Cuento los pasos que devoran mis entrañas
Cuento los pasos que contaste a solas
Deshago los pasos que recorren mis martes
Deshago los pasos que deshiciste a oscuras
Sigo las huellas que marcan mi destino
Sigo las huellas que dejaste en mi camino
Ando por tus mismos pasos
Piso tus mismas huellas
Persigo tus mismos sueños
Me miro, te reconozco
Te miro, me reconozco
Te quiero
Te pienso y te quiero
No sé si más como padre o como abuelo
El caso es que te quiero
jueves, 19 de marzo de 2015
viernes, 6 de marzo de 2015
No éramos ni jóvenes
Aún te recuerdo entrando en clase: decidida, confiada, con aquel 54 de tu camiseta sobredimensionado, con tu carpeta tratando de tapar tus encantos, un número que ha quedado en mi memoria. En verdad, no recuerdo -no me atrevería a afirmar- si esa fue la primera vez que te vi. No podría asegurar que era el primer día de clase, ni la primera vez que mis ojos te veían, sí fuera posiblemente la primera vez que mis ojos te miraban. Es mi primer recuerdo tuyo.
No éramos ni jóvenes.
Probablemente yo no llegaba ni a adolescente. 16 añitos (uno menos que tú), poca experiencia (ninguna), mucha timídez e ignorancia escondida (o camuflada) en humor absurdo que (vete tú a saber por qué) te llamó la atención (17 años después osaría a decir que hasta te gustó).
No éramos ni jóvenes cuando rellenábamos películas en blanco, cuando brindábamos y ya nos deseábamos.
Aún recuerdo tu mirada ardiente como el agua, tu gesto de complicidad y mi miedo enorme. Siempre has sido más valiente que yo (menos mal).
Hoy pienso que fueron muchas (demasiadas) las noches en las que nuestros labios bailaron por separado. Aún recuerdo mi gesto ofuscado (de frustración más bien) por no haberte encontrado, por no haberte interpuesto y acercado a mi abrazo, por no haber evitado algún beso desatinado que para ti tenía reservado. Aún recuerdo injustos enfados (tan míos, tan nuestros), aquel empujón (venga, vale, empujón no, fue una cobra en toda regla) y tanta confusión. Siempre has sido más impulsiva que yo (menos mal).
No éramos ni jóvenes cuando jugábamos a amarnos, cuando soñábamos con hijos (y perros llamados Chandler), cuando nos queríamos aunque aún no lo tuviéramos claro. Aún recuerdo cada risa tuya, cada converseación mientras (inconsciente) me enamoraba. Aún recuerdo cada letra apropiada para cada raya, cada canción escuchada. Tu espontaneidad, mi ingenuidad, tú siempre maestra, yo aprendiz de aprendiz. Aún me recuerdo (aún sigo) embriagado por tu esencia, capturado por tus venenos.
No éramos ni jóvenes cuando te comparaba con aquellas letras de Ismael Serrano, no éramos adultos cuando nos prometimos una vida cargada de sueños.
No sé ni lo que somos ahora que aún (y por siempre) nos amamos, aunque no tengamos tiempo ni para comernos a besos y a abrazos, que aún, como entonces cuando no éramos ni jóvenes, hay noches en las que busco tu mirada ardiente, hay demasiadas noches en las que nuestros labios bailan por separado, hay demasiadas veces en las que tengo enfados tontos (tan míos, tan nuestros).
Hoy sigues siendo más valiente y más impulsiva que yo (menos mal) y sigo teniendo esa sensación de que te debo caricias.... ¡Te debo tanto! ¡Me has dado (me das) tanto! Una hija y un hijo (los mejores que podríamos haber llegado a imaginar, lo mejor que podría haber llegado a soñar), cada día una nueva razón para ser mejor persona, para gritar menos, una mirada limpia para saber cómo ir mejorando, un hogar para sofocar mi llanto, una voz para compansar mi canto, una respuesta descarada para que sepa todo lo que hago, una lección para mi ser inexperto, un amor para aplacar mis miedos, una certeza para mis inseguridades, una pizca de impulso para mis cobardías, una solución (un plan) para cada uno de mis grises sábados...
Hoy pienso en mañana... Volveremos a ser como entonces, cuando no éramos ni jóvenes. Saldremos de nuestras casas sólo para encontrarnos, nos pondremos nuestras mejores ropas sólo para gustarnos (sí, entonces las mías eran bastante mejorables), nos miraremos codiciosos, con ganas de quemarnos, piel con piel, labio con labio, nos cantaremos al oído canciones de Ismael Serrano, planearemos futuros y pasados sólo porque nos amamos, sólo porque nos deseamos, solos.
Gracias. Gracias por este regalo que ya dura más de 15 años.
http://www.ismaelserrano.es/la-llamada#eramos
No éramos ni jóvenes.
Probablemente yo no llegaba ni a adolescente. 16 añitos (uno menos que tú), poca experiencia (ninguna), mucha timídez e ignorancia escondida (o camuflada) en humor absurdo que (vete tú a saber por qué) te llamó la atención (17 años después osaría a decir que hasta te gustó).
No éramos ni jóvenes cuando rellenábamos películas en blanco, cuando brindábamos y ya nos deseábamos.
Aún recuerdo tu mirada ardiente como el agua, tu gesto de complicidad y mi miedo enorme. Siempre has sido más valiente que yo (menos mal).
Hoy pienso que fueron muchas (demasiadas) las noches en las que nuestros labios bailaron por separado. Aún recuerdo mi gesto ofuscado (de frustración más bien) por no haberte encontrado, por no haberte interpuesto y acercado a mi abrazo, por no haber evitado algún beso desatinado que para ti tenía reservado. Aún recuerdo injustos enfados (tan míos, tan nuestros), aquel empujón (venga, vale, empujón no, fue una cobra en toda regla) y tanta confusión. Siempre has sido más impulsiva que yo (menos mal).
No éramos ni jóvenes cuando jugábamos a amarnos, cuando soñábamos con hijos (y perros llamados Chandler), cuando nos queríamos aunque aún no lo tuviéramos claro. Aún recuerdo cada risa tuya, cada converseación mientras (inconsciente) me enamoraba. Aún recuerdo cada letra apropiada para cada raya, cada canción escuchada. Tu espontaneidad, mi ingenuidad, tú siempre maestra, yo aprendiz de aprendiz. Aún me recuerdo (aún sigo) embriagado por tu esencia, capturado por tus venenos.
No éramos ni jóvenes cuando te comparaba con aquellas letras de Ismael Serrano, no éramos adultos cuando nos prometimos una vida cargada de sueños.
No sé ni lo que somos ahora que aún (y por siempre) nos amamos, aunque no tengamos tiempo ni para comernos a besos y a abrazos, que aún, como entonces cuando no éramos ni jóvenes, hay noches en las que busco tu mirada ardiente, hay demasiadas noches en las que nuestros labios bailan por separado, hay demasiadas veces en las que tengo enfados tontos (tan míos, tan nuestros).
Hoy sigues siendo más valiente y más impulsiva que yo (menos mal) y sigo teniendo esa sensación de que te debo caricias.... ¡Te debo tanto! ¡Me has dado (me das) tanto! Una hija y un hijo (los mejores que podríamos haber llegado a imaginar, lo mejor que podría haber llegado a soñar), cada día una nueva razón para ser mejor persona, para gritar menos, una mirada limpia para saber cómo ir mejorando, un hogar para sofocar mi llanto, una voz para compansar mi canto, una respuesta descarada para que sepa todo lo que hago, una lección para mi ser inexperto, un amor para aplacar mis miedos, una certeza para mis inseguridades, una pizca de impulso para mis cobardías, una solución (un plan) para cada uno de mis grises sábados...
Hoy pienso en mañana... Volveremos a ser como entonces, cuando no éramos ni jóvenes. Saldremos de nuestras casas sólo para encontrarnos, nos pondremos nuestras mejores ropas sólo para gustarnos (sí, entonces las mías eran bastante mejorables), nos miraremos codiciosos, con ganas de quemarnos, piel con piel, labio con labio, nos cantaremos al oído canciones de Ismael Serrano, planearemos futuros y pasados sólo porque nos amamos, sólo porque nos deseamos, solos.
Gracias. Gracias por este regalo que ya dura más de 15 años.
http://www.ismaelserrano.es/la-llamada#eramos
miércoles, 4 de marzo de 2015
Conociendo propuestas
El pasado el lunes, Podemos presentó un nuevo programa de medidas a adoptar si gobiernan, en este caso el proyecto "Reorganizar el sistema de cuidados" (aquí el documento http://web-podemos.s3-eu-west-1.amazonaws.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/03/podemos_igualdad_cuidados.pdf)
Desde entonces he leído varias críticas (algunas positivas, la mayoría negativas y en general infundadas y basadas en titulares y no en la lectura del propio documento).
Sí, tenemos un problema. Solemos formarnos una idea por el titular (ya sea de la noticia o de la medida) sin entrar demasiado en profundizar lo que allí se dice. Y ya de contrastar los fundamentos de nuestra propia opinión ni hablamos (es más, reconozco que los 26 primeros folios del documento -de contextualización de la situación- no los he leído, me he ido directamente a las medidas).
Las propuestas son varias: eliminar de la Ley de Dependencia los supuestos en los que la prestación de cuidados se desarrolle por el entorno familiar (es decir, que la ayuda al dependiente sea siempre desde los servicios públicos, empleando a una persona y no asignando esa tarea a una persona de la familia con todas las renuncias que eso suele suponer), equiparar a las empleadas de hogar con el resto de trabajadores (con derechos laborales plenos), igualar los permisos de maternidad y paternidad (por fin), que sean intransferibles y pagados al 100% (no voy a explicar nada. Leeros ese apartado en el folio 29 que coincide con lo que llevo defendiendo años, muchos años antes de ser padre. En la baja por maternidad/paternidad la discriminación positiva -oxímoron evidente- conlleva una mayor desigualdad. Sólo discrepo en el número de semanas, que a mi juicio debería elevarse de las 16 actuales que se le conceden a la madre), garantizar el acceso a una educación pública y gratuita desde los 0 años, las manidas 35 horas laborales (vieja lucha obrera, que sobra explicar) pero incidiendo en la necesidad de conciliar la vida laboral y familiar (sí, pone textualmente eso de no vivir para trabajar, seguro que mucho entendéis que significa eso), y prestaciones universales por criatura y por familia monoparental.
Las críticas a las propuestas son variopintas pero tradicionales y se centran sobre todo (al menos lo que yo he leído) en este último punto (bueno, y también se rasga mucho la gente la vestiduras con lo de "guarderías" gratuitas). Por empezar con lo rápido, no se habla de guarderías, se habla de educación pública y gratuita desde los 0 años (lo que, en principio, ya debería estar garantizado). En España, la educación es obligatoria a partir de los 6 años, pero la escolarización (no obligatoria, pero parte implantada y asentada en nuestro modelo) comienza a los 3. La idea es empezar desde los 0, en las escuelas públicas que ya conocemos. Tan fácil como eso. Y luego que cada uno actúe como quiera, pero que desde el Estado se asegure la educación pública y gratuita desde los 0 años es una demanda (una promesa, incluso) que viene ya de lejos. Y en la actualidad, muchas son las familias que (por decisión propia o por necesidad) recurren a centros de educación infantil desde el final -o incluso antes- de la baja maternal.
Lo otro que también ha impactado mucho, sobre todo en la izquierda, es que las prestaciones por criaturas (hijo o hija) sean universales y no dependan de la renta. Vaya por delante que no estoy de acuerdo, creo que sí habría que establecer unos rangos que traten de esquivar los problemas con los que tradicionalmente se ha topado este tipo de ayudas y no universalizarlas, pero no nos volvamos loco ni confundamos
1- No es el cheque-bebé de Zapatero.
Y 2. La univeresalización de estas ayudas ya existe. Tener hijos desgrava.
Lo que pretende la medida (oye, que la podemos debatir y presentar enmienda, que además Podemos asegura que es cosa de todos) es cambiar el cómo, no el qué. El qué ya existe (vamos, como
Y la otra crítica, la, más usual es esa de "Sí, sí, todo esto está muy bonito pero ¿de dónde va a salir el dinero?" Pues señores, en eso consiste la tarea del político y el gobierno, conseguir los fondos a través de impuestos y redistribuirlos asegurando que se cumple o accede a aquello que es prioritario. No voy a meter en eso tan usado de gravar más a las rentas altas, acabar con las economías sumergidas, los paraísos fiscales y otros clásicos... Voy a ir por otro lado, por el de (sea como sea que consigamos ese dinero) qué hacemos con los presupuestos y aquí la diferencia (y esto suele ser o por intereses o por ideología) la diferencia es a qué le damos prioridad.
Un ejemplo muy facilito:
Llevamos 8 años de crisis, con recortes, congelaciones salariales, disminución de sueldos, subidas de impuestos, etc.. El problema de las medidas no ha estado en las medidas en sí (que también, por sobre quien han recaído y sobre quien no), el problema ha estado en su finalidad: ese dinero (y los recortes en materias básicas como educación, sanidad, dependencia y pensiones) se ha destinado a rescatar a la banca y a pagar la deuda en vez de rescatar a las personas y mejorar los servicios públicos y sociales (educación, sanidad, dependencia y pensiones). Personalmente, hubiera aprobado todas las medidas sobre mi salario y mis impuestos si estos se hubieran destinado a generar empleo y erradicar la desigualdad y la pobreza.
Pero ha ocurrido todo lo contrario.
Desde entonces he leído varias críticas (algunas positivas, la mayoría negativas y en general infundadas y basadas en titulares y no en la lectura del propio documento).
Sí, tenemos un problema. Solemos formarnos una idea por el titular (ya sea de la noticia o de la medida) sin entrar demasiado en profundizar lo que allí se dice. Y ya de contrastar los fundamentos de nuestra propia opinión ni hablamos (es más, reconozco que los 26 primeros folios del documento -de contextualización de la situación- no los he leído, me he ido directamente a las medidas).
Las propuestas son varias: eliminar de la Ley de Dependencia los supuestos en los que la prestación de cuidados se desarrolle por el entorno familiar (es decir, que la ayuda al dependiente sea siempre desde los servicios públicos, empleando a una persona y no asignando esa tarea a una persona de la familia con todas las renuncias que eso suele suponer), equiparar a las empleadas de hogar con el resto de trabajadores (con derechos laborales plenos), igualar los permisos de maternidad y paternidad (por fin), que sean intransferibles y pagados al 100% (no voy a explicar nada. Leeros ese apartado en el folio 29 que coincide con lo que llevo defendiendo años, muchos años antes de ser padre. En la baja por maternidad/paternidad la discriminación positiva -oxímoron evidente- conlleva una mayor desigualdad. Sólo discrepo en el número de semanas, que a mi juicio debería elevarse de las 16 actuales que se le conceden a la madre), garantizar el acceso a una educación pública y gratuita desde los 0 años, las manidas 35 horas laborales (vieja lucha obrera, que sobra explicar) pero incidiendo en la necesidad de conciliar la vida laboral y familiar (sí, pone textualmente eso de no vivir para trabajar, seguro que mucho entendéis que significa eso), y prestaciones universales por criatura y por familia monoparental.
Las críticas a las propuestas son variopintas pero tradicionales y se centran sobre todo (al menos lo que yo he leído) en este último punto (bueno, y también se rasga mucho la gente la vestiduras con lo de "guarderías" gratuitas). Por empezar con lo rápido, no se habla de guarderías, se habla de educación pública y gratuita desde los 0 años (lo que, en principio, ya debería estar garantizado). En España, la educación es obligatoria a partir de los 6 años, pero la escolarización (no obligatoria, pero parte implantada y asentada en nuestro modelo) comienza a los 3. La idea es empezar desde los 0, en las escuelas públicas que ya conocemos. Tan fácil como eso. Y luego que cada uno actúe como quiera, pero que desde el Estado se asegure la educación pública y gratuita desde los 0 años es una demanda (una promesa, incluso) que viene ya de lejos. Y en la actualidad, muchas son las familias que (por decisión propia o por necesidad) recurren a centros de educación infantil desde el final -o incluso antes- de la baja maternal.
Lo otro que también ha impactado mucho, sobre todo en la izquierda, es que las prestaciones por criaturas (hijo o hija) sean universales y no dependan de la renta. Vaya por delante que no estoy de acuerdo, creo que sí habría que establecer unos rangos que traten de esquivar los problemas con los que tradicionalmente se ha topado este tipo de ayudas y no universalizarlas, pero no nos volvamos loco ni confundamos
1- No es el cheque-bebé de Zapatero.
Y 2. La univeresalización de estas ayudas ya existe. Tener hijos desgrava.
Lo que pretende la medida (oye, que la podemos debatir y presentar enmienda, que además Podemos asegura que es cosa de todos) es cambiar el cómo, no el qué. El qué ya existe (vamos, como
Y la otra crítica, la, más usual es esa de "Sí, sí, todo esto está muy bonito pero ¿de dónde va a salir el dinero?" Pues señores, en eso consiste la tarea del político y el gobierno, conseguir los fondos a través de impuestos y redistribuirlos asegurando que se cumple o accede a aquello que es prioritario. No voy a meter en eso tan usado de gravar más a las rentas altas, acabar con las economías sumergidas, los paraísos fiscales y otros clásicos... Voy a ir por otro lado, por el de (sea como sea que consigamos ese dinero) qué hacemos con los presupuestos y aquí la diferencia (y esto suele ser o por intereses o por ideología) la diferencia es a qué le damos prioridad.
Un ejemplo muy facilito:
Llevamos 8 años de crisis, con recortes, congelaciones salariales, disminución de sueldos, subidas de impuestos, etc.. El problema de las medidas no ha estado en las medidas en sí (que también, por sobre quien han recaído y sobre quien no), el problema ha estado en su finalidad: ese dinero (y los recortes en materias básicas como educación, sanidad, dependencia y pensiones) se ha destinado a rescatar a la banca y a pagar la deuda en vez de rescatar a las personas y mejorar los servicios públicos y sociales (educación, sanidad, dependencia y pensiones). Personalmente, hubiera aprobado todas las medidas sobre mi salario y mis impuestos si estos se hubieran destinado a generar empleo y erradicar la desigualdad y la pobreza.
Pero ha ocurrido todo lo contrario.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
El Ministro al que le gustaba ir al cine
Entrevista en La Script (CADENA SER) a Cristobal
Montoro (Ministro de Hacienda):
MARÍA GUERRA: La calidad del cine
español resulta que fuera vende un 25% más que en España. Es una
potencia exportadora.
CRISTOBAL MONTORO: Y tendrá todo el
apoyo del gobierno y quiero meter más incentivos fiscales para que
esa industria... Es que a mí me parece poco lo que vende fuera
todavía.... Tiene que vender más.
MG: ¿Y bajar el IVA?
CM:... también es complicado en el
sentido siguiente. Como usted empezaba muy acertadamente al
expresarlo.
Cuando uno ve cine español, ve alguna
película de Alfredo Landa, para entendernos, que tiene alguna
mangnífica. O el otro día, recientemente vi una parte, que yo no
había visto, ve un trozo de una película de Manolo Escobar, Concha
Velasco o José Antonio Saenz, es que me pareció. Yo no la había
visto, y ciertamente hay que tener una visión cultural para
entenderla y con esa visión cultural será difícil para exportarla
incluso por el idioma...
[...]
MG: O sea, que no va a bajar el IVA de las entradas
CM: No puedo
Pues eso.
domingo, 10 de noviembre de 2013
jueves, 7 de noviembre de 2013
Escondite
Candela es la peor jugando al escondite. Te dice dónde tienes que esconderte, para luego encontrarte echando sólo una carrera (eso por no hablar de que mientras cuenta, se tapa la cara con las manos pero siempre abre bien los dedos para poder mirar de reojo).
Y si la buscas tú, o se esconde siempre en el mismo sitio o sale corriendo, se pone contra una pared y cuando avisas "¡Voy! ¿Candela, dónde estás?" Ella contesta con una amplia y sonora sonrisa "Estoy en el salón".
Soy feliz fingiendo encontrarte por sorpresa. Soy feliz fingiendo sorprenderme cuando me encuentras.
Aquí, escondido con vosotras, soy feliz.
Y si la buscas tú, o se esconde siempre en el mismo sitio o sale corriendo, se pone contra una pared y cuando avisas "¡Voy! ¿Candela, dónde estás?" Ella contesta con una amplia y sonora sonrisa "Estoy en el salón".
Soy feliz fingiendo encontrarte por sorpresa. Soy feliz fingiendo sorprenderme cuando me encuentras.
Aquí, escondido con vosotras, soy feliz.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Cansado
Estoy cansado, muy cansado.
Miro alrededor, observo el mundo, los problemas cotidianos, mis problemas cotidianos. Me desespero, me canso. No hay soluciones, o las hay pero no se toman o no se quieren tomar o no quieren tomarlas quienes las pueden tomar. Quizá por eso están ahí.
No hay debate, o lo hay pero no se discute, o se discute pero sin debatir, sin dar la razón, sin cuestionar nuestra postura, sin escuchar la otra. Nuestra realidad como única manera de ver el mundo, nuestro mundo, y ninguno más. O conmigo o contra mí, nuestra realidad por encima de la del resto. Y no miramos más allá. Y España sale de la crisis pero la élite política no sale a España para ver la crisis real, y la gente sigue adormecida o anestesiada o secuestrada, llorando, suplicando y dando gracias. Virgencita, virgencita que me quede como estoy. Tenemos miedo a perder la miseria que tenemos, tememos que esa miseria sea para otro y ahí su victoria. Nos enfrentan, nos hacen rivalizar, peleamos entre iguales. La lucha es entre individuos de la misma clase, nunca entre clases. No hay colectivo, hay personas, individuos que a veces se juntan pero rara vez pelean por el bien del prójimo. Peleamos por bienes individuales, no colectivos. Miramos al corto plazo, por lo que nos beneficia ahora. Nos despreocupamos de los males de otros. ¿Qué hay de lo mío? Tú sabrás.
Estoy cansado. Me dicen que dicen que soy muy rojo. No sé si es crítica, halago, aplauso, preocupación o mera observación. No me considero ni rojo, ni gris, ni azul, ni de izquierdas, ni de derechas, ni de centro ni de ningún lado.
Me niego a tener etiquetas, oxidan mi piel.
Sólo pienso, opino, me inquieto, no me conformo, me preocupo. Salgo a la calle y me preocupo. Me preocupo por esa anciana que deja el taco de embutido en el supermercado porque no le da más el chequeahorro, por esa familia que gira y gira alrededor del ferial soñando que sus hijos algún día podrán volver a montar, por ese hombre que engorda las cifras de las ruedas de prensa trabajando y cobrando el paro al mismo tiempo, porque el paro no le da para pagarse el metro, porque en el trabajo no le dan de alta en la seguridad social y no cotiza y gasta prestación y derecho al tiempo que trabaja y trabaja porque no le queda otra si quiere vestir a su hijo. Me preocupa esa madre que lleva a su hija al colegio y no sabe si será la última vez que pueda pagar el comedor.
Me preocupa que un país con casi 5 millones de parados no se preocupe, ni actúe, ni opine. No piense y se conforme. Se conforme con escándalos diarios de corrupción (eran ellos, unos pocos pero ellos, los que vivían por encima de nuestras posibilidades). Se conforme con una falsa democracia que aprueba en minoría una ley de educación, se conforme con una clase política y una servil prensa que cuestiona y culpa al trabajador. No quedan referentes. Han secuestrado a los referentes, a los líderes de opinión. Están estigmatizados. Están perdidos en el "Miente, algo queda"
¿El maestro? Vago ¿El médico? Vago ¿El administrativo? Vago ¿El actor, el director, el cantante, el poeta, el artista? Vago, vago y vago. Vago e interesado ¿El político? No todos los políticos son iguales, pero en la mancha está el triunfo. Hay desconfianza, hay desapego, no vemos referentes. No existen en la élite política. La élite política está alejada de la calle. No sale. No ve, no observa. Ha dejado de ir a la cola del paro, hace años que no va al supermercado si no es para pedir el voto, ha dejado de pasearse por el parque, de mirar a las parejas jóvenes que se quieren en los bancos, probablemente de pagar comisiones (como ejemplo, 3€ por un cheque de la misma entidad), ve insignificantes 150€.
La élite política desconoce la realidad social a la que debe representar. Han olvidado lo que son, representantes de la opinión pública, representantes de la ciudadanía. Y los encargados de devolverle al pueblo, de sacarle de los mercados para llevarle hasta el mercado, la clase media política, suele estar más acostumbrada a aplaudir a la élite que a acercarla a ese origen. Y si se preocupa de lo contrario, jamás llegará a la élite. Y vuelve la miseria, y se reproduce el sistema. Está enquistado, lo llevamos en vena, en el ADN, o nos lo han incrustado, o así lo han elegido. "Todo el mundo lo hace", "Si no lo aceptas tú lo hará otro" "No seas tonto", "De puro bueno eres tonto". Y no es en política, es en todos lados. En la comunidad de vecino, en las empresas, en una asociación. En cada una de las distintas escalas de mando, en las distintas facetas de la vida. Señalamos a la política pero, en cada ámbito, en cada pirámide, se reproduce el sistema.
Y cada vez pienso, y creo que con más razón, que los puestos de poder están asignados para perpetuar el sistema. Los cargos intermedios al servio del mandatario, nunca contestario. Y mantener esa cadena, y saber elegir bien a esos cargos, es fundamental para que todo siga igual. Y enseñar sin educar para que todo siga igual. Una educación sin cultura, para no pensar, para no cuestionar, para no revelarnos, para que no intentemos cambiarlo todo. Y mientras, ellos, lo cambian todo para que todo siga igual.
Estoy cansado, muy cansado.
Miro alrededor, observo el mundo, los problemas cotidianos, mis problemas cotidianos. Me desespero, me canso. No hay soluciones, o las hay pero no se toman o no se quieren tomar o no quieren tomarlas quienes las pueden tomar. Quizá por eso están ahí.
No hay debate, o lo hay pero no se discute, o se discute pero sin debatir, sin dar la razón, sin cuestionar nuestra postura, sin escuchar la otra. Nuestra realidad como única manera de ver el mundo, nuestro mundo, y ninguno más. O conmigo o contra mí, nuestra realidad por encima de la del resto. Y no miramos más allá. Y España sale de la crisis pero la élite política no sale a España para ver la crisis real, y la gente sigue adormecida o anestesiada o secuestrada, llorando, suplicando y dando gracias. Virgencita, virgencita que me quede como estoy. Tenemos miedo a perder la miseria que tenemos, tememos que esa miseria sea para otro y ahí su victoria. Nos enfrentan, nos hacen rivalizar, peleamos entre iguales. La lucha es entre individuos de la misma clase, nunca entre clases. No hay colectivo, hay personas, individuos que a veces se juntan pero rara vez pelean por el bien del prójimo. Peleamos por bienes individuales, no colectivos. Miramos al corto plazo, por lo que nos beneficia ahora. Nos despreocupamos de los males de otros. ¿Qué hay de lo mío? Tú sabrás.
Estoy cansado. Me dicen que dicen que soy muy rojo. No sé si es crítica, halago, aplauso, preocupación o mera observación. No me considero ni rojo, ni gris, ni azul, ni de izquierdas, ni de derechas, ni de centro ni de ningún lado.
Me niego a tener etiquetas, oxidan mi piel.
Sólo pienso, opino, me inquieto, no me conformo, me preocupo. Salgo a la calle y me preocupo. Me preocupo por esa anciana que deja el taco de embutido en el supermercado porque no le da más el chequeahorro, por esa familia que gira y gira alrededor del ferial soñando que sus hijos algún día podrán volver a montar, por ese hombre que engorda las cifras de las ruedas de prensa trabajando y cobrando el paro al mismo tiempo, porque el paro no le da para pagarse el metro, porque en el trabajo no le dan de alta en la seguridad social y no cotiza y gasta prestación y derecho al tiempo que trabaja y trabaja porque no le queda otra si quiere vestir a su hijo. Me preocupa esa madre que lleva a su hija al colegio y no sabe si será la última vez que pueda pagar el comedor.
Me preocupa que un país con casi 5 millones de parados no se preocupe, ni actúe, ni opine. No piense y se conforme. Se conforme con escándalos diarios de corrupción (eran ellos, unos pocos pero ellos, los que vivían por encima de nuestras posibilidades). Se conforme con una falsa democracia que aprueba en minoría una ley de educación, se conforme con una clase política y una servil prensa que cuestiona y culpa al trabajador. No quedan referentes. Han secuestrado a los referentes, a los líderes de opinión. Están estigmatizados. Están perdidos en el "Miente, algo queda"
¿El maestro? Vago ¿El médico? Vago ¿El administrativo? Vago ¿El actor, el director, el cantante, el poeta, el artista? Vago, vago y vago. Vago e interesado ¿El político? No todos los políticos son iguales, pero en la mancha está el triunfo. Hay desconfianza, hay desapego, no vemos referentes. No existen en la élite política. La élite política está alejada de la calle. No sale. No ve, no observa. Ha dejado de ir a la cola del paro, hace años que no va al supermercado si no es para pedir el voto, ha dejado de pasearse por el parque, de mirar a las parejas jóvenes que se quieren en los bancos, probablemente de pagar comisiones (como ejemplo, 3€ por un cheque de la misma entidad), ve insignificantes 150€.
La élite política desconoce la realidad social a la que debe representar. Han olvidado lo que son, representantes de la opinión pública, representantes de la ciudadanía. Y los encargados de devolverle al pueblo, de sacarle de los mercados para llevarle hasta el mercado, la clase media política, suele estar más acostumbrada a aplaudir a la élite que a acercarla a ese origen. Y si se preocupa de lo contrario, jamás llegará a la élite. Y vuelve la miseria, y se reproduce el sistema. Está enquistado, lo llevamos en vena, en el ADN, o nos lo han incrustado, o así lo han elegido. "Todo el mundo lo hace", "Si no lo aceptas tú lo hará otro" "No seas tonto", "De puro bueno eres tonto". Y no es en política, es en todos lados. En la comunidad de vecino, en las empresas, en una asociación. En cada una de las distintas escalas de mando, en las distintas facetas de la vida. Señalamos a la política pero, en cada ámbito, en cada pirámide, se reproduce el sistema.
Y cada vez pienso, y creo que con más razón, que los puestos de poder están asignados para perpetuar el sistema. Los cargos intermedios al servio del mandatario, nunca contestario. Y mantener esa cadena, y saber elegir bien a esos cargos, es fundamental para que todo siga igual. Y enseñar sin educar para que todo siga igual. Una educación sin cultura, para no pensar, para no cuestionar, para no revelarnos, para que no intentemos cambiarlo todo. Y mientras, ellos, lo cambian todo para que todo siga igual.
Estoy cansado, muy cansado.
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