domingo, 9 de septiembre de 2012

Di que sí

Me emociono cada vez que la escucho, por lo que significa, por lo ha conseguido, por lo que me une a ella, porque me levanta el ánimo, porque me recuerda que si se quiere se puede, porque me ayuda a decir cada mañana que sí, porque es deporte, el deporte como me gusta, desde el optimismo y la superación sin pensar en superar a nadie. Porque es El Desván del Duende. Enhorabuena, amigos.

http://www.youtube.com/watch?v=N4wyGOYbyZk

jueves, 6 de septiembre de 2012

Ganas de llorar

Candela pasea por la casa mientras desayuna una galleta. Camina desde el lunes. Se levantó, se puso a andar y ¡cómo si lo hubiera hecho toda la vida! Ahí está, recorriéndose la casa, el salón, galleta en mano, mirada dulce y sonrisa pícara en boca. No va a desayunar más. No ha querido papilla, tampoco leche.

No importa, después de pasarse un día comiendo menos de lo habitual (por debajo de sus posibilidades), se ha despertado a las ocho y media, ha señalado el biberón que había en la mesilla y ha dicho con su vocecilla "¡más, más! Eso es que tiene sed o hambre. No quería agua, así que era hambre.

Ha comido, ha empujado el biberón cuando no ha querido más, me ha dicho que no cuando la he preguntado, se ha puesto el chupete y se me ha abrazado para seguir durmiendo. Ahora está aquí, despeinada, pidiéndome agua mientras escribo. Es por estas pequeñas cosas por las que me dan ganas de llorar. Cuando se acerca a la tele y empieza a hacer el orangután (quiere ver los cantajuegos); cuando coge a la muñeca y me la da para que la haga llorar y decir "mamá"; cuando corre detrás de las pelotas, las tira debajo del sofá y me mira, y dice "no está"; cuando hace sonar la música de su andador y baila mientras ríe...

Son estas pequeñas cosas las que me sacan las lágrimas, las que me secan por dentro, las que me hacen maldecir la carretera, y la distancia, las horas lejos. Y más ahora, que tú ya no compartes mis desayunos, que no despertamos juntos, que septiembre vuelve a separar nuestros bostezos.

Quizá sea verdad que decidimos que esto fuera siempre así, quizá sea verdad que seamos unos afortunados, quizá sea verdad que debamos dar gracias, pero no puedo dejar de pensar que me apetece llorar, no sé si de alegría o de tristeza, quizá por ambas cosas. Quizá sea verdad que el tiempo pasa más rápido cuando estamos juntos los tres.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Un domingo cualquiera

Despiertate a las cinco y 20. Apaga la alarma. Quédate 10 minutos más en la cama. Tienes tiempo. Lévantate. Escucha a tu hija llorar. Leve caricia poco consoladora. Tómate un café de cápsula. Escucha el molesto silencio de la madrugada. El frigorifico hace un ruido monótono e hipnotizante.

Lávate, peinate o haz algo que se le parezca. Vístete en el baño para no despertar a tu hija. Ya estaba despierta. Abraza a tu hija. Sácala de la cuna. Vuelve a acostarla. Clava la rodilla en el pie de tu mujer antes de darle un beso de despedida. Date cuenta entonces de que todavía estás medio dormido.

Coge el coche. Que él elija que música es la más apropiada para hora y media de viaje. Cambia tu rumbo. Hay un accidente que corta la autovía. Piensa en la que podría haber pasado si no te hubieras equivocado al poner la alarma. Sigue conduciendo. Canta, vive la euforia de las 6.30 am. Bajonazo al canto mientras canto. 7am y todo un día por delante. Queda otro más todavía en el horizonte para poder volver a ver a tu mujer y tu hija ¿Dónde está el campo de María Auxiliadora? Llama a la radio y avisa del accidente. Llega a la radio. Pon el dedo en un sensor cada día con más huellas. Lee las noticias. Redacta tus noticias. Cuenta las noticias. Enciende el twitter. Bienvenido al jodido domingo.

lunes, 25 de junio de 2012

Eres

Eres ser, soy sed.
Eres agua de amanecer, rocío de hierbabuena.
Eres manantial y luz
El rojo de mis venas y mis ideas
Eres todo, yo la nada
en la que tu paz descansa
Eres luz y candela, eres brillo
y estrellas en los ojos
Eres llama y fuego, hoguera de San Juan
Crujir de sueños, crepitar de tacones
Baile de verbena, mi día de ferias.
Eres esperanza
de este mundo inocente,
Eres fe
de este dios castigador
Eres ser, mi ser, mi forma de ser.
Eres.

viernes, 8 de junio de 2012

La prima de riesgo

Enciendo la radio, pongo la tele, abro el periódico. Todos los medios nos atormentan y ametrallan con la prima de riesgo. El diferencial del bono español a 10 años con el bono alemán. Hombres de traje y corbata, mujeres de coche oficial, crisis financiera y los bancos como destino de todas las miradas. Hace tiempo que defiendo una política diferente, una mirada distinta, un cambio a la hora de actuar, de repartir el dinero de forma más justa y no de repartir las deudas de forma inmoral.

No existirá, no lo afrontarán hasta que no haya un cambio de perspectiva, de posicionamiento, de asentamiento en la realidad. La prima de riesgo no está en el parqué de la bolsa, la prima de riesgo no está en la sede central de ningún banco, la prima de riesgo no está en Bruselas, Berlín ni Madrid. La prima de riesgo está en la calle, en la tienda de cada día, está en el ferial, en recortar tus necesidades, en sesgar tus alegrías porque, simplemente, no las puedes pagar. Clase política, salga de su despacho y camine. Camine y observe. Observe como la gente pasea y no compra, no consume. Se consume porque no puede, no tiene y, por obligación, se abstiene. Observe como la gente se conforma, recicla de su basura para el día a día o elige -posiblemente más banal pero igual de necesario- qué día salir para disfrutar de sus fiestas. Escuche como el Bingo retrasa sus primeros números, como los camellos se han quedado -al igual que nuestros estudiantes- sin posibilidad de carrera. No hay, no da para más este salario. No se puede ante tanto recorte de nómina y tanta subida de precios, no se puede con tanta gente en el paro.

No somos cifras, somos personas, con nombres y apellidos, con facturas nominales, con gastos necesarios, con obligaciones y también con necesidades. La prima de riesgo vive en la calle. La prima de riesgo es contar las monedas, privarte de todo para asegurarte lo imprescindible, es convertir lo imprescindible en innecesario, es todo eso y más. Clase política, salga a la calle y vea la realidad de sus medidas, la consecuencia de sus actos pasados, la crudeza de su derroche. Observe como la sombra de ese inacabado Palacio de Congresos devora las ilusiones de cada año. Y disfrutar de la feria, de una caña con los amigos, de la risa de nuestros hijos en el scalextric no es vivir por encima de nuestras posibilidades. No nos quieran convencer de eso, no quieran privarnos de lo cotidiano. Es nuestra vida y tenemos derecho a vivirla a nuestra manera. Paguen ustedes sus facturas, déjennos pagar las nuestras. Salgan a la calle y observen la verdadera prima de riesgo. Quizá, si lo hacen, den la vuelta también a su vida, a sus creencias y por fin se percaten de lo que significa la palabra crisis. Creo que todavía no son conscientes de cada cifra, que porcentaje, cada medida suya tiene nombre, rostro, sentimientos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Año de luz

Se apaga el 2011. El sol nos deslumbra con sus últimos rayos, calienta nuestros recuerdos y pone a hervir la sangre de las emociones pasadas. Se va un año difícil, un jodido año en el que nos han tratado como primos, nos han atemorizado con los riesgos y nos han secuestrado nuestro bienestar a base de recortes y amenazas, de miedos y mentiras, de falsas elecciones y urnas rutas por la mentira y la desigualdad. Nos indignamos, gritamos al vacío, a los oídos necios de pobres ricos que gobiernan un mundo que lucha por un futuro irremediablemente mejor. Seguiremos gritando, en silencio les chillaremos que otra vida es posible, que otro reparto es posible, que otro equilibrio es necesario.

El paro, la crisis, la prima de riesgo, los recortes. Ante ellos, nuestro pan, nuestro trabajo, nuestra esperanza. Nos obligan a pagar lo que otros cobraron, señalan con el dedo las manos de nuestra labranza mientras cuentan con sus manos las riquezas que acumulan a sus país. Dignifican al verdugo. En su soga, nuestra supervivencia. En su clemencia, nuestra vida. En su mano, nuestro futuro, en nuestro futuro, la oscuridad de una culpa inexistente, inventada. En su crédito, su descrédito. No hay dinero para pagar tanta avaricia.

Pero vendrán otros tiempos. Otras luces de esperanzana ya nos alumbran desde este 2011. El fin de ETA, vivir sin miedo, sin amenazas. Luz para un año de oscuridad. Ya no habrá bombas debajo de tu coche, ya no te esperará una bala al otro lado de la calle, ya no habrá cartas que aniquilen tu libertad. Respiraremos mejor, abriremos las ventanas para saborear el humo que echaron de los bares, creeremos en la libertad, aunque sigamos presos de esta democracia. Volarán nuestras alas y, con ellas, nuestras ideas, nuestra voz, nuestros cánticos, la cultura de un pueblo. Se va un año malo, amenaza con llegar otro peor. No lo permitiremos, lucharemos por un mundo irremediablemente mejor en el que habrá más paz que amenazas, más abrazos que miedos, más amigos que traiciones, más pasiones que dinero, más ilusiones que recortes, más acciones que palabras. Habrá más luz, más soles, más fuego, más candelas que alienten y calienten nuestros sueños. Candela. Luz para un año de oscuridad. Luz y más luz en un año resplandeciente. La luz que ciega mis problemas, la luz que me permite ver las soluciones, las esperanzas. Luz y candela.

Candela. Creía conocer el amor, creía conocer la felicidad. No era así. No era del todo así. Había más, había más colores, más sabores, más aromas. Todo cambia con más luz. Todo mejora cuando estás tú, cuando estáis las dos. Abro la puerta del año nuevo, y me alegra saber que me estaréis esperando, con una sonrisa en la cara, tumbadas en el sofá, con la camiseta llena de cereales, con una luz nueva, con un destello en cada ojo, con 2012 caricias. Me gusta pensar que seguiremos compartiendo y repartiendo carcajadas, entre almohadones y cojines, entre colchas y sábanas arrugadas.

Me gusta pensar que tendremos un futuro mejor, que 2012 nos abrazará sin miedos. Tengo esa corazonada. Para ello, para buscar suerte, por si hace falta, por si fuera necesario, por si acaso, tiraremos sal en vez de azúcar a nuestras espaldas, por la ventana. Miraremos por ella todo lo que nos llega. Me gusta pensar que saltaremos de estrella en estrella, de problema en problema, entre apuros y cuentas, aunque nos toque el peor poder. Me complace pensar que nos despertaremos por la mañana al abrigo de una sonrisa cómplice, de una mirada hambrienta de paz, amor y juegos.

Me gusta imaginar que desayunaremos soles, que cenaremos lo que nos dé la gana, que compartiremos lunas en el dormitorio, bailaremos en la cocina la última rumba de diciembre, el primer villancico de primeravera, que seguiremos haciendo nuestros los lunes, que jugaremos en la playa que desemboca en nuestro pasillo, que correremos por él tras sus primeros pasos.

No me importa saber que no dormiré por ver su primer diente, me gusta saber que lo celebraremos juntos, que lo viviremos juntos, que despiertos seguiremos viviendo sueños. Sueños rosas que guardar en el armario para que no nos digan "qué niño tan guapo".

Llenemos de ilusión este 2012, de gritos y palmas, de alegría y miradas. Lloremos cuando ella ría, ríamos entre pucheros, saquemos las cacerolas a la calle, hagamos ruido de fanfarria, cantemos al nuevo sol, a la candela que nos ilumina y da calor, que nos une y nos reta, que nos ama y aprieta, que nos duerme y despierta. Vivamos juntos, los 3. Queramonos como siempre, como nunca, hasta hacer subir la temperatura, hasta derretir el hielo, hasta congelar las estrellas para que nuestro cielo anochezca siempre salpicado de luces de navidad.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Dando candela

Candela siempre aparece en los grupos que me gustan. Lichis, Delinqüentes - Migué Benítez, El Puchero del Hortelano, El Desván del Duende... Todos se fijan en el haz luminoso y crujiente al que nos acerca la palabra Candela. Será por eso el nombre, será por eso que me gusta, será eso lo que tenemos en común, más que el Duende, más que el cobijo y la inmitidad de un acogedor Desván. Supongo que la candela es un buen lugar donde encontrarse, reunirse y reírnos hasta llorar.

Sea lo que sea, la compañía del Desván me vuelve a sorprender. Hace menos de una semana que escucho Besos de Cabra. Bueno, los primeros días sólo lo pude oir. Ahora, por fin, he realizado el ejercicio de escuchar, de saborear, de degustar e, incluso ya, de palmear de forma arrítmica siguiendo otro compás distinto con mis pies. Tenía ganas de tumbarme y oír el disco. Ha tenido que ser justo después de haber compartido con José las primeras impresiones, las sonoras, las melódicas, sin entrar en muchos detalles de los versos.

Si, es verdad, ya me he fijado en que este tercer disco tiene un acento más extremeño, más propio, más suyo, más Desván. Hay canciones que sólo con oirlas me invitan a conversar con ellos. Es como si me hablaran. Su poesía y su conversación inagotable. Este disco ya hace más compañía que el anterior, me saca una sonrisa diferente. Quizá no tenga el temazo, quizá no tenga una canción que destaca sobre las demás, pero es uniforme y es Desván del Duende al más puro estilo. Su alegría y algarabía, su jolgorio y su broma canalla, su humor ante lo serio, su compromiso a carcajadas.

Así, a primer oído, "Villacincos en mayo", "Pasta entre los dientes" y "Tú eres" me han llamado la atención, me han dado un chispazo. Bueno, he de aclarar, estas me han gustado de primeras dejando al margen "Delinqüentes y Poetas". Esta canción no es de este disco, esta canción es de siempre. Esa es mi sensación. Tengo la impresión -positiva- de haberla escuchado antes, pero no en plan Jarabe de Palo, de ¡oh, otra vez lo mismo!, sino de tenerla ya en mi cabeza. Yo creo que ellos la cantaron y yo ya la pensé en alguna taberna. O al revés. Da la sensación de haber estado ahí siempre, desde la primera vez que la escuchas. Quizá sea el eterno vínculo con Delinqüentes, con Matajare, con el Migué Benite poeta, letrista y delinqüente, con ese sentimiento garrapatero que nos ha permitido encontrarnos en pensamientos y sentimientos comunes.

Hecho el paréntesis obligado y necesario, reitero que esas 3 canciones me abrieron ojos y orejas de primera. Ahora empiezo a descubrir más el resto. El sabor añejo de "Que te daría yo" y, sobre todo, la fuerza, el empuje, la rabia y el corazón del temita compartido con el Puchero del Hortelano. En la primera escucha, me sorprendió gratamente la presencia del Puchero. Yo creo que me puse hasta nervioso. Si me tuvieran que pedir una lista de grupos y letristas que me pellizquen, con los que me identifique, que cuenten lo que siento y vivo, casi todos han compartido estudio y escenario con el Desván. Me falta Ismael Serrano, todo se andará. Quizá sea que el vallecano aún no sepa del calor de la candela. El temita del Puchero, poquito a poco, me va conquistando. No descarto que se pueda convertir en la favorita del disco. Pero eso es complicado, porque cada Beso de cabra tiene un sabor diferente, unos llegan antes y otros más tarde.

De momento, lo primero, gracias y enhorabuena. Se os echaba de menos en carretera.