martes, 28 de octubre de 2008

Las mentiras de los espejos

Miras por la ventana con tus ojos triste. La lluvia se lleva vieja suciedad de los cristales y deja un nuevo polvo de represión. Te quejas en silencio del dolor de tu aislamiento, de tu soledad, de la injusticia no poder mover el pelo al son del fuerte aire, de no poder mojar tu camisa blanca en los labios de una sedienta nube.

Nunca te gustó llevar sujetador. Te encantaba provocar en las frías y lluviosas tardes de octubre, caminando como si nada, con la cabeza bien alta y mojada, empapada.

Miras por la ventaja con ojos triste, alejada de aquella luz cegadora de esperanza, de rebeldía, esa que dibujaba una sonrisa en tus amantes, que sonrojaba las mejillas de las tertulianas de la acera de enfrente, que llenaba de ira y de deseo al párroco de aquella iglesia de tu primera y última comunión.

Desafiabas con un suspiro a aquel que, pese a ir acompañado, perseguía tu estela con una mirada tímida de medio lado. Sonreías consciente de tus virtudes, ajena a los espejos.

Te comías el mundo y hoy pasas hambre. Pasas hambres y sigues sin gustarte. Perdiste el apetito por mirarfalsos reflejos, quieres devorar la boca de tu casa, la puerta que te encierra, pero no te atreves a dar el primer bocado temerosa de perder lo infinito, lo inagotable.

La melancolía, la desesperación, un echo de menos se han llevado tu cuerpo. Agárrate de mi mano, come de mi plato, pero no olvides tu esencia.

lunes, 20 de octubre de 2008

El Serrallo, un pabellón especial

El viernes, el Plasencia jugó y perdió en Tarragona. Sólo hemos ganado dos veces allí: el primer año en LEB-1, con Dani García, Giannella y compañía, y la temporada pasada con Juan Pablo Márquez en el banquillo. Se ganó de 4 y esa renta posibilitó que Plasencia se clasificara para los play-off, pese a que en Plasencia se perdió y eso le costó el puesto, curiosamente, al bueno de Juan Pablo que el viernes se cobró su "venganza".

La verdad es que la historia en los enfrentamientos Tarragona - Plasencia y Plasencia - Tarragona tienen su aquel, tanto en la rivalidad entre los dos equipos como en lo personal para mí. Recuerdo, por ejemplo, la derrota en la prórroga en la segunda temporada en LEB-1, prórroga que forzó Javi Simón sobre la bocina al acertar tres tiros libres. Un seguro de vida Javi que, en la prórroga, se quejó amargamente de una falta que le señalaron y que supuso 3 tiros libres para Tarragona. Esto nos constaba la victoria. Sin embargo, ese partido con todos sus ingredientes, no fue el más especial.

Ya digo que Tarragona y el Serrallo son singulares. Por ejemplo, en el primer año en LEB, la victoria en Tarragona fue la última de las 7 consecutivas con la que empezó el equipo la liga. En la segunda vuelta, el triunfo se fraguó con un genial Fran Robles, que había sustituido a Jobacho.

Fran estuvo prácticamente ausente durante toda la temporada y aquel día se chupó más de 30 minutos en un auténtico partidazo. "Malaguita" ahora ha vuelto para demostrar que partidos como aquel no eran un espejismo.

Pero si algo queda para mí de los enfrentamientos ante el Tarragona son los dos últimos en LEB que se jugaron en el Serrallo. El primero, el citado año de Javi Simón, terminó con un trepidante 63-62 y también tuvo a Javi de protagonista. Era mi primer partido oficial en cancha contraria. Había pasado el viaje en silencio, escuchando y aprendiendo, que era mi objetivo y sigue siendo en este tipo de desplazamientos. Intentaba absorber baloncesto, de Dani, Kikete, Felipe y toda la plantilla, una plantilla en la que todavía estaba Yohance Nicholas, en la que destacaba un tal Triguero y no podía debutar por lesión Francis Sánchez. Aquel viaje me enseño mucho.

El partido estuvo muy igualado, pero siempre parecía controlado por Plasencia, con Simón marcando el tempo. En el último periodo, Plasencia comandaba el electrónico, pero en los últimos instantes -dado lo apretado del encuentro- Tarragona (donde jugaban hombres como Pau del Tío o el ex-Plasencia Tree Owens) volteó la situación: ya sabeis, uno arriba, uno abajo todo el rato. Así se llegó a la última posesión. Ellos tuvieron tiros libres (62-62), metieron el primero (63-62)y fallaron el segundo (creo que fue Berni Álvarez). Plasencia cogió el rebote, salió a la contra y Javi Simón se plantó en la canasta visitante. Podía penetrar, pero decidió tirar de 3. Tenía un tiro cómodo y el goza de buena muñeca. Aún lo recuerdo: "Triple Simooooon... fueraaaaa" -esa emoción me la recordó en el siguiente viaje (La Palma) Dani no sin ironía-.

El tiro se salió y Plasencia perdió. Javi preguntó a Dani si hizo bien, Dani no abroncó al jugador. Tomo una decisión y salió mal. La penetración, por cierto, era difícil con un defensa encima pese a tener dos segundos por delante.

Simón estuvo callado todo el viaje de vuelta, como el resto del autobús, que enmudeció en las 10 horas de retorno. Recuerdo a Javi Pérez sentado a las afueras antes de regresar, cabizbajo, o a Dani García mirando y remirando las estadísticas durante el trayecto. El Serrallo quedó para siempre en mi recuerdo para lo malo, y para lo bueno. Nada más terminar la retransmisión, un amable periodista catalán me dio la enhorabuena. Yo, algo atónito e inexperto con 22 añitos, agradecí sin mucha pasión. Luego tuve la oportunidad de darle las gracias de nuevo en Valls, en otro partido que perdimos.

Ese amable periodista es un fiel refjelo de lo que ha ocurrido normalmente en Tarragona, en el Serrallo, pabellón pequeño, con unos 400 espectadores, muy ruidosos y respetuosos. Como muestra, el último partido allí en LEB. En aquel encuentro, el Plasencia (ya entrenador por Iván Déniz), cimentó lo que después iba a ser el descenso. Era el antepenúltimo partido de liga, se jugaba en miércoles (llegaba la semana santa y el parón -que curioso, también fue Semana Santa cuando echaron a Juan Pablo-), y Plasencia dependía de sí mismo para no descender de forma directa.

Nos la jugamos. Hay que salir concentrados. No se puede fallar. Pues peor, imposible. Tarragona se jugaba certificar su permanencia y jugó con esa intensidad desde el inicio. Plasencia, por su parte, jugó como si ya hubiera descendido. Sin Barceló, ya fuera del equipo por decisión de Iván, sin Gaby Domínguez, lesionado en el hombro, con Cilla cojo, sin Mario García (no recuerdo por qué, creo que el motivo era que con su físico era más difícil frenar a Víctor, que acabó con números de aupa) y con dos americanos que no sumaban uno en carácter (a Monroe le restaba el suyo Forrest), Plasencia salió empanado y en el primer cuarto ya perdía 23-6 (tiro de estadísticas FEB, no de memoria).

Sólo el orgullo de Salsón, de Lledó, de Rodrigo San Miguel (hoy brillando en ACB con Manresa) y del de siempre, José Balmón (vaya, también está en ACB con Rodrigo) se pudo salvar. El resto, carne de descenso que se comió otro ex, Couthbert Victor que campó a sus anchas ante la inoperancia de Forrest. Aún así, pese a perder (79-65) Plasencia podía permanecer en la promoción si Calpe caía ante un Huelva que se jugaba mucho. Los alicantinos (hoy no existen como club) ganaron (en la prórroga) y Plasencia ya no dependía de sí mismo.

Tarragona celebró su victoria y, por sus intereses, preguntaba sobre el Calpe - Huelva. La derrota onubense le dejaba en LEB. Alegría lógica y un deseo de suerte hacia nosotros los extremeños. Sincero deseo, por cierto, que uno agradecía como podía cuando veía la clasificación y el descenso tan cerca.

Pese a las derrotas, las caras de la plantilla no eran tan trágicas (en su mayoría) a la del partido de la temporada anterior. Sólo algunos mostraban su disgusto por aquella derrota. Entre las sorpresas, Monroe que rápidamente me preguntó por Calpe. "Win, win", le dije yo con mala cara. Él puso un gesto de decepción. Muchos de los integrantes de la plantilla -creo recordar- se quedaron allí, o bajaron durante el camino. Había vacaciones de Semana Santa.

La verdad es que esto último no lo recuerdo del todo, yo lo pasé peor aquel día (10 horas de viaje) que cuando descendimos en Gijón, donde otra actitud nos hubiera dado la permanencia pues Calpe pinchó entonces. Yo tenía claro que Plasencia había descendido y merecía descender.

Fue mi segundo y último viaje a Tarragona, de donde nunca volví con victoria pero de donde me queda un grato recuerdo, fíjate tú.

jueves, 16 de octubre de 2008

No actualizo

¡Qué le vamos a hacer! Lo bueno se hace esperar.

sábado, 6 de septiembre de 2008

MEME-Z

El amigo José me invita a mirar a mis rutinas y contar 6 pequeñas cosas que me hacen sentir feliz cada día. Vaya por delante que esas memeces, esas pequeñas cosas, son las que nos diferencias. Pequeños gestos que definen una vida mucho más allá que los grandes logros.

1- Me hace feliz desayunar con tranquilidad. Disfrutar de un café caliente, con un donut o un una napolitana de chocolate, sentado en el sillón, con Patricia al lado compartiendo las primeras tonterías de la mañana y comentando las primeras sandeces de la televisión.

2- Me hace feliz que Carlota (esto evidentemente no ocurre a diario, pero sí cada día que he pasado con ella) me coja la mano para que la lleve a cualquier lado y con un gesto de exigencia me pida que le ponga otra vez el ranchito.

3- Me hace feliz poner un cd y escuchar esa canción que necesito en ese momento, con la que me identifico en ese día.

4- Me hace feliz reír con mis amigos y amigas. Contar chistes estúpidos, usar humor cuartelario y reírnos con auténticas burradas.

5- Me hace feliz que Patricia me acaricie la nunca y la cabeza cuando lo necesito pero sin que se lo pida.

6- Me hace feliz pensar en el día de mi boda y pensar que todos mis amigos (TODOS, José, TODOS), y familiares van a estar allí.

7- Me hace feliz saltarme reglas y ser tan pesado que hago más de lo que me piden, jaja.

Deben buscar en su felicidad cotidiana Patricia, Mamen, Javi, las dos Noelias y Carlos, es decir, mis contactos con blog.

Y añado una reflexión de felicidades e infelicidades:
La infelicidad de tener lo que quieres, pero no querer lo que necesitas.
La infelicidad de tener lo que necesitas, pero no necesitar lo que quieres.
La felicidad de tener lo que quieres, sin necesitar quererlo.

viernes, 5 de septiembre de 2008

MUY SERIOS

Pienso, y son asuntos serios, lo poquito que nos queda si perdemos el respeto. Siento, y a veces me averguenzo, por todos los que les falta, los que no lo conocieron.

Miento, si digo ahí soy perfecto,son abruptos los senderos que conducen a mis adentros.

Pero llevo para darte lo que para mi deseo, el beneficio de la duda, las maneras, los recreos,la sonrisa mañanera, los perdona, los te quiero,las miradas transparentes, los abrazos, los pañuelos.

Veo, aunque no quiera lo veo, mala leche gratuita, veo mentira veo desprecio,y poco arte en las maneras y en las formas,veo el acoso hacia el más débil y eso es lo que mas me colma.

(El puchero del Hortelano)

jueves, 4 de septiembre de 2008

Next stop: Extremadura en Juego

Terminaron las vacaciones. Vuelta a la rutina, a nuevas rutinas. Vuelta a los proyectos, a nuevos proyectos, al domingo de fútbol, al marcador de La Bombomera, a las ilusiones del Cáceres, a entrevistas rápidas, a la fe en los ascensos. Vuelta al desayuno del viernes, aunque pocos desayunos, a la charla rápida, a la comida entre compañeros. Vuelta a casa, a mi casa, a nuestra casa.

Vuelta tras un agosto intenso, caluroso y vivo. Vivo desde el primer día, desde un 1 de agosto con concierto y duende. Y un día 2 en el que se juntan amigos, en el que compartes cañas con lo importante de aquí y allí, en el que ves a la gente que quieres y disfrutas cada segundo, desde el primer aperitivo hasta la última copa que se ahoga en una botella de agua que evita resacas.

El agua revitaliza. La segunda parada, en Valdastillas, te renueva, se lleva por delante a modo de piscina natural el cansancio de un fin de semana repleto de emociones, que te deja alguna sorpresa guardada en el pregón de un placentino con corazón de segedano, o un segedano con parte de su corazón bañado por el Jerte. Al fin y al cabo, un recorrido por un Martes Mayor que prende las calles de color, de mercaderes y de ambiente, de fiesta y de pinchos, de corazones contentos y miradas alegres que buscan en el calor de la tarde el respiro que da la sombra de un vestido corto.

Miércoles que separa la semana y las vacaciones. Tercera parada: Torremolinos. Playa, recuerdos de un vídeo, olas que mantienen un compromiso, familia que te compromete y una niña que te enamora. Aún no sé ni entiendo por qué ni cómo. Una sonrisa, una mirada, un mano que te agarra el corazón, te lo estripa y te hace echar de menos un gesto, egoísta, de súplica para mantener tu atención.

Sin Carlota, Málaga se convertió en el siguiente destino. Feria inolvidable, como siempre, por esos detalles. Por la gente amable que te encuentras en el camino y que te devuelve en forma de fotografías los recuerdos de la primera noche. En medio, un Bisbal apático, un taxi que no llega y una carrera hasta un italiano. Mañana te llamo y quedamos, Antonio. Y sin quedar te encuentras, en medio de sonido de ambulancias y policías que van a la playa. 2 estruendos, un susto más y tarde de charlas entre compañeros, primos y familia. La celebración de 39 años juntos no se trunca pese a que unos idiotas se empeñen en alterar nuestras vidas.

La quinta estación nos sorprendió a todos. Un auditorio repleto, una cantante encantadora y una voz que eriza la piel. La música acompaña, el ritmo no para y el desgarro termina en un concierto menor en el que una garganta te contagia sus emociones.

Y para terminar, más momentos familiares, primeros instantes de intimidad, su mirada otra vez pidiendo el ranchito, la emoción del baloncesto, la felicidad por una plata que brillaba como el oro, un regreso con la radio puesta, para volver a una nueva realidad. Mientras te ubicas, cortinas, mesas, vídeos repescados y pequeños detalles te dan la bienvenida a tu nueva vida.

Nex Stop: Extremadura en Juego.

domingo, 27 de julio de 2008

El cuñado del Chava

Hoy, Carlos Sastre, va a ganar el Tour de Francia. En verdad, al madrileño afincado en el Barraco, Ávila, le quedan 8 kilómetros para llegar a la meta de París vestido de amarillo.

Para mí, Sastre siempre fue el cuñado del Chava. Ese buen ciclista, que iba bien hacia arriba, siempre se mantenía entre los favoritos pero nunca ganaba, entre otras cosas, porque trabajaba para otros. Sastre quedaba a la sombra de otros, otros como José María Jiménez Sastre, el Chava.

El Chava era la explosión, el espectáculo, esa escapada imposible. Sastre era la paciencia, la subida tranquila, la fuga contenida. El miércoles, en Alpe D´Huez, Sastre se contagió del alma de su cuñado y atacó en las primeras rampas del mítico puerto. Cada una de las 21 vueltas las dio en solitario y consiguió renta suficiente para poder defenderse en la crono final, como ya hiciera en su día el Chava en una Vuelta a España en la que, con su mejor contrarreloj, logró mantenerse en el podium.

Hoy, Sastre recuerda al Chava y hace doble justicia en el mundo del ciclismo. Una, con su cuñado y otra con los gregarios.

Enhorabuena Sastre. No te olvidamos Chava.