Sergio Scariolo me ha dado hoy la razón. Llevo toda la temporada advirtiendo de la posibilidad de que Guillem Rubio fuera uno de los 3 invitados que entraran en la lista de la selección española para el Eurobasket de Polonia y así ha sido. A veces las ganas restan objetividad pero hoy, Scariolo, me ha demostrado que no es así. Su temporada en Manresa ha sido espectacular, para el recuerdo queda el partido de innumerables e incontables prórrogas ante el Barcelona. Ese día ya adelanté en Extremadura en Juego que iba a ir con la selección.
Es más, hace 5 años ya lo vaticiné cuando le vi jugar en el Ciudad de Plasencia, en La Bombonera. Fuerte en el poste bajo, inteligente para el rebote tanto ofensivo como defensivo, correoso en la defensa, ágil en los movimientos de ataque. Un jugadorazo muy joven que se ganó a toda la afición. Guillem Rubio, Guille, siempre fue mi favorito en aquella temporada en la que Giannella, Stewart y Owens se llevaban el mérito. Su gesto afable, su entrega le hizo ganarse a una grada que aún le recuerda y él todavía mantiene lazos con Plasencia y Extremadura.
Su última estancia, esta semana. Curiosamente, su inclusión en la lista se ha producido con él en tierras extremeñas. Mi alegría se vuelve mayor cuando esa personalidad sencilla se amplía con una llamada telefónica que no rechaza y con una respuesta afirmativa ante la petición de una entrevista para dentro de una hora.
Un crack. Creo que soy de los pocos que espera que Pau Gasol diga no a la ÑBA y al Eurobasket. Guillem "NBA" Rubio, como yo le llamaba, se lo merece, aunque vendrán oportunidades futuras. Seguro.
lunes, 15 de junio de 2009
Te asustaste. Estabas tranquila, sentada en el sillón, viendo la tele con tu tazón de cereales entre las piernas, atenta al último reality, cuando sonó la puerta. No lo niegues, te asustaste. Te sorprendió el sonido del timbre, la llegada de alguien inesparado. Algún vecino, alguien que se habría equivocado, no, peor, un testigo de Jehová al que despedir y despachar con tu sonrisa más amable y más fingida.
Te desesperaste. Con gesto de pocos amigos te desperezaste, estiraste tus piernas, pusiste tus pequeños pies sobre la mesa y seguiste comiendo, como si nada. Volvió a sonar el timbre y volviste a asustarte. No lo esperabas. Bajaste el tazón, lo pusiste sobre la mesa, en el cristal, que no se limpia mejor. Palpaste con la punta de los dedos de los pies el suelo, caliente. Rozaste con tu piel la tarima, tanteaste el terreno en búsqueda de una zapatilla que, muy posiblemente, buscará nuevas aventuras en la oscuridad subterranea que da el sillón. Tras un rato avanzando a la pata coja mientras tu otra pierna buscaba el cobijo de su comodidad, te diste por vencida y caminaste. A la altura de la mesa, tu cuerpo se detuvo.
Tu cerebró ordenó orden de detención. Confusa, esparaste una nueva indicación del timbre. "Se habrá ido", pensaste. Con una media sonrisa, volviste tu cabeza hacia el televisor, recuperaste el interés por la última canción destrozada por las nuevas generaciones mal enseñadas. Recuperaste la ilusión por unos cereales que aún no se habían reblandecido, olvidaste que caminabas descalza y te disponías a dar el giro necesario a la situación cuando volvió a sonar la puerta. Te asustaste y, además, te golpeaste un dedo del pie con la pata de la mesa. Grito silencioso, quejido visual, mala leche contenida.
Avanzaste con desagrado en tu caminar, pero más rápido. Con la única luz que aporta el televisor, cruzaste el salón y el pasillo. Te equivocaste de interruptor. Ahora sí, esa es la buena. Como habías echado la llave, el primer intento por abrir la puerta fue infructuoso. Cogiste la llave de su lugar y abriste.
Te desesperaste. Con gesto de pocos amigos te desperezaste, estiraste tus piernas, pusiste tus pequeños pies sobre la mesa y seguiste comiendo, como si nada. Volvió a sonar el timbre y volviste a asustarte. No lo esperabas. Bajaste el tazón, lo pusiste sobre la mesa, en el cristal, que no se limpia mejor. Palpaste con la punta de los dedos de los pies el suelo, caliente. Rozaste con tu piel la tarima, tanteaste el terreno en búsqueda de una zapatilla que, muy posiblemente, buscará nuevas aventuras en la oscuridad subterranea que da el sillón. Tras un rato avanzando a la pata coja mientras tu otra pierna buscaba el cobijo de su comodidad, te diste por vencida y caminaste. A la altura de la mesa, tu cuerpo se detuvo.
Tu cerebró ordenó orden de detención. Confusa, esparaste una nueva indicación del timbre. "Se habrá ido", pensaste. Con una media sonrisa, volviste tu cabeza hacia el televisor, recuperaste el interés por la última canción destrozada por las nuevas generaciones mal enseñadas. Recuperaste la ilusión por unos cereales que aún no se habían reblandecido, olvidaste que caminabas descalza y te disponías a dar el giro necesario a la situación cuando volvió a sonar la puerta. Te asustaste y, además, te golpeaste un dedo del pie con la pata de la mesa. Grito silencioso, quejido visual, mala leche contenida.
Avanzaste con desagrado en tu caminar, pero más rápido. Con la única luz que aporta el televisor, cruzaste el salón y el pasillo. Te equivocaste de interruptor. Ahora sí, esa es la buena. Como habías echado la llave, el primer intento por abrir la puerta fue infructuoso. Cogiste la llave de su lugar y abriste.
martes, 9 de junio de 2009
Ferias
Terminaron las ferias. Bueno, para mi lo hicieron el sábado a las 3 de la madrugada cuando un "hasta luego" se convirtió sin quererlo en un "hasta la próxima". Hasta entonces, 3 días de las ferias y fiestas de Plasencia, esas que despiertan mi sentimiento garrapatero, que invaden las calles de colores, de ruidos, de músicas urbanas, de poetas callejeros embriagados por los aromas de una primavera que se niega a salir de nuestras vidas.
Cervezas que interpretar en el centro, niños que sonríen ante globos que se esfuman en un aire con nubes de algodón rosa, luces que atrapan los sentidos, muñecos que se atrapan a la carrera en las medianoches de un ferial con olor a churros y pollo, a hamburguesas y a garrapiñados.
Una marea de gente inunda la calle de los vinos. Cuesta dios y ayuda cruzar por ese adoquinado otros días y que hoy soporta el dolor de pies de miles de placentinos y placentinas que dan la bienvenida al primer fin de semana de junio, en el que no es aconsejable haberte quitado el sayo. Te paras ¡Hola, cuánto tiempo! ¡De ferias en ferias nos vemos! ¿Qué tal todo? ¡Me caso este verano! ¡No jodas! ¡Joder, cuanta gente, menos mal que hay crisis! Sin beneficio para esta casa
Palabras que se esfuman en el ensordecedor mundo de los bares, gestos de complicidad, ojos caprichosos, miradas deseosas, un cubata por la espalda y una cerveza para refrescar los pies.
Tres días de compartir amigos y amigas, de recordar que sigue siendo tiempo de Arrebatos aunque todo parezca haber cambiado. Tiempo para bailar al compás de una rumba nueva, de un ritmo bailable, de una cadena inesperada que por momentos invade el ferial y amenza con extenderse hasta la Muralla China, vacía de patos, pistolas de burbujas, sombreros, películas piratas, guitarras y otros enseres que el lunes, con resaca, no sabes donde colocar. El año que viene conocerán nuevos amigos y ellos comprobarán lo efímero del juguete de moda.
Ferias. Días de cerveza y rosas ¡Y que haya gente que se va a la playa!
P.D.: Las próximas ferias seremos uno más y tendré que conseguir dos muñecos en lugar de uno. Tendré que seguir practicando para no perder efectividad: 1 de 1.
Cervezas que interpretar en el centro, niños que sonríen ante globos que se esfuman en un aire con nubes de algodón rosa, luces que atrapan los sentidos, muñecos que se atrapan a la carrera en las medianoches de un ferial con olor a churros y pollo, a hamburguesas y a garrapiñados.
Una marea de gente inunda la calle de los vinos. Cuesta dios y ayuda cruzar por ese adoquinado otros días y que hoy soporta el dolor de pies de miles de placentinos y placentinas que dan la bienvenida al primer fin de semana de junio, en el que no es aconsejable haberte quitado el sayo. Te paras ¡Hola, cuánto tiempo! ¡De ferias en ferias nos vemos! ¿Qué tal todo? ¡Me caso este verano! ¡No jodas! ¡Joder, cuanta gente, menos mal que hay crisis! Sin beneficio para esta casa
Palabras que se esfuman en el ensordecedor mundo de los bares, gestos de complicidad, ojos caprichosos, miradas deseosas, un cubata por la espalda y una cerveza para refrescar los pies.
Tres días de compartir amigos y amigas, de recordar que sigue siendo tiempo de Arrebatos aunque todo parezca haber cambiado. Tiempo para bailar al compás de una rumba nueva, de un ritmo bailable, de una cadena inesperada que por momentos invade el ferial y amenza con extenderse hasta la Muralla China, vacía de patos, pistolas de burbujas, sombreros, películas piratas, guitarras y otros enseres que el lunes, con resaca, no sabes donde colocar. El año que viene conocerán nuevos amigos y ellos comprobarán lo efímero del juguete de moda.
Ferias. Días de cerveza y rosas ¡Y que haya gente que se va a la playa!
P.D.: Las próximas ferias seremos uno más y tendré que conseguir dos muñecos en lugar de uno. Tendré que seguir practicando para no perder efectividad: 1 de 1.
jueves, 28 de mayo de 2009
El Barça, como un pepino
No soy del Barça. De he hecho, más bien soy merengón aunque siempre he manifestado que soy del fútbol. Y hoy el fútbol es el Barcelona. 3 títulos, Liga, Copa, Champions, en una temporada histórica. La clase de Guardiola trasladada a un equipo que enamora. La magia de Messi, el talento de Xavi, la imaginación de Iniesta, la garra de Eto´o, la contundencia de Piqué, la fuerza de Puyol, la emoción de Silvinho, la tarea del invisible Busquets, la clase de Henry, la seguridad de Touré, la evolución de Valdés. 11 jugadores que ayer se encumbraron en Roma ante un Manchester United desdibujado.
No, nos es que me decepcionara el equipo inglés, es que me decepcionan todos los que juegan ante el Barça porque el Barça es, simplemente, el mejor equipo del mundo a día de hoy. Si Xavi e Iniesta cogen el balón, olvídate de lo demás. Lo duermen, lo miman, lo cuidan, lo respetan. Marean al rival, le mueven de izquierda a derecha, de derecha a izquierda sin miedo, con calma, sin prisas. Toca buscando el sitio, agrada en cada pase.
El Barcelona es capaz de mostrarte el lanzamiento perfecto de una falta sin que esta llegue a entrar. Xavi la pone donde quiere, para tirar un golpe franco, para centrar a la cabeza del delantero más bajito del mundo y decirle: "toma, para ti el balón de oro, que a mi no me hace falta". Él sabe que es el mejor jugador del mundo, no necesita reconocimientos aunque los merece. Xavi es el heredero de Guardiola. El que aprendió del maestro en La Masía, en aquellos años de transición que desde el club no tuvieron la paciencia suficiente para aguantar. Cruyff mostró el camino, se encontrón con un jugador de otra galaxia, el siempre humilde Pep, que hoy recordamos como jugaba porque desde el banquillo dirige igual.
El año pasado entrenaba a un equipo que ascendía a segunda B, esa categoría despreciada a la que quieren llegar los clubes extremeños. Hoy entrena al Campeón del Triplete: Liga, Copa, Champions. Enhorabuena Barcelona.
No soy del Barça. De he hecho, más bien soy merengón aunque siempre he manifestado que soy del fútbol. Y hoy el fútbol es el Barcelona.
Mi reconocimiento, en la segunda edición de Minuto 30 el pasado jueves 28 de mayo.
http://radio.canalextremadura.es/radio-a-la-carta/podcasts/programa/1188
No, nos es que me decepcionara el equipo inglés, es que me decepcionan todos los que juegan ante el Barça porque el Barça es, simplemente, el mejor equipo del mundo a día de hoy. Si Xavi e Iniesta cogen el balón, olvídate de lo demás. Lo duermen, lo miman, lo cuidan, lo respetan. Marean al rival, le mueven de izquierda a derecha, de derecha a izquierda sin miedo, con calma, sin prisas. Toca buscando el sitio, agrada en cada pase.
El Barcelona es capaz de mostrarte el lanzamiento perfecto de una falta sin que esta llegue a entrar. Xavi la pone donde quiere, para tirar un golpe franco, para centrar a la cabeza del delantero más bajito del mundo y decirle: "toma, para ti el balón de oro, que a mi no me hace falta". Él sabe que es el mejor jugador del mundo, no necesita reconocimientos aunque los merece. Xavi es el heredero de Guardiola. El que aprendió del maestro en La Masía, en aquellos años de transición que desde el club no tuvieron la paciencia suficiente para aguantar. Cruyff mostró el camino, se encontrón con un jugador de otra galaxia, el siempre humilde Pep, que hoy recordamos como jugaba porque desde el banquillo dirige igual.
El año pasado entrenaba a un equipo que ascendía a segunda B, esa categoría despreciada a la que quieren llegar los clubes extremeños. Hoy entrena al Campeón del Triplete: Liga, Copa, Champions. Enhorabuena Barcelona.
No soy del Barça. De he hecho, más bien soy merengón aunque siempre he manifestado que soy del fútbol. Y hoy el fútbol es el Barcelona.
Mi reconocimiento, en la segunda edición de Minuto 30 el pasado jueves 28 de mayo.
http://radio.canalextremadura.es/radio-a-la-carta/podcasts/programa/1188
viernes, 15 de mayo de 2009
Maquillaje para las heridas
Llegas tarde. La cena espera fría en un horno. El día ha dejado el cansancio sobre las sábanas. Las flores de primavera se marchitan bajo la luz de un flexo, bajo la monótona y difusa luz blanca de la oficina. Una magdalena dura espera el tiempo de su desayuno. Una lágrima contenida llena la mañana de un jueves más. Su pelo cae por tu frente, agotado por la soledad compartida, por los silencios ruidosos. Un perro ladra en la otra ventana. Un gato trastea en un contenedor, fija sus ojos y huye. Busca su soledad. Las calles rebosan el calor del asfalto, queman pies calzados, encerrados en la prisión de tu agonía. Necesitas respirar. La piscina no abre hasta el verano, el agua no calma tu sed, tu sed no te deja ver el hambre de otros.
Es un día gris, alumbrado por un sol espléndido que te golpea, te asfixia. Un pájaro se asoma a tus cristales. Sus colores palidecen tu gesto. Hace tiempo que no usas maquillaje para tus heridas, que no pintas la valla de tus sentimientos, el cerco de tu intimidad.
No recuerdas, ¿por qué no recuerdas? Hoy puede ser un gran día.
Es un día gris, alumbrado por un sol espléndido que te golpea, te asfixia. Un pájaro se asoma a tus cristales. Sus colores palidecen tu gesto. Hace tiempo que no usas maquillaje para tus heridas, que no pintas la valla de tus sentimientos, el cerco de tu intimidad.
No recuerdas, ¿por qué no recuerdas? Hoy puede ser un gran día.
martes, 12 de mayo de 2009
La liga, la radio y yo
Un domingo sin radio es como un jardín sin flores. Es domingo, está bien, pero falta algo. Yo hace mucho tiempo que no vivo los domingos de pijama, película siestera y auricular vespertino, pero está claro que la vida no cambia y que la afición al fútbol sigue rompiendo la comunicación en el hogar. Bueno, en verdad, algo parece haber cambiado. El domingo, los aficionados que estaban en los campos de fútbol extremeño demostraron que, paulatinamente, han cambiado el dial en sus transistores. Si te lo dan todo ¿por qué elegir la mitad? Para mí, que hace mucho que no vivo los domingos de pijama, película siestera y auricular vespertino, es un placer especial comprobar que el gol que canta Álex del Imperio lo celebra el Príncipe Felipe de Cáceres o que la voz de Reina y el tanto de David Carmona inician un murmullo de satisfacción en el José Pache de Badajoz. Me agrada saber que la cara de los aficionados de mi Ciudad ha cambiado porque Rodri canta un gol en Zafra, y otro, y otro, y otro.
Yo, que hace tiempo que no vivo los domingos de pijama, película siestera y auricular vespertino, encuentro sentido a haberme olvidado de los domingos de pijama, película siestera y auricular vespertino. Porque la gente, y no es mérito mío, ha cambiado el dial y se interesa por lo que hace su equipo, aunque se quede en casa para ver como el Barça tiene que esperar para cantar el alirón, pues Joseba Llorente ha pagado a Iniesta con su misma moneda.
Días como el domingo satisfacen, porque el trabajo queda bien hecho, porque los compañeros lo dan todo y, bajo la presión de no poder fallar y no poder perder un segundo en las ondas, te das cuenta que tienes a tus espaldas a un equipo de radio excelente. Ahora sólo falta que esas espaldas reciban algún día una palmadita y no tantas collejas innecesarias, inútiles e injustificadas... ¿quién será, será... Whoever you´ll be, you´ll be... quién presentará?
Yo, que hace tiempo que no vivo los domingos de pijama, película siestera y auricular vespertino, encuentro sentido a haberme olvidado de los domingos de pijama, película siestera y auricular vespertino. Porque la gente, y no es mérito mío, ha cambiado el dial y se interesa por lo que hace su equipo, aunque se quede en casa para ver como el Barça tiene que esperar para cantar el alirón, pues Joseba Llorente ha pagado a Iniesta con su misma moneda.
Días como el domingo satisfacen, porque el trabajo queda bien hecho, porque los compañeros lo dan todo y, bajo la presión de no poder fallar y no poder perder un segundo en las ondas, te das cuenta que tienes a tus espaldas a un equipo de radio excelente. Ahora sólo falta que esas espaldas reciban algún día una palmadita y no tantas collejas innecesarias, inútiles e injustificadas... ¿quién será, será... Whoever you´ll be, you´ll be... quién presentará?
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