viernes, 31 de diciembre de 2021

Nochevieja.

 La nochevieja era quedar en "Bianco", aunque haga años cerró, aparcar lejos, caminar con la tropa por la Calle del Sol, ver a Carlos en medio de la plaza, esperar a quien siempre llega tarde, tomar algunas cañas al sol de invierno, comer de pinchos, sentarnos en una terraza y tomar raciones desde que hay niños, hablar de lo que fuera, no llegar tarde a casa, ya no da tiempo a una rápida en El Portón, hay que echar la siesta, escribir los últimos recuerdos en facebook, en el blog, contestar mensajes, escribir a esas personas de las que todos los días te acuerdas pero sólo escribes por estas fechas, hacerles saber que hay alguien ahí que todavía sonríe aunque quizá no sean sus días más felices, preparar las ropas, escoger corbata, planchar escuchando un disco de José, llenar la bañera, el olor a champú y jabón, a maquillaje y a Pure Poison, los nervios, las prisas, las cintas rojas, algún petardo, el botón del cuello de la camisa que no abrocha, ponerte el viejo reloj y los zapatos de la boda, el abrigo negro de Patricia, las pajaritas en el cuello de los niños, Candela que se ha hecho mayor, una foto en la entrada. Mejor dos ¿Y si nos la hacemos en el árbol? Salir deprisa, José en el coche para despedir el año, cantar por el camino, dar una vuelta en la glorieta del Belén, aparcar, colocarte la chaqueta al salir de casa, un beso antes de entrar, qué guapa estás. Quizá lo pienso y no lo digo, debería decirlo más. Ellos, corriendo por las escaleras. Tú y yo, por el ascensor. Mirarnos al espejo, darle al número 2. Una última sonrisa. La puerta que se abre, el aroma a cordero, a vieras, a langostinos, a Navidad en el portal, los primeros besos, el jaleo, saludar a Rosi que ya llegó, el ¡Pero qué guapos os habéis puesto! de mi madre, ¿Nos echáis una foto a todos juntos? Mi padre moviendo el sofá, abriendo la mesa, todas las sillas alrededor, la cámara de vídeo encima del mueble, besos a los que llegan más tarde, los niños corriendo por los pasillos, gritos en la habitación, la sonrisa pícara de Pablo, Alejandro y Mario jugando o viendo la televisión, Sara y Candela compartiendo secretos confesables, riendo de una vida que se les abre paso Poner los billetes bajo los platos, colocarnos las cintas rojas en las pulseras. ¿Cuántos nudos eran? 3. Que a alguien se le caiga antes de la cena, mi padre trayendo el vino, Carlos colocando el paté, el jamón, el lomo, el queso, los mejillones, los langostinos ¿dónde está mamá? ¿por qué no viene ya a cenar?

Pelar langostinos para que se los coman Mario o Mateo. "Pues si yo ya le he pelado 3". ¡Ay qué ver cómo come este niño! Alguna risa, alguna discusión, nada que ver en la tele, de fondo siempre el televisor, esperar a la Pedroche, pero acabar siempre viendo La 1, que se rompa alguna copa, "yo no quiero carne", "Es que con los entrantes y el cordero es bastante", 3 postres en el mantel, otra copa que se cae, mirar el reloj ¡Qué son las once y media! Noelia y Rosi fumando en la terraza, Recoger la mesa, quitar las servilletas que han cogido color salmón, preparar las uvas, escribir los deseos, esperar que te toque el boli, meter las lentejas en la copa ¿Cuánto queda? ¡Ay que meter también algo de oro! ¡Pues yo he perdido mi alianza! ¿De quién son estos 50 Euros? Me los voy a quedar yo, mira qué bien voy a empezar el año. Las 23.57. Risas, algún chascarrillo, no se oye a la Igartiburu... El carrillón, el carrillón.

Miradas nerviosas, Patricia delante del televisor, medias sonrisas, los cuartos, la broma de todos los años, 12 campanadas ¡Feliz año nuevo! Varios gritos, dos besos, abrazos, la botella de champán que se abre, el corcho golpeando el techo ¿Te he felicitado ya a ti el año? No todos nos hemos comido las uvas, quemar los deseos en un bol ¡Qué así no es! dice Patricia. Hay que hacerlo uno a uno. Todas nuestras cenizas y esperanzas ardiendo juntas, el nuevo año ennegreciendo la tinta, las primeras llamadas de teléfonos, los primeros whatsapp, las típicas canciones de nochevieja, las típicas galas, acabar viendo Cachitos y comiendo turrón. Mi padre ofreciendo una copa, los niños gritando y bailando en el salón, otros jugando en la habitación, pasar el tiempo sin que pase nada, hasta que den los dos o las 3 de la madrugada, hablando de lo de siempre o de lo que nunca hablamos, compartiendo el momento, ese momento.

Las nocheviejas eran así. La del año pasado fue diferente, pero la recuerdo con cariño pese a todo el dolor, pese a la distancia, pese al infarto de Javi. Cada uno en su casa, Noelia y Javi en el hospital y una videollamada para unirnos. Las uvas en la terraza, mascarilla y fuego para quemar todo lo malo y alumbrar deseos. Unos se cumplieron, otros quedaron a medio camino. Hoy volverá a ser diferente y siento pena y distancia, apatía y desgana. Hay que despertar. Patricia hace la cena. Mateo espera impaciente las uvas. Candela baila en el salón. Mario calma sus nervios con la consola. Será distinta, será especial, será otra nochevieja. Os echaré de menos. Nos abrazaremos fuertes y brindaremos por un 2022 diferente.


martes, 28 de diciembre de 2021

El año del oro olímpico.

Con la prisa de que se acaba el año, con la calma de que no es una entrega ni un reportaje urgente, con la memoria dañada en este 2021, con los 6 primeros meses casi borrados por una niebla llamada ansiedad, intento repasar lo que ha sido este año que se acaba para el deporte de Extremadura.

Alberto Ginés, Paula Josemaría, Álvaro Martín, Paola García, Guillermo Gracia, Irene Martínez, el Miralvalle, el Extremadura, Antonio Fuentes, Julio Moreno, el AlQazeres, Joaquín Parra, el Extremadura, Khalifa, el Voleibol Miajadas, Las Mandarinas, el Arroyo, el Burguillos, el CAR Cáceres, Carla Santano, el Club Hadar, el CAPEX, el Gimnástico Almendralejo, Javi Cano, Enrique Floriano, César Castro, el Santa Teresa, Fátima Agudo, Alba Sánchez e Inma Lavado, Pedro Porro, Laura Luengo, Juan Antonio Valle, Inés Felipe Vidigal, Esperanza Mendoza, Gil Manzano, Porras Ayuso, el Coria, el Cacereño, Pepa Giménez, Isabel Yhingua Hernández, Javier Cienfuegos, Sonia Bejarano, Miriam Casillas, Cristina Cabaña, Jorge Campillo, Juan Bautista Pérez, el Cáceres, La Cruz Villanovense, el Grupo Bolaños, Loida Zabala, Estefanía Fernández, Teresa Tirado, Antía Freitas, Andrea Rodriguez, Alejandro Crespo, Ana Franco, Alicia Morales, Mamen Blanco, Pedro Porro, Carmen Menayo, Alba Zafra, Roberto Blanco, Raúl Pérez, Jacinto Carbajal, Laureano Gil, David García Zorita, Julia Benito, el TM Villafranca, Kini Carrasco, Paloma Marrero, Marta García Lozano,... 


Se me agolpan por instantes nombres y momentos, aunque me es difícil ordenarlos, en tiempo y en importancia. Tengo más asentados los recuerdos a partir de junio, desde que abandoné la planta de Salud Mental. No curó nada pero ahora soy consciente que me fijó en el suelo y me dio consciencia. Hasta entonces, hay una montaña rusa de días frente al ordenador buscando o contando noticias sin que ya fuera mi profesión pero si mi obsesión por no dejar de ser lo que habitualmente era.

2021 ha sido para mí un año raro y complicado. Caer en un trastorno ansioso-depresivo lo ha condicionado todo. Lo primero, la imposibilidad de disfrutar, la creación de una barrera protectora que ponía la ansiedad por delante de cualquier sensación o sentimiento. Y, cuando la cruzaba, los extremos se intercambiaban, los vaivenes eran constantes y el sobresalto emocional me llevaba de la felicidad a la más profunda de las tristezas y miserias. 

Mi último recuerdo de trabajo fue en el Estadio Villanovense, canutazo al entrenador del Socuéllamos que horas después dio positivo. Esa semana la recuerdo con especial ansiedad. Mi hijo con fiebre, yo con tos. No sé qué partidos hubo ese fin de semana, ni qué eventos, ni qué conté o en qué trabajé. Fue mi último fin de semana en Mérida.

No trabajar desde finales de enero me ha alejado los recuerdos de fechas, de momentos, de campeonatos, de victorias, de derrotas, de días claves, de mariposas y torneos. Y mira que han pasado y, a través de mis redes, en un intento de encontrar mi ser, mi esencia, mi afición y mi vocación, de no perder mi profesión, si es que solo tuviera la que tengo, he contado todo lo que he podido y, sobre todo, he querido. 

Entre los 365 días de este año (faltan poco más de 48 horas para que acabe, a la espera del adiós definitivo de un Extremadura que alarga su agonía en medio de falsas esperanzas y promesas y contratos inservibles e incumplidos, entre los 365 días de este año, el 5 de agosto siempre será el día más especial. El día que un extremeño, Alberto Ginés, se proclamó campeón olímpico de escalada.



Habían pasado 25 años de la última vez. Nuria Cabanillas subía a los más alto del pódium con el equipo de Gimnasia Rítmica. Sólo 4 años antes, Juan Carlos Holgado se hizo con el oro en el tiro con arco recurvo por equipos. Nunca un deportista extremeño había logrado un oro olímpico en una competición individual, hasta este año, hasta ese 5 de agosto en el que lo consiguió Alberto Ginés. Fue bestial. Su competición el día 3, su prueba de velocidad en la final, los nervios que pasamos en los bloques y la tensión para asegurar medalla y lograr el oro en su especialidad, la dificultad. Difícil de olvidar esas horas de móvil, tablet y televisión.





Es el hombre más buscado, el nombre más repetido, el deportista deseado ¿el deportista del año? ¿Quién dice que no lo es a un tipo que ha logrado el hito más grande en el deporte extremeño? 

El oro olímpico hace relucir todo un año en el que las competiciones si limitaron en escalada por la pandemia y Ginés aprovechó las Copas de Europa Youth para prepararse para los juegos y demostrar su calidad. Después, una sola competición, la Copa de España Boulder en Salamanca en la que tuvo que retirarse por lesión. Si miramos el año entero, quizá el nombre propio fuera el de Álvaro Martín Uriol: actual número 1 del mundo de 20km. marcha, Campeón de España por quinta vez consecutiva, ascenso a DH con el CAPEX, plata individual en la Copa de Europa de Marcha por selecciones y cuarto, diploma olímpico, en los Juegos de Tokyo aquel 5 de agosto en una carrera maravillosa que nos hizo vibrar y soñar con una medalla que se escapó por segundos ¿alguien ha hecho más méritos en estos 363 días que llevamos de año?



Quizá Paula Josemaría, campeona de 5 torneos WPT, Campeona del torneo de Maestras y Campeona del Mundo... Sólo falta que el pádel sea olímpico, pero 2021 ha sido la confirmación de la dinamita de la  extremeña, de su talento cada vez más regular.

Son los nombres propios principales de este año, pero no los únicos. Javier Cienfuegos metió a Extremadura y a España por primera vez en una final olímpica de lanzamiento. Y soñamos con el diploma y vimos junto a él en la selección a Antonio Fuentes, uno de esos rostros invisibles en los éxitos como los de Julio Moreno en piragüismo, Laureano Gil en natación, Cayetano Martínez en tiro con arco o José Ángel Tena junto a Guillermo Gracia. 

Miriam Casillas rozó el Top 20 en los Juegos y está entre las 20 mejores del mundo al cerrar este año y ciclo olímpico. Jorge Campillo viajó del Norba Club de Cáceres a Tokyo en una decisión relámpago tras el positivo de John Rahm y como premio a su trayectoria, Cristina Cabaña fue creciendo y creciendo, desde el Mundial hasta los Juegos, ganándose la plaza y demostrando tras superar la lesión a final de año que sigue siendo una de las mejores de España y de Europa en su categoría. Qué poco faltó para el diploma. Y después, medallas que lo acrediten no han faltado. Subcampeona de España, bronce en la Champions.

Nos faltaron en las piscinas niponas Miguel Durán y, sobre todo, César Castro. El placentino fue batiendo su récord de España pero se quedó a centésimas de ganarse la plaza olímpica. Y la FINA no aceptó su inscripción con mínima B. Tendrá que esperar 3 años para estar donde desde 2016 ha demostrado merecer estar: en unos Juegos Olímpicos. Ojalá podamos ver en París también a Paloma Marrero, a la que el aplazamiento de los Juego parecía favorecer por su crecimiento en los últimos años pero que, sin embargo, ha estrellado contra una lesión y después contra los efectos de la COVID que han impedido que la hayamos visto de vuelta en las piscinas. Tiempo al tiempo.

La lesión de Paloma Marrero es una de las peores noticias del año, al igual que la lesión que obligó a Marta García Lozano ha dejar el kárate, aunque su hermana promete agrandar su legado. Campeona de todo en categoría sub-21 y subcampeona del mundo con el equipo de kata, una lesión aparta del tatami a una de las deportistas más laureadas de Extremadura pese a su corta trayectoria. 

Todo lo contrario pasa con un deportista que atraviesa momentos difíciles: Enrique Floriano. El pacense se ha reconvertido a remero, logró pasaporte para sus quintos JJPP, se ha proclamado campeón de España pero ha acabado el año a la espera de una operación por un problema cardiaco, una arritmia que sufrió tras su última competición y la concentración con la selección y que de momento frena su trayectoria a la espera de pasar por el quirófano. Suerte, amigo. 

Los Juegos Paralímpicos no trajeron quizá los éxitos esperados. Juan Bautista Pérez, tras su plata en Río y su lucha por el bronce individual, no pudo pasar de la primera fase. Fue Francisco Javier López Sayago el que en su debut nos hizo vibrar más llegando a cuartos de final y logrando el preciado diploma. Con diploma también se vinieron Isabel Yinghua Hernández, a las puertas de las medallas con el relevo con el que se proclamó campeona de Europa en mayo, Loida Zabala, que sigue sumando juegos y mundiales, y Juan Antonio Valle, que sólo semanas después de disputar la final de Tokyo subió al pódium mundial ¡Qué año el suyo! Como el de Teresa Tirado (mundialista absoluta y subcampeona del mundo sub-23) o Inés Felipe Vidigal, que se metió en la final del mundial y logró un hito histórico para el piragüismo paralímpico español al ser la primera mujer en clasificarse para unos Juegos. Y no será la última.


Los Juegos lo eclipsan todo o casi todo. Pero el año nos ha dejado momentos muy gratificantes y también la tristeza de descensos o metas no conseguidas. Por lo que significaba tenerlos ahí durante tantos años, duelen los descensos del Burguillos y del CAR Cáceres; por lo que significaba para la élite de nuestra región, ver desaparecer de las primeras ligas de España a AlQazeres y Santa Teresa escuece especialmente. Su descenso, además, ha venido a decirnos el excelente trabajo que estaban haciendo por estar ahí y lo difícil que es llegar y mantenerse, ya que ambos equipos, pese al descenso, no pelean en estas fechas por las plazas altas de sus ligas. El AlQazeres, con un presupuesto modesto, tuvo que renovar su plantel como cada año. El Santa Teresa apostó por el cambio y borrar todo lo que había pasado en esta última década, lo bueno y lo malo. Se fue Juan Carlos Antúnez y se fue el grueso de jugadoras que hicieron historia y lograron la Medalla de Extremadura. Algunas de ellas, todavía investigadas o dentro del proceso de amaño de partidos por apuestas deportivas. El tiempo nos dirá qué ocurrió. 

No obstante, su descenso deja un vacío que mantiene al Mideba, Stabia, Gimnástico Almendralejo y Hadar como únicos equipo en la élite nacional, además del CAPEX que se estrenará en atletismo después de lograr un hecho histórico para nuestro deporte en una de las jornadas que recuerdo entre tinieblas, pendiente de las pruebas y de la actualización de las puntuaciones. Sergio Paniagua, Tijan Keita, David Barroso y Álvaro Martín, como no. En féminas, qué cerca se quedaron de la primera división.

Por debajo, el Santa, el AlQazeres, el Cacereño Femenino que está llamado a tomar el relevo de las pacenses, el Miralvalle, una de esas buenas noticias que nos dejó el 2021, con Alicia Morales como capitana y con Raúl Pérez como entrenador. El éxito de la base, el ascenso de un club de escuela, la grandeza de un año que no debe deslucir la racha por fin cortada en LFC.  En el recuerdo, aquella victoria en la fase de ascenso o el partido contra Granada que puso cara a cara el trabajo desde la base.



También a un peldaño de lo más alto están el Cáceres, Badajoz, Almendralejo y Miajadas de voleibol masculino o el Badajoz y el Arroyo femenino. Miajadas y Arroyo jugaron Copa y nos tuvieron con los ojos bien abiertos soñando con el ascenso a Superliga. No pudo ser, pero sí celebramos el ascenso de las Mandarinas y el hecho de que, por primera vez tengamos dos equipos en la Superliga 2 Femenina. Por encima de ellas están dos jugadoras que deberían estar presentes en todas las listas de grandes deportistas del año: Alba Sánchez, campeona de España con su equipo y fiel de la selección que este año disputó el Europeo, e Inma Lavado, que debutaba este verano con España precisamente para disputar la cita continental. Y va a ser una de las habituales de Pascual Saurín.

También han probado lo que es ser internacional este año Pedro Porro, el mejor defensor de la liga portuguesa, campeón de liga y llamado por Luis Enrique para estrenarse con La Roja. Una lesión le impidió estar entre los convocables para la Eurocopa y al final también se quedó fuera de los Juegos en una selección en la que era fijo y que acabó siendo subcampeona.

En fútbol, Carmen Menayo reapareció tras su lesión, Alba Zafra ya ha debutado con el primer equipo del Atleti y ha sido convocada en liga por las rojiblancas, Bea Parra se ha ido hasta México a progresar con sus goles y Ana Franco es fija en la lista de la selección sub-23. A eso, sumemos los éxitos en fútbol playa con María Barquero como subcampeona de Europa, continuando la gesta del que fue su club.

¿Lo veis? Me lío, me pierdo, no sigo un orden lógico ni una estructura en base a éxitos. Me acuerdo a ráfagas de los éxitos, como los de Fátima Agudo, que ya ha sido 21 veces campeona de España e insiste en repetir, o Elena Rodríguez y Cristino Fernández, que este año representaron a Extremadura y España en el Europeo de Tiro con Arco 3D. El IBN Marwan no repitió título pero si consiguió medalla en el campeonato de España y aunque este año no haya sido el de Ana Pedraza sí lo ha sido el del boxeo con Xurima Acosta o de la halterofilia, con la joven Pepa Giménez acudiendo por primera vez a un mundial y logrando una más que meritoria novena plaza. 

Su nombre su une a la larga lista de éxitos de este 2021. Si tuviera que quedarme con una deportista, y mira que me cuesta por los éxitos de Paula Josemaría, Paola García Lozano, Cristina Cabaña o Teresa Tirado, me quedaría con Esperanza Mendoza. La árbitra cacereña ha logrado la acreditación que la sitúa en la élite mundial y ha estado presente en la final del Mundial sub-19, en el Eurobasket absoluto y en la Copa de África, donde arbitró una semifinal. Ha pitado en cuartos de final de la ACB y sigue rompiendo barreras como una de las pocas mujeres (4) que arbitran o han arbitrado en esta competición. Junto a ella, Guadalupe Porras Ayuso sigue abriendo camino y mira al Mundial de 2023 y Jesús Gil Manzano no se baja del top español y se ha convertido en el primer europeo en pitar en una Copa América. 

 


No sé por qué, pero se me vienen más recuerdos positivos que negativos. Sonia Bejarano en el mundial de Duatlón, Laos títulos  de Kini Carrasco o Cristina Miranda en El Anillo, los éxitos que seguro van a llegar con La Cruz Villanovense de fútbol sala, Cienfuegos otra vez campeón de España, Bennabou, Carlos Gazapo y Mercedes Pila logrando un doblete histórico en maratón, Javi Cano en el Open y el Campeonato de España de Escalada en Boulder, la lluvia de medallas de la selección extremeña en esos campeonatos encabezados por Alejandro Crespo (de Tornavacas, no me olvido) y, como gran logro, el ya citado ascenso del CAPEX a la DH del atletismo. Creo que a día de hoy no soy consciente de lo que significa. Hasta que no veamos al CAPEX competir contra el Playas, contra el Barcelona, contra los grandes colosos del atletismo español no tendremos certeza de la realidad que significa. Igual nos pasa con la gimnasia, con los éxitos a los que nos tiene acostumbrado el Gimnástico Almendralejo o el Club Hadar que ha logrado el ascenso y el año que viene estará con las de Tierra de Barros en la primera división. Un día, veremos a Irene Martínez o Carla Santano en unos Juegos y nos acordaremos. O algún judoca más del Stabia, bronce en la Liga Nacional, o a Guillermo Gracia, el chico de oro, el nadador de moda tras los mundiales Virtus, la gran esperanza extremeña en la natación paralímpica si el CPI decide por fin incluir a deportistas con síndrome de down. Ya están tardando.



Guillermo Gracia ha sido el feliz cierre de un año que acaba con el Extremadura esperando su liquidez tras dos temporadas de agonía y un Badajoz que, por mucho mensaje optimista que trate de mandarse, tiene un futuro gris con su propietario en presión y con las obras del estadio que significaron después la ampliación de capitales a su favor investigadas por posible blanqueo de dinero. Y ya lo han dicho: no hay más recursos. Ya se ha pagado todo lo que se ha ingresado. A partir de ahora, deuda y a esperar que se obre el milagro. Tanto la ampliación de capitales como la venta de las acciones por parte de Parra parecen de difícil ejecución por la situación que atraviesa el club y su propietario.  

Nos aferraremos a la ilusión, como el Cacereño y su megaproyecto, al que nos invitan deportistas de esta tierra que triunfan dentro y fuera, como Laura Luengo, un sople de aire fresco en el cross extremeño y recientemente internacional. Y otros nombres que vendrán: Marta Cepeda, Marlon López, Mamen Blanco, Vicente Antúnez, Lorena Rufo (un presente más que una promesa en el padel nacional), Matías Romero, Julia Benito y otros muchos nombres y logros que llegarán  o se han conseguido este año y que seguro que olvido. 

Que me perdonen, no ha sido este mi mejor año aunque haya tenido mucho deporte que celebrar y vivir, como las etapas de la Vuelta, el Mundial de Triatlón Cross o los partidos de las selecciones, la fase de ascenso entre pandemia y aglomeraciones, con la inesperada derrota del Badajoz, el sueño quebrandose de golpe y dejando un abismo cuya profundidad no conocemos. Pero, sobre todo, este 2021 siempre será el año del oro olímpico de Alberto Ginés.




* Las imágenes están captadas de las retransmisiones en directo de RTVE, de World Padel Tour TV o de los perfiles públicos de los y las deportistas.


domingo, 26 de diciembre de 2021

Invierno

Escribir sin saber que escribo, pensar en metáforas, en las nubes tapando los canchos, en caminar entre la niebla durante años, la falta de sol, el dolor de la luz, el molesto canto de los pájaros, sentir calor hasta tiritar de frío. 

Pasear por la lluvia, meter el pie en los charcos, jugar con el agua, sentir húmedos mis dedos, el calcetín completamente empapado y no querer parar. Que todo el dolor se concentre en mis falanges, que se me amoratone el pie como lo hace mi calma y mi alma. Sentarte en un banco, callado, a solas y ver pasar la vida sin que pase nada, y ver cómo todo se mueve menos el tiempo y mis ideas, y mi vida desafiando a la muerte, guardando su guadaña. 

Y levantarme y ponerme a caminar, sin rumbo, siguiendo solamente mis pasos, huellas borradas, una calle sin horizonte ni señales, vacía. Y arrastrar los pies, pegados al suelo por el peso de mis piernas, de mis días, de mis tantas madrugadas.

Y no encontrar a nadie, no conocer a nadie, no pensar en nadie, sólo en mí. En mí, en mí dolor, en todos los buites acechando mi cabeza, en toda la carroña saliendo de mi cabeza, en todos los cantos encerrados, en todos los silencios tapados. Y sentirme sólo yo y mi dolor, y mis ideas, y mi pasado y el niño que lloró, el que huyó, el que se inventó una sonrisa como máscara, el que no salía de la cama, el que probó por primera vez el turrón, al que siempre le dijeron no, al que no hizo falta que se lo dijeran más porque ya se lo creyó. Y sentir la cal en mis manos, la áspera cal cuando me acerco a un charo, me arrodillo y el cuenco de mis manos coge el agua para lavarme las caras y las ideas, y siente el roce de la cal arañando cada poro y, a la vez, el frescor de un agua recién llovida el aroma de tierra y vida, de asfalto y soledad.

Y abrir los ojos, y ver la niebla ocultando la ciudad. Y sentir la niebla ocultándome, sepultando mi verdad. Abrir la ventaja y respirar el aire helado y quieto del invierno. 

sábado, 25 de diciembre de 2021

De ti

 De tu lado derecho de la cama, de tus bostezos

De tu sueño en el sofá y mi falta de sueños

De tu empuje y mi vértigo, de tu osadía y mis miedos

Del amor de tu vientre, del alimento

De tus pechos, de tu latido

De tu cara de inocente,

De tu fuerza sin músculo 

De tus tequieros.

De mi queja constante, de mi ceño fruncido

De los chistes que no te conté 

De tus planes y tus planos

De mis ideas en la sien

De lo que me correo por dentro

Del azúcar en el café.

De tu cuerpo pequeño,

Dibujo, boceto, tesoro

De tus andares y mis pesares

De los encuentros 

De las cosas que se cuentan en la cama

De las cosas que no se hablan

De lo que muere en mi pensamiento

Del frío bajo las mantas

De mis pies helados y tu nariz chata.

De ti y de mí va esta navidad

Este futuro que con el que estrellamos 

Del presente que ya ha pasado

Del pasado que no olvidamos

Siempre es futuro

Y amor. Y algo de miedo

Pero a tu lado derecho mientras andamos.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Algún día.

Las canciones que me salvaron la vida

Los mensajes que no sé contestar

aquellos que no leerás jamás. 

Felicitar las fiestas, un tweet original,

una palabra prohibida,

el ratito antes de enviar.

Reír antes de acabar el chiste.

Apagar la televisión 

cuando te quedas dormida.

Las cosquillas en la cama

la arruga en medio de la cara.

La mascarilla que encuadra tu mirada

El camión de la basura

La bolsa sin cerrar. 

La luz bajo la puerta, 

el ruido en el portal

El ladrido de mi perra, 

la hora de despertar.

Algún día volveremos a recordar momentos

A vivirlos como si no estuvieran muertos. 

Algún día saldremos desnudos a la lluvia

A cantar tontos villancicos

A reír a carcajadas sin importar

el ruido de mi risa, el frío, la compañía

ni la soledad

Algún día volveremos a recordar momentos

A vivirlos como si no estuvieran muertos

Algún día saldremos sin importarnos más

lo que pase en esa acera, lo que piensen los demás.

Y maldeciremos tonterías

con la luz encendida sin mirar la factura

los diarios o la televisión, 

escuchando radios que no ponen tu canción

que no hablan de tu vida, tu tristeza y tu ilusión.

Un hotel a las afueras 

El minibar vacío 

Porno en la habitación 

Algunos versos sueltos 

Esto no es poesía 

Ni tan siquiera es una canción fallida

Canción fallida


Algún día volveremos a recordar momentos

A vivirlos como si no estuvieran muertos. 

Algún día saldremos desnudos a la lluvia

A cantar tontos villancicos

A reír a carcajadas sin importar

el ruido de mi risa, el frío, la compañía

ni la soledad.

Algún día saldremos sin importarnos más

lo que pase en esa acera, lo que piensen los demás

lo que tengan que decirnos, lo que tengan que callar.



lunes, 20 de diciembre de 2021

Propósitos de año nuevo.

 1. Volver a trabajar.

2. Sacarme el nivel 1 de entrenador de baloncesto.

3. Hacer deporte ¿escalada?

4. Adelgazar.

5. Ampliar mi horizonte laboral.

6. Estudiar un máster de Adaptación al Profesorado o un curso de FP de Sensibilización en Igualdad.

7. Publicar un libro.

Por qué.

 ¿Por qué pasará? ¿Por qué de repente el corazón se acelera? ¿Por qué la cabeza no para de pensar pero no se detiene en ningún lugar? ¿Por qué esta angustia repentina y soez? ¿Por qué estas malas ideas, la confusión, la ira, las ganas de huir? ¿Por qué la desesperanza, la desesperación, el enfado constante, el miedo a caminar? ¿Por qué este folio en blanco, por qué el temor a veros, a salir de casa, a fracasar? ¿Por qué esta angustia en el pecho, esta falta de sueño, esta ausencia de sueños, este miedo a despertar?

¿Por qué los gritos, la impaciencia, el dolor de cabeza, la rabia en mis manos, el odio en el cristal?

¿Por qué no me salen las lágrimas, por qué sólo quiero llorar?

¿Por qué? ¿Hasta cuándo?