que lo más frágil y lo primero de lo que se prescinde a la hora de recortar es, precisamente, esas pequeñas cotas de protagonistas femeninas; también cuando veo el escaso número de mujeres directivas, por las muchas barreras sociales que aún se interponen, en muchos casos vinculados con la ya citada feminización de los cuidados y, las pocas que existen, en muchas ocasiones, están acompañadas de una duplicidad de altos cargos y nuevos lugares para que el hombre siga teniendo presencia y poder, aunque sea (parezca, en muchas ocasiones, con una mujer directora pero un consejo de administración plagado de hombres) compartida. Lugares que estaban prohibidos para las mujeres a los que han logrado llegar teniendo que demostrar más veces que valen para ello (a los hombres se les da por hecha la valía, ellas la tienen que demostrar, de ahí la importancia de las cuotas, que no son elegir mujeres por ser mujeres sino dejar de elegir hombres por el mero hecho de ser hombres, aunque esa elección fuera inconsciente) pero sin que esa llegada suponga un retroceso en la situación de privilegio masculina.
Miro las conquistas y sigo sin ver igualdad. He querido pensar que no, pero siempre ocurre algo que me dice que se ha avanzado hasta donde las han dejado, que toda conquista estaba controlada, que no era progreso sino concesiones “Déjala que baile”. Y, cuando el feminismo era imparable, cuando la voz ha pasado a la acción y ha salido a la calle, cuando además de la libertad se ha pretendido la corresponsabilidad, cuando el machista gobernante ha sentido que peligraba su posición de superioridad, cuando ellas han dicho que mientras bailan, otros tendrán que hacer los que ellas hacían durante sus bailes (porque nosotros nunca hemos parado de bailar) ellos han dicho basta y han frenado el avance diciendo que no más concesiones. Ya no bailáis más.
Pienso muchas veces esto pero no lo he querido expresar porque sentía que es una especie de traición al feminismo y a las mujeres que han peleado por alcanzar estas metas y sin las que sería imposible e impensable los avances conseguidos, por muy controlados que estén esos avances por el patriarcado que hoy se opone sin complejos a que la igualdad sea total.
Otras veces soy más optimista y pienso que es justo al revés, que las conquistas son reales y que son ellos los que creen que todo sucedía bajo su tutela, que las estaban dejando bailar y que pueden ahora obligarlas a parar porque no les gusta el baile, pero ya no hay quien pare y que el camino hacia la igualdad es irrevocable pese a la fuerte contrarrevolución.
Sea como sea, toca más lucha y más feminismo.
sábado, 5 de enero de 2019
Guía rápida para detectar si eres machista
1. Llamar guapa a tus amigas o a mujeres desconocidas que si dirigen a ti pero no hacerlo nunca con los hombres.
2. Si llamas guapo a los hombres pero lo haces siempre en tono burlón o haciéndote el "mariquita" (ojo, cuídate también la homofobia)
3. Si te parece rancia o antipática una mujer que no te da dos besos cuando te la presentan pero no se los das nunca a un hombre o, incluso, te parece raro que un hombre te vaya a dar dos besos al presentarse.
4. Si prefieres salir sólo con tus amigos si tienes pareja porque te sientes más libre. Míratelo, en serio.
5. Si insistes a un amigo en que beba y nunca lo haces con tus amigas. Si te ríes de tus amigos porque no aguantan la bebida y no lo haces con tus amigas. En estos casos, eres machista. Si lo haces con los dos sexos, eres un pesado. No lo hagas más.
6. Si crees y hasta te indigna que ya no se pueda piropear a una mujer por la calle pero te molestaría que un tío te piropee por la calle a ti ¿Te has mirado ya lo de la homofobia?
7. Si haces chistes con tus amigos que no harías delante de tus amigas o si lo haces delante de ellas las pides disculpas. Sí, el chiste es machista, posiblemente de mal gusto y poco gracioso.
8. Si piensas que el rosa es de niñas y el azul es de niños. Si crees que no lo piensas pero te chirría que un niño lleve ropa rosa o con brillantina, un saco de paseo rosa, una bicicleta... Si te chirría más cuando ese niño no tiene hermanas.
9. Si te burlas de los amigos que "hacen lo que dicen sus parejas" y los llamas calzonazos.
2. Si llamas guapo a los hombres pero lo haces siempre en tono burlón o haciéndote el "mariquita" (ojo, cuídate también la homofobia)
3. Si te parece rancia o antipática una mujer que no te da dos besos cuando te la presentan pero no se los das nunca a un hombre o, incluso, te parece raro que un hombre te vaya a dar dos besos al presentarse.
4. Si prefieres salir sólo con tus amigos si tienes pareja porque te sientes más libre. Míratelo, en serio.
5. Si insistes a un amigo en que beba y nunca lo haces con tus amigas. Si te ríes de tus amigos porque no aguantan la bebida y no lo haces con tus amigas. En estos casos, eres machista. Si lo haces con los dos sexos, eres un pesado. No lo hagas más.
6. Si crees y hasta te indigna que ya no se pueda piropear a una mujer por la calle pero te molestaría que un tío te piropee por la calle a ti ¿Te has mirado ya lo de la homofobia?
7. Si haces chistes con tus amigos que no harías delante de tus amigas o si lo haces delante de ellas las pides disculpas. Sí, el chiste es machista, posiblemente de mal gusto y poco gracioso.
8. Si piensas que el rosa es de niñas y el azul es de niños. Si crees que no lo piensas pero te chirría que un niño lleve ropa rosa o con brillantina, un saco de paseo rosa, una bicicleta... Si te chirría más cuando ese niño no tiene hermanas.
9. Si te burlas de los amigos que "hacen lo que dicen sus parejas" y los llamas calzonazos.
Si además estás especialmente indignado porque se habla de la violencia machista pero también hay mujeres que pegan a sus maridos, que sepas que la mayor dificultad que tiene un hombre para denunciar violencia doméstica es la machista sensación de vergüenza y ridículo porque le pega una mujer.
10. Si te preocupan todas las violencias (no eres especial por eso) pero no entiendes que la violencia de género es estructural y se produce hacia la mujer por ser mujer.
11. Si te da vergüenza que te pegue y dañe una mujer pero te produce otro sentimiento más relacionado con la ira si el agresor es un hombre.
10. Si te preocupan todas las violencias (no eres especial por eso) pero no entiendes que la violencia de género es estructural y se produce hacia la mujer por ser mujer.
11. Si te da vergüenza que te pegue y dañe una mujer pero te produce otro sentimiento más relacionado con la ira si el agresor es un hombre.
12. Si te molesta especialmente que te gane una mujer en una carrera.
13. Si te parece raro o excesiva la afectividad de un hombre hacia sus hijos, hijas o amistades y no te lo parece en una mujer.
14. Si no te chirría que te pregunten ¿es para niño o para niña? antes de darte el regalo de la hamburguesería o ¿para hombre o para mujer? antes de que te envuelvan un regalo.
15. Si haces esas preguntas.
16. Si a tus amigas las preguntas con quién han dejado a sus hijos o hijas y a tus amigos, no.
17. Cualquier comportamiento que tengas diferente según trates a hombres o mujeres.
18. Si se te ha ocurrido que entonces es machista tener sexo con ellas porque con ellos no. Eres muy machista porque no entiendes la diferencia entre afectividad y sexo y, probablemente, encamines tu afectividad para conseguir sexo.
Si entiendes los 18 puntos ¡Enhorabuena! Ya sabes oor qué ellas se sienten incómodas y discriminadas en determinadas situaciones.
Si lo entiendes pero te ves reconocido, no te preocupes, hemos sido educados socialmente así. Ahora que has tomado consciencia tendrás más herramientas para corregir tus micromachismos.
18. Si no lo entiendes ni compartes, eres machista y no lo quieres reconocer.
Podéis ayudarme a ampliar la lista.
13. Si te parece raro o excesiva la afectividad de un hombre hacia sus hijos, hijas o amistades y no te lo parece en una mujer.
14. Si no te chirría que te pregunten ¿es para niño o para niña? antes de darte el regalo de la hamburguesería o ¿para hombre o para mujer? antes de que te envuelvan un regalo.
15. Si haces esas preguntas.
16. Si a tus amigas las preguntas con quién han dejado a sus hijos o hijas y a tus amigos, no.
17. Cualquier comportamiento que tengas diferente según trates a hombres o mujeres.
18. Si se te ha ocurrido que entonces es machista tener sexo con ellas porque con ellos no. Eres muy machista porque no entiendes la diferencia entre afectividad y sexo y, probablemente, encamines tu afectividad para conseguir sexo.
Si entiendes los 18 puntos ¡Enhorabuena! Ya sabes oor qué ellas se sienten incómodas y discriminadas en determinadas situaciones.
Si lo entiendes pero te ves reconocido, no te preocupes, hemos sido educados socialmente así. Ahora que has tomado consciencia tendrás más herramientas para corregir tus micromachismos.
18. Si no lo entiendes ni compartes, eres machista y no lo quieres reconocer.
Podéis ayudarme a ampliar la lista.
martes, 1 de enero de 2019
Canción de año nuevo
Busco una canción que me defina, que explique en 4 minutos todo lo vivido en 365 días, que muestre mis penas y alegrías, mi fe y mis desilusiones. Mi desesperación esperanzada.
Busco esa canción que ilumine la nochevieja, que te dé calor y cobijo, que te agarre de la mano y te saque a bailar o cure de caricias tu tristeza y tu culpa.
Busco esa canción que nos despierte, que nos levante y que nos mueva por amor, que nos convenza del propósito de ser cada día mejores personas. Sólo eso, ser cada día un poquito mejores personas.
Busca esa canción que me habla de ti, que me recuerda que sigues ahí, como cada noche, aunque no estés. Esa canción que te recuerde que sigo aquí aunque a veces me olvides.
Busco una canción que nos una bajo una misma bandera, en un pentagrama sin fronteras ni diferencias.
Busco una canción de amor y un credo para abrir las ventanas al año nuevo, para abrir las puertas a quien quiera entrar, para que el viento se cuele y limpie todo el polvo y el lodo que no nos deja en paz.
Busco una canción que haga callar el ruido, que se eleve y traiga la paz que tantos días me faltó, que me mezca a vuestro lado y me permita soñar.
2019 traerá nuevas canciones y nuevas oportunidades. Espero saber bailar y no defraudar.
Feliz año nuevo.
https://youtu.be/ZnfG7aK1bDI
Busco esa canción que ilumine la nochevieja, que te dé calor y cobijo, que te agarre de la mano y te saque a bailar o cure de caricias tu tristeza y tu culpa.
Busco esa canción que nos despierte, que nos levante y que nos mueva por amor, que nos convenza del propósito de ser cada día mejores personas. Sólo eso, ser cada día un poquito mejores personas.
Busca esa canción que me habla de ti, que me recuerda que sigues ahí, como cada noche, aunque no estés. Esa canción que te recuerde que sigo aquí aunque a veces me olvides.
Busco una canción que nos una bajo una misma bandera, en un pentagrama sin fronteras ni diferencias.
Busco una canción de amor y un credo para abrir las ventanas al año nuevo, para abrir las puertas a quien quiera entrar, para que el viento se cuele y limpie todo el polvo y el lodo que no nos deja en paz.
Busco una canción que haga callar el ruido, que se eleve y traiga la paz que tantos días me faltó, que me mezca a vuestro lado y me permita soñar.
2019 traerá nuevas canciones y nuevas oportunidades. Espero saber bailar y no defraudar.
Feliz año nuevo.
https://youtu.be/ZnfG7aK1bDI
lunes, 31 de diciembre de 2018
Cuando duermes
No hay nada que me haga estar mejor que la paz que sienten al dormir a mi lado.
Se me olvida todo.
La rabia, el hambre, los naufragios.
La pena, las muertes, la ira, los acantilados.
El dolor, la violencia, los llantos.
Todo calla.
Me dan más paz de la que he entregado.
Se me olvida todo.
La rabia, el hambre, los naufragios.
La pena, las muertes, la ira, los acantilados.
El dolor, la violencia, los llantos.
Todo calla.
Me dan más paz de la que he entregado.
sábado, 29 de diciembre de 2018
jueves, 27 de diciembre de 2018
Adiós 2018
Termina 2018, un año intenso, emocionante y emotivo, en el que orden y caos han convivido y simpatizado.
Ha sido un año frenético, repleto de ideas y contradicciones, con una pausa fundamental en lo laboral tras horas y horas de la mejor radio que sé hacer. El año ha ido tan rápido y con tanto caos ordenado como esa media hora en la que acabó la temporada de fútbol y pasamos de euforias a llantos en una tarde de mayo. Cada día de 2018 ha sido así, una vorágine de sensaciones y de decisiones.
2018 ha sido el año del 8M, y todo lo que quisimos contar en esa fecha; el año de las goteras del Multiusos y de cómo hacer un programa gracias a la amistad y la confianza; el año de retos y coberturas extraordinarias como el Campeonato de España de campo a través o la fase final por el ascenso a la primera nacional de hockey. Y es que todo el deporte tiene cabida, sólo hace falta querer. Gracias a Charo por creer y querer. Y por seguir creyendo yendo a contracorriente.
2018 ha sido un año feliz, pese a todas mis tristezas. Ha sido un año en el que he encontrado la Paz entre guerras y batallas.
Y, en el deporte, 2018 ha sido un año especial para Extremadura que ha acabado con la clasificación del AlQazeres a la Copa y que ha tenido como momento cumbre: el oro de Alvaro Martín Uriol en los 20km marcha del Campeonato de Europa. No sé si recuerdo más su carrera y entrada en meta, su abrazo fugaz y eterno con Sánchez Puebla al saberse campeón o la cordura de sus palabras a Juanje nada más salir del control antidopping y coger el teléfono de las manos de su madre. La radio sigue transmitiendo unas emociones que ningún otro medio consigue hacer sentir.
Me satisface especialmente el oro de Álvaro Martín Uriol. Son muchos años viviendo y contando sus victorias. Tras su puesto de finalista en el mundial, tras una clara carrera ascendente desde que debutara en los JJOO de Londres en 2012, tras una lesión y un cambio de entrenador, ha logrado su mayor éxito y reconocimiento y no se pone límites para el próximo Mundial y los JJOO de Tokyo.
Pero no ha sido el único en triunfar. Junto a Martín Uriol, dos jóvenes mujeres han rozado la cima: la almendralejense Marta García Lozano ha ido acumulando medallas con la selección absoluta de kárate hasta coronar 2018 con la plata mundial en kata en Madrid. Un flipe. Japón fue la única selección capaz de vencer al equipo español. Y también Japón fue quien privó a Carmen Menayo y a la selección sub20 de ganar el oro en el Mundial Femenino de Fútbol. Menayo es una de las cabezas más reconocibles de una generación llamada a repetir éxitos en el futuro y que ya ha cambiado buena parte de la agenda informativa y de la forma de informar en España. Pero es que, además, Menayo ha vuelto a proclamarse campeona de Liga con el Atleti, ha dado un paso más en la evolución colchonera en la Champions y no olvidará las lágrimas en el Estadio Romano de Mérida tras perder la final de Copa en la prórroga contra el Barça ante más de 10000 personas en la grada. Más de 10000 personas, que no lo olviden quienes no quisieron estar.
El otro gran hito histórico de nuestro fútbol este año ha sido el ascenso del Extremadura a segunda división, lo que hace que cada quince días Almendralejo disfrute de una aunténtica fiesta con el fútbol profesional. A veces me parece escuchar la voz de Juan, los ecos de aquel gol que, sin saberlo entonces, significó el ascenso.
La nota triste fue el descenso del Santa Teresa y la presunta vinculación de tres de sus jugadoras emblema, de jugadoras que nos aprendimos de memoria en el once con Fenry y Micky, de la presunta vinculación de capitanas con las apuestas ilegales y el amaño de partidos. La investigación ha dejado nombres propios como el de Iván Moreno o Emilio Pinto que han tenido que estar en prisión preventiva por los indicios que apuntan a su participación. Veremos en que acaba todo (si es que acaba en 2019).
Pero volvamos a lo bueno, que es mucho y variado.
2018 ha sido el año de Guillermo Gracia. Si en 2017 explotó su talento con récords de España, en 2018 ha dado el salto definitivo vistiéndose de oros en el Europeo de París. Y amenaza con más.
Lo mismo sucede con Miriam Casillas que, tras un año casi en blanco por las lesiones tras su participación en los JJOO, ha vuelto desde EEUU en mejor forma que nunca conquistando victorias y medallas en Copas de Europa y del Mundo. Ojo a las dos temporadas que le quedan a la pacense en este ciclo olímpico.
Me atrevería a decir lo mismo con Isabel Yinghua Hernández, que volvió a lograr metal en el 4x100 estilos del Europeo y que sigue pulverizando sus propios récords (y me consta que lo hizo en difíciles condiciones).
Hablando de la piscina, la natación nos ha devuelto al mejor César Castro (con récord de España incluído), ha hecho debutar en un Europeo a Julia Benito y nos promete un futuro halagüeño con la reinventada Paloma Marrero, con Estela González, con el ya habitual Miguel Durán y con el regreso de Enrique Floriano, que se quedó a centésimas de ir al Europeo ¿Tokyo 2020?
Luego están quienes nunca fallan, quienes tienen el éxito por costumbre y, quizá por eso, sus logros no aparecen entre las grandes gestas del año pese a serlo: Juan Bautista Pérez (bronce en el Europeo); Kini Carrasco, que ha hecho colección de medallas en este 2018 y en tiempo récord; Loida Zabala, que conquista todos los lados del charco y competiciones en las que compiten gente con o sin discapacidad, como fue el bronce en el Europeo de powerlifting; Alba Sánchez, una habitual de la selección española de voley que ya tiene su primer título con el Logrño; Jesús Gil Manzano y Esperanza Mendoza, que han llevado el arbitraje de Extremadura a la élite europea o los arqueros Antonio Fernández y Víctor Canalejas o la arquera Elena Rodríguez. En los 3 casos, este año han estado con la selección a las distintas comoeticiones. Ha sido el debut de Canalejas, el retorno de Rodríguez y un paso más para "Yiyo" con su bronce en Tarragona.
Y no hay que olvidarse tampoco de Sonia Bejarano, Tania Carretero, que por fin fue convocada a un Europeo con el 10000 y ya tiene todas las internacionalidades que se puedan imaginar, Tere Urbina y Houssane Bennabou, campeones de España de media maratón e internacionales con España en el Mundial. Urbina repitió con la selección en los Juegos del Mediterráneo pero quedó la espina de quedarse fuera del Europeo pese a hacer la mínima, Ana Pulgarín, que está demostrando ser presente y futuro de la marcha española y logró puesto de finalista en los JJOO de la Juventud.
Hablando de presente y futuro, el escalador Alberto Ginés ha vuelto a demostrar su potencial mundial y no es una utopía pensar en su presencia en Tokyo pese a su juventud.
Lo mismo ocurre con Estefanía Fernández y Belén Díaz en el piragúismo tras esrrenarse en unos mundiales con la selección o con Mamen Blanco que está cuajando una buena temporada de debut con el Barcelona en LF2 tras hacerse con la plata en el Europeo. Este también ha sido el año de la retirada de Raquel Asensio. Se retiró tras conseguir su ansiado ascenso a LF con Ensino.
Y, en fútbol, al margen de Menayo y el Extremadura, este año ha sido el de la confirmación de Pedro Porro y Fernando Pacheco en primera división; el año del retorno a segunda b del Don Benito 14 años después; del coqueteo del Villanovense con eliminar al Sevilla en Copa; el año en el que el Badajoz inició su conversión en SAD dándole la voz a su masa social y el año del inesperado deacenso del Mérida en una temporada mal planificada.
Siguiendo con clubes, el 2018 ha sido el año de la consolidación definitiva del AlQazeres en Liga Femenina (y apunta alto con internacionales en su plantilla); el año del crecimiento incesante del Extremadura Ecopilas, un referente ya en el ciclismo español; el año en el que el CAPEX, que crece y crece en el atletismo, soñó con la División de Honor o el año del despegue del CEFO, un club ya araigado en la segunda división del fútbol sala.
Todos estos éxitos, en buena parte, llegan gracias al enorme trabajo de un gran número de entrenadores extremeños que, con menos recursos, están logrando éxitos y más éxitos
Luis Carretero (ahora entrenador de Sebas Martos en Badajoz), José Ángel Rama, Antonio Fuentes (que prepara a los dos únicos lanzadores de martillo capaces de hacer mínima para el Europeo), Agustín Rubio, que sigue liderando la seleccióm española de atletismo para personas con PC donde no faltan ni Pámpano ni Mehdi Raiss; Juan Méndez, el abuelo que noa descubrió a Martín Uriol o Ana Pulgarín; Jorge Borba, que ha logrado medalla con la selección sub20 y barrunta títulos con el Mideba, o los reconocibles Jacinto Carbajal, Ñete Bohigas y Jesús Sánchez en un momento muy concreto del baloncesto español o Antonio Contreras, que tras años sin banquillo volvió para ascender al Málaga. Seguro que pronto vemos en esa nómina de ilustres a María Ribera, que debuta tras dejar su trayectoria como jugadora en un momento cumbre (otra de las noticias del año) o Manuel Pérez Candelario, que prepara al campeón del mundo sub14 de ajedrez (nada más y nada menos).
En materia de eventos, Extremadura ha disfrutado este año, además de la final de la Copa de la Reina, de los Campeonatos de España de invierno de lanzamientos largos (sin oro para Cienfuegos por primera vez. Se recuperaba de lesión y lo hizo a tiempo para ir al Europeo rondando el récord de España) el nacional de Cross, un espectáculo único y de gran dureza en el barro del Circo Romano que dejó medalla para la selección femenina extremeña; la final de la Copa del Rey de fútbol sala, que llenó el Pabellón Multiusos de ánimos y color; el Torneo de preparación al Mundobasket; la última prueba de la Copa de España de ciclismo adaptado que sirvió para dar el título a Rubén Tanco; el Campeonato de España de judo, con bronce para Cristina Cabaña; la fase de ascenso a la primera nacional de hockey con Burguillos del Cerro demostrando que merece esa plaza; la fase final de la Euroliga 3 que acabó sin premio para el Mideba o el Campeonato de España XC Maratón en Logrosán, donde el enorme Pedro Romero conquistó el título que se le resistía. Poco después, se haría con el Open de España y repetiría con la selección española en un Europeo. Y todo en el año que se rompió el escafoide.
2018 ha sido un año repleto de éxitos para el deporte extremeño, el año en el que Conchi Bellorín pasó a formar parte del equipo de trabajo del CSD. Quizá, la nota más amarga la deja el descenso del Santa Teresa tras 4 años en Primera, pero es que la confianza es que 2019 puede traer su retorno a una liga que va a cambiar y profesionalizarse más.
2019 será un año importante para cada equipo y deportista ya citado, pero también aspira a ser un gran año para: Jorge Campillo, que busca su primera victoria internacional después de haber estado casi siempre en la cabeza en 2018 y haber debutado en los Majors; las "Princesas" del Arroyo y el Voleibol Pacense (por fin el éxito que merece todo el trabajo de Diego Jaramillo), para Juan Antonio Valle, Inés Felipe y Elena Ayuso que están haciendo grande el paracanoe español y esperemos que sea el año de la confirmación definitiva de judokas como Angeles López, Cristina Cabaña, Andrés Romero o las hermanas Hidalgo, el del paso al frente de atletas como Marta Cepeda o Vicente Antúnez y, por qué no, el del regreso de Fátima Gallardo.
Es el momento de pedir deseos.
El mío es que contemos de mejor forma, de manera más completa, plural y feminista lo que ocurre en el deporte extremeño. Mi promesa es trabajar en ello.
Cuando vuelva a trabajar, claro.
Ha sido un año frenético, repleto de ideas y contradicciones, con una pausa fundamental en lo laboral tras horas y horas de la mejor radio que sé hacer. El año ha ido tan rápido y con tanto caos ordenado como esa media hora en la que acabó la temporada de fútbol y pasamos de euforias a llantos en una tarde de mayo. Cada día de 2018 ha sido así, una vorágine de sensaciones y de decisiones.
2018 ha sido el año del 8M, y todo lo que quisimos contar en esa fecha; el año de las goteras del Multiusos y de cómo hacer un programa gracias a la amistad y la confianza; el año de retos y coberturas extraordinarias como el Campeonato de España de campo a través o la fase final por el ascenso a la primera nacional de hockey. Y es que todo el deporte tiene cabida, sólo hace falta querer. Gracias a Charo por creer y querer. Y por seguir creyendo yendo a contracorriente.
2018 ha sido un año feliz, pese a todas mis tristezas. Ha sido un año en el que he encontrado la Paz entre guerras y batallas.
Y, en el deporte, 2018 ha sido un año especial para Extremadura que ha acabado con la clasificación del AlQazeres a la Copa y que ha tenido como momento cumbre: el oro de Alvaro Martín Uriol en los 20km marcha del Campeonato de Europa. No sé si recuerdo más su carrera y entrada en meta, su abrazo fugaz y eterno con Sánchez Puebla al saberse campeón o la cordura de sus palabras a Juanje nada más salir del control antidopping y coger el teléfono de las manos de su madre. La radio sigue transmitiendo unas emociones que ningún otro medio consigue hacer sentir.
Me satisface especialmente el oro de Álvaro Martín Uriol. Son muchos años viviendo y contando sus victorias. Tras su puesto de finalista en el mundial, tras una clara carrera ascendente desde que debutara en los JJOO de Londres en 2012, tras una lesión y un cambio de entrenador, ha logrado su mayor éxito y reconocimiento y no se pone límites para el próximo Mundial y los JJOO de Tokyo.
Pero no ha sido el único en triunfar. Junto a Martín Uriol, dos jóvenes mujeres han rozado la cima: la almendralejense Marta García Lozano ha ido acumulando medallas con la selección absoluta de kárate hasta coronar 2018 con la plata mundial en kata en Madrid. Un flipe. Japón fue la única selección capaz de vencer al equipo español. Y también Japón fue quien privó a Carmen Menayo y a la selección sub20 de ganar el oro en el Mundial Femenino de Fútbol. Menayo es una de las cabezas más reconocibles de una generación llamada a repetir éxitos en el futuro y que ya ha cambiado buena parte de la agenda informativa y de la forma de informar en España. Pero es que, además, Menayo ha vuelto a proclamarse campeona de Liga con el Atleti, ha dado un paso más en la evolución colchonera en la Champions y no olvidará las lágrimas en el Estadio Romano de Mérida tras perder la final de Copa en la prórroga contra el Barça ante más de 10000 personas en la grada. Más de 10000 personas, que no lo olviden quienes no quisieron estar.
El otro gran hito histórico de nuestro fútbol este año ha sido el ascenso del Extremadura a segunda división, lo que hace que cada quince días Almendralejo disfrute de una aunténtica fiesta con el fútbol profesional. A veces me parece escuchar la voz de Juan, los ecos de aquel gol que, sin saberlo entonces, significó el ascenso.
La nota triste fue el descenso del Santa Teresa y la presunta vinculación de tres de sus jugadoras emblema, de jugadoras que nos aprendimos de memoria en el once con Fenry y Micky, de la presunta vinculación de capitanas con las apuestas ilegales y el amaño de partidos. La investigación ha dejado nombres propios como el de Iván Moreno o Emilio Pinto que han tenido que estar en prisión preventiva por los indicios que apuntan a su participación. Veremos en que acaba todo (si es que acaba en 2019).
Pero volvamos a lo bueno, que es mucho y variado.
2018 ha sido el año de Guillermo Gracia. Si en 2017 explotó su talento con récords de España, en 2018 ha dado el salto definitivo vistiéndose de oros en el Europeo de París. Y amenaza con más.
Lo mismo sucede con Miriam Casillas que, tras un año casi en blanco por las lesiones tras su participación en los JJOO, ha vuelto desde EEUU en mejor forma que nunca conquistando victorias y medallas en Copas de Europa y del Mundo. Ojo a las dos temporadas que le quedan a la pacense en este ciclo olímpico.
Me atrevería a decir lo mismo con Isabel Yinghua Hernández, que volvió a lograr metal en el 4x100 estilos del Europeo y que sigue pulverizando sus propios récords (y me consta que lo hizo en difíciles condiciones).
Hablando de la piscina, la natación nos ha devuelto al mejor César Castro (con récord de España incluído), ha hecho debutar en un Europeo a Julia Benito y nos promete un futuro halagüeño con la reinventada Paloma Marrero, con Estela González, con el ya habitual Miguel Durán y con el regreso de Enrique Floriano, que se quedó a centésimas de ir al Europeo ¿Tokyo 2020?
Luego están quienes nunca fallan, quienes tienen el éxito por costumbre y, quizá por eso, sus logros no aparecen entre las grandes gestas del año pese a serlo: Juan Bautista Pérez (bronce en el Europeo); Kini Carrasco, que ha hecho colección de medallas en este 2018 y en tiempo récord; Loida Zabala, que conquista todos los lados del charco y competiciones en las que compiten gente con o sin discapacidad, como fue el bronce en el Europeo de powerlifting; Alba Sánchez, una habitual de la selección española de voley que ya tiene su primer título con el Logrño; Jesús Gil Manzano y Esperanza Mendoza, que han llevado el arbitraje de Extremadura a la élite europea o los arqueros Antonio Fernández y Víctor Canalejas o la arquera Elena Rodríguez. En los 3 casos, este año han estado con la selección a las distintas comoeticiones. Ha sido el debut de Canalejas, el retorno de Rodríguez y un paso más para "Yiyo" con su bronce en Tarragona.
Y no hay que olvidarse tampoco de Sonia Bejarano, Tania Carretero, que por fin fue convocada a un Europeo con el 10000 y ya tiene todas las internacionalidades que se puedan imaginar, Tere Urbina y Houssane Bennabou, campeones de España de media maratón e internacionales con España en el Mundial. Urbina repitió con la selección en los Juegos del Mediterráneo pero quedó la espina de quedarse fuera del Europeo pese a hacer la mínima, Ana Pulgarín, que está demostrando ser presente y futuro de la marcha española y logró puesto de finalista en los JJOO de la Juventud.
Hablando de presente y futuro, el escalador Alberto Ginés ha vuelto a demostrar su potencial mundial y no es una utopía pensar en su presencia en Tokyo pese a su juventud.
Lo mismo ocurre con Estefanía Fernández y Belén Díaz en el piragúismo tras esrrenarse en unos mundiales con la selección o con Mamen Blanco que está cuajando una buena temporada de debut con el Barcelona en LF2 tras hacerse con la plata en el Europeo. Este también ha sido el año de la retirada de Raquel Asensio. Se retiró tras conseguir su ansiado ascenso a LF con Ensino.
Y, en fútbol, al margen de Menayo y el Extremadura, este año ha sido el de la confirmación de Pedro Porro y Fernando Pacheco en primera división; el año del retorno a segunda b del Don Benito 14 años después; del coqueteo del Villanovense con eliminar al Sevilla en Copa; el año en el que el Badajoz inició su conversión en SAD dándole la voz a su masa social y el año del inesperado deacenso del Mérida en una temporada mal planificada.
Siguiendo con clubes, el 2018 ha sido el año de la consolidación definitiva del AlQazeres en Liga Femenina (y apunta alto con internacionales en su plantilla); el año del crecimiento incesante del Extremadura Ecopilas, un referente ya en el ciclismo español; el año en el que el CAPEX, que crece y crece en el atletismo, soñó con la División de Honor o el año del despegue del CEFO, un club ya araigado en la segunda división del fútbol sala.
Todos estos éxitos, en buena parte, llegan gracias al enorme trabajo de un gran número de entrenadores extremeños que, con menos recursos, están logrando éxitos y más éxitos
Luis Carretero (ahora entrenador de Sebas Martos en Badajoz), José Ángel Rama, Antonio Fuentes (que prepara a los dos únicos lanzadores de martillo capaces de hacer mínima para el Europeo), Agustín Rubio, que sigue liderando la seleccióm española de atletismo para personas con PC donde no faltan ni Pámpano ni Mehdi Raiss; Juan Méndez, el abuelo que noa descubrió a Martín Uriol o Ana Pulgarín; Jorge Borba, que ha logrado medalla con la selección sub20 y barrunta títulos con el Mideba, o los reconocibles Jacinto Carbajal, Ñete Bohigas y Jesús Sánchez en un momento muy concreto del baloncesto español o Antonio Contreras, que tras años sin banquillo volvió para ascender al Málaga. Seguro que pronto vemos en esa nómina de ilustres a María Ribera, que debuta tras dejar su trayectoria como jugadora en un momento cumbre (otra de las noticias del año) o Manuel Pérez Candelario, que prepara al campeón del mundo sub14 de ajedrez (nada más y nada menos).
En materia de eventos, Extremadura ha disfrutado este año, además de la final de la Copa de la Reina, de los Campeonatos de España de invierno de lanzamientos largos (sin oro para Cienfuegos por primera vez. Se recuperaba de lesión y lo hizo a tiempo para ir al Europeo rondando el récord de España) el nacional de Cross, un espectáculo único y de gran dureza en el barro del Circo Romano que dejó medalla para la selección femenina extremeña; la final de la Copa del Rey de fútbol sala, que llenó el Pabellón Multiusos de ánimos y color; el Torneo de preparación al Mundobasket; la última prueba de la Copa de España de ciclismo adaptado que sirvió para dar el título a Rubén Tanco; el Campeonato de España de judo, con bronce para Cristina Cabaña; la fase de ascenso a la primera nacional de hockey con Burguillos del Cerro demostrando que merece esa plaza; la fase final de la Euroliga 3 que acabó sin premio para el Mideba o el Campeonato de España XC Maratón en Logrosán, donde el enorme Pedro Romero conquistó el título que se le resistía. Poco después, se haría con el Open de España y repetiría con la selección española en un Europeo. Y todo en el año que se rompió el escafoide.
2018 ha sido un año repleto de éxitos para el deporte extremeño, el año en el que Conchi Bellorín pasó a formar parte del equipo de trabajo del CSD. Quizá, la nota más amarga la deja el descenso del Santa Teresa tras 4 años en Primera, pero es que la confianza es que 2019 puede traer su retorno a una liga que va a cambiar y profesionalizarse más.
2019 será un año importante para cada equipo y deportista ya citado, pero también aspira a ser un gran año para: Jorge Campillo, que busca su primera victoria internacional después de haber estado casi siempre en la cabeza en 2018 y haber debutado en los Majors; las "Princesas" del Arroyo y el Voleibol Pacense (por fin el éxito que merece todo el trabajo de Diego Jaramillo), para Juan Antonio Valle, Inés Felipe y Elena Ayuso que están haciendo grande el paracanoe español y esperemos que sea el año de la confirmación definitiva de judokas como Angeles López, Cristina Cabaña, Andrés Romero o las hermanas Hidalgo, el del paso al frente de atletas como Marta Cepeda o Vicente Antúnez y, por qué no, el del regreso de Fátima Gallardo.
Es el momento de pedir deseos.
El mío es que contemos de mejor forma, de manera más completa, plural y feminista lo que ocurre en el deporte extremeño. Mi promesa es trabajar en ello.
Cuando vuelva a trabajar, claro.
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